lunes, 13 de marzo de 2017

Gloria a los marineros del Gloria

La actuación dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol se esperaba pese a que le tocó un grupo difícil en la primera ronda. Al fanático se le hace cuesta arriba recordar que la hazaña del 2013 fue titánica en un deporte que se juega con una pelota redonda pero que viene en una caja cuadrada y donde la ofensiva no tiene la pelota en sus manos. Inclusive mi sobrino Rafael Julio hizo un video anoche (Mar.12.2017) diciéndole a los colombianos que les traía su “mercancía”: un racimo de plátanos desde Manzanillo.

Manny Machado, en segunda base
El “plátano power” une a los dominicanos más allá de sus abismales diferencias de todo tipo. No me satisface la sublimación del plátano (que no es igual a su primo el guineo, banano o cambur, como le llaman los venezolanos), elemento indispensable en nuestra dieta diaria. Por supuesto, todos los políticos han lanzado sus mensajes felicitando a la escuadra nacional, aquí, donde el delito de prevaricación nunca ha sido sancionado. Me gustó más un mensaje de una chica de nombre Laura Natita quien escribió: “deporte extremo es poner la lavadora sabiendo que pronto es hora de que se vaya la luz”.

¡Farmacia Mella!

Pasamos de manera invicta la primera ronda, ahora la ruta nos llevará a San Diego (California) donde el primer rival serán nuestros vecinos y hermanos de Puerto Rico. Y como hubiera dicho Julia de Burgos (que este año celebra su centenario y aquí, aquí en República Dominicana no se ha dicho nada, ni una sola palabra, aunque pudo ser nuestra Primera Dama): “buscaremos en los arroyos alborotados por nosotros mismos, en los ricos agudos de nuestra sangre tranquila, en la insepulta canción que todavía nos late en las amenazadas voces de nuestras existencias. Buscaremos y encontraremos, y en un impulso inmenso, nos agigantaremos en luz por las horas perdidas en las tinieblas, multiplicaremos en energía por la salud gastada y nos liberaremos de fantasías y juicios pasajeros liquidando por siempre agonizantes recuerdos y actitudes”, El Diario de Julia y otras verdades, New York, 2015; Asociación Pro-Cultura Hispánica-Puertorriqueña.


Es menester resaltar la gallardía y la dignidad con que el equipo de Colombia saltó cada vez al terreno de juego. Nadie en su sano juicio pensó jamás que aquel equipo formado en su mayoría por costeños y de una sorprendente juventud ofrecería un recital de la manera virtuosa como lo concluyó y allí, frente a todos esos oponentes de nombres antisonoros estaba Luis Urueta para llevar la nave al mejor puerto posible (Urueta trabajó con los Tigres del Licey en el béisbol invernal dominicano). Una carrera los separó del triunfo en la fecha inaugural frente a los Estados Unidos (en entradas extras); superaron a Canadá; y se vendieron muy caros frente a los dominicanos, que tuvieron que batallar hasta la undécima entrada para doblegarlos, gracias a un adefesio llamado muerte súbita que más bien podría parecer una muerte anunciada, mucho más cuando existen diferencias entre los gladiadores.

El Colombiano uno de los diarios más importantes del país sudamericano nos regala el siguiente párrafo (Mar.13.2017): “una jugada polémica, en la parte baja de la novena entrada, pudo haber logrado una de las mayores hazañas del deporte de conjunto colombiano en las últimas décadas: que venciera a República Dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol”.


El Nuevo Herald de Miami tituló: “Dominicana derrota a Colombia en choque atestado de dramas y controversias”. El Heraldo de Colombia rotuló: “Colombia culmina una presentación histórica”. La crónica de Carlos Hurtado apuntaba: “en el noveno episodio más emocionante de la historia de los clásicos mundiales de béisbol, el cartagenero Óscar Mercado, un clase A fuerte de los Cardenales de San Luis, debió chocar con un consolidado receptor de las Grandes Ligas, el dominicano de los Cascabeles de Arizona Welligton Castillo, buscando llegar al plato y darle la victoria a un equipo que  jugador por jugador no alcanza el valor de uno solo de los cotizados peloteros de la vigente campeona del Clásico, la República Dominicana. Sin embargo, Colombia, el equipo de menor promedio de edad de todo este torneo, estuvo a centímetros de dar el gran golpe de opinión mundial que la hubiese puesto en el centro de las miradas del deporte”.

 

Colombia presentó un equipo con personalidad, guardines en todo momento de la esencia del juego, eso hay que repetirlo hasta la saciedad. En la actualidad cuatro equipos conforman la Liga Colombiana de Béisbol Profesional: Caimanes de Barranquilla (sede: Estadio Tomás Arrieta), Indios de Cartagena (Once de Noviembre), Leones de Montería (18 de Junio) y Toros de Sincelejo (20 de Enero).

Años atrás la exquisita artista y mejor arquitecta Marta Roldan Cavadid (única representante de Colombia en la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Florencia en el 2007) me regaló una fotografía que aún conservo, la llamó: “Gloria al Gloria”. El Gloria es el buque escuela de la Armada de Colombia, su embajador flotante por el mundo, que varias veces ha atracado en el puerto de Santo Domingo.
Scarpatte

Vicente Scarpatte (Ago.08.1927 en Santiago; Nov.17.2010 en Boston), a quien apodaban El Martillo, receptor y dirigente de las Águilas Cibaeñas fue uno de los grandes propulsores del béisbol en Colombia. Su primera experiencia profesional fue precisamente con los Tejedores del Filtta de Barranquilla en 1948. En esa época también militaron en territorio colombiano Andrés Julio –Grillo B- Báez, Luis Arturo –Grillo C- Báez, Luis –Niño el Zurdo- Castro, Diomedes –Guayubin- Olivo, José –Pepe Lucas- Saint-Claire Cábelo, Juan Esteban –Tetelo- Vargas, y Canín Zabala (jugó en 1951 para las Estrellas Orientales y en 1953 para las Águilas Cibaeñas) entre otros. Antes lo había hecho Juan Bautista –Titico- Guzmán, intermedista que jugó localmente para el Licey y el Escogido, en los años de la década de 1930, junto a Francisco Antonio -Ninín- Rodríguez. Guzmán se radicó en Cartagena.

Con el Filