viernes, 10 de marzo de 2017

Rábanos en la ensalada

Los relaciones publicas del Club Mauricio Báez salen a contrarrestar mi articulo pasado sobre el jugador Herbert Graham, a quien definen como: “un explosivo guard y delantero pequeño, nacido en los Estados Unidos, de ascendencia dominicana”. Nada nuevo; el imperio de lo efímero donde las bondades de la moda sugieren una invitación a reconciliarse con la nueva realidad del baloncesto dominicano, el declive del trabajo y los fundamentos y el ascenso de lo intrascendente, la liviandad, lo vacuo, el oportunismo.

La novedad, si se quiere, es que estoy entre los favorecidos en recibir las notas de prensa de la entidad de Villa Juana, honor que no agradeceré porque para mucha gente de esos predios yo soy un enemigo con la fecha de mi muerte marcada en la frente; la mediocridad llega a niveles tales que hay quienes han solicitado a amigos de toda la vida que me retiren la palabra. Conste, que a ese “relacionista público” yo lo enseñé a escribir. Ecos de “la nueva era” que se está saturada de hombres sin felicidad, disconformes con su estado de postración, pero cargados de cobardías. Cada vez más infelices pretendiendo que sólo “el deseo” los llevará a la gloria.

Si buscan “El Deseo” para estar cerca de Dios, pues que vayan a La Romana, allí hay un cabaret con ese nombre, a pocos metros de la entrada a Villa Hermosa; para más detalles en la Emma Balaguer a esquina autopista La Romana-San Pedro de Macorís.

Por supuesto, una imagen donde el chico sale firmando un papel al que llaman contrato, y en la fotografía se aprecian también a José Luis -Boyón- Domínguez, presidente de la entidad, “el reputado coach” Melvyn Miedlop López Guillen, y su asistente Santiago –Chaguito o Ruddy, según el caso- Martínez. La memoria es corta para el dominicano, mucho más en el baloncesto, el año pasado los de Villa Juana le hicieron lo mismo a los de Cristo Rey en el caso del jugador sub-25 Oscar Balbuena, a quien todos conocemos como Paniaguita.

Con lo de “el reputado coach” me destornillé de la risa. ¿Cómo puede uno satisfacer el deseo de que tengamos reputados “coaches” al frente de nuestros equipos y de nuestras selecciones nacionales cuando “el coach” emblema del actual baloncesto dominicano declara en televisión: “me pasé dos meses en Miami, en una high school y allí aprendí todo lo necesario”?... ello aconteció en La Semana Deportiva que produce Héctor J. Cruz.

López Guillen me recordó a Eduardo Guzmán, un mexicano de 25 años, que está en la boca de todos al convertirse en el Jesucristo despedido. Guzmán tenía la responsabilidad de representar al hijo de Dios en el viacrucis de Iztapalapa, una comunidad en el oriente de Ciudad México, cargar una cruz de casi 200 libras de peso, llevar una corona de espinas y tener el temple para ser azotado por dos horas antes de la crucifixión. Resultó que violó las reglamentaciones y hoy es la burla de la nación.

¿Qué dice ABADINA ante los casos de piratería?... esperar una respuesta por parte de José P. Monegro sería lo mismo que esperar la eternidad. Pese a ser militante activo de Huellas del Siglo la complicidad con Leonardo de Jesús Heredia Castillo, también conocido por el mote de Leo Corporan, va más lejos que la debida lealtad. El desprecio por la democracia, los derechos de los afiliados, y el desprecio por la posibilidad de que haya más equidad nos hace volver a la época de los bárbaros.

Hombres que se proclaman de avanzada, esclavos de la moda, enterrados por su doble moral, que únicamente buscan satisfacer sus caprichos. Por eso se hace no muy cuesta arriba distinguir entre el ruido y las verdaderas intenciones de estos actores que dejan demasiados cabos sueltos. Los desenlaces son eternamente previsibles.

Me quedaré con el siguiente párrafo ya publicado por un servidor: “los mauricianos cuentan con Shamil Ballas, Yohansi Minaya, Diego Moquete, Rayner Moquete, Danilo Núñez, Geraldo Suero Castillo, y Juan Miguel Suero Castillo (actualmente en Venezuela con Gaiteros del Zulia) para las posiciones del back-court. Imponerles un nuevo jugador, no formado en esa cofradía será un dolor de cabeza. Pese a haber conquistado el torneo del 2016, López Guillen mostró muchísimas debilidades en el manejo de ese grupo, que puede rendir a la perfección dentro de ese “caos made in Villa Juana” pero que también le puede hacer la vida imposible a cualquier “coach”. Ahora muestra sus miedos ante la incapacidad de evaluar a un jugador que podría hacer algún daño”.

No dudaría si algunos directivos de los clubes del Distrito Nacional terminan como Jack Veneno y Relámpago Hernández, a puros coñazos. La Asociación de Baloncesto del Distrito Nacional (ABADINA) muestra demasiada tibieza frente a las indelicadezas de sus miembros. En lugar de asumir responsabilidades, la institución, la propia Federación Dominicana de Baloncesto (FEDOMBAL) y Heredia Castillo construyen enemigos con todas las maldades sobre sus espaldas, sin mirar las propias.

Pueden decir lo que quieran y les convenga, para victimizarse y alimentar el relato de la persecución, pero de profundizar en las indelicadezas de sus más allegados es un acto que se relativiza. El baloncesto superior del Distrito Nacional se paralizó, todos los clubes mostraron indignación por la gestión de Ramón Rodríguez, también conocido por el mote de El Teacher, pero aún esperamos una decisión sobre sus actos. Ni Monegro, ni FEDOMBAL, que intervino esa institución, ni los clubes envueltos en la organización competente han levantado la minima moción para suspender al luctuoso El Teacher.

En la ensalada de maldades que se ha aliñado sobre el baloncesto dominicano, donde cada uno ha puesto su sazón particular, hay demasiadas responsabilidades; inclusive de tipo penal. Frente a los climas enrarecidos jamás Rafael Fernando Uribe Vásquez, también conocido por el mote de Rafelin, ha tenido el temple para lidiar; todos tenemos la percepción de que adoptado posiciones para que esos aires silben con más intensidad.

Electoralmente el baloncesto dominicano ha tenido una pésima suerte. No ha claridad en las propuestas, se apuesta a planchas únicas pero jamás ha existido un proyecto de transformación. El mismo Comité Ejecutivo que dejó Julio Subero Montas persiste después de 16 años y nada de logros para exhibir. Nada de cautelas, anulada totalmente la falta de transparencia, no hay virtudes que mantener, ni nada que hacer. Sólo Rafelin tiene pócimas sanadoras, según él mismo, por eso las continuas peregrinaciones hasta el Palacio de los Deportes.

Recordé a Rama Auto-Import, sin querer queriendo. “El dealer de los deportistas”.

Seguimos en el mismo berenjenal, nadando en idénticos lodos, sin normativas, sin institucionalidad, con una entidad secuestrada que no cumple cabalmente con sus funciones. Llena de pequeños déspotas que únicamente buscan su bienestar personal, un argentino diría constituyen “una perfecta mangas de choros.

Cada presidente que ha tenido ABADINA ha dejado al baloncesto capitalino encerrado en un campo minado, con explosiones frecuentes que cada vez hacen más daño. Nadie coloca los sentidos con la suficiente atención para romper este círculo. La confianza en la institución se perdió hace años sin que nadie haya podido rescatarla; la familia se alejó y aunque todos anuncian que buscan su reintegración cada vez son menos quienes asisten con sus hijos, esposas o novias; llenamos las tribunas de indeseables y gente de muy baja calaña. Los comerciantes, siempre de espaldas; antes, mucho antes sólo la Cervecería Nacional Dominicana aportaba millones, el año pasado sólo entregó 700 mil pesos. Los jugadores, cada vez más díscolos, con menos fundamentos, con menos capacidad de entendimiento y permanentemente en la búsqueda de “los dos puntos para salir en el periódico”.

El baloncesto dominicano no tiene quien le escriba, interesan más las travesuras de Rafelin, los escándalos políticos y el resumen de las banalidades… así estamos.



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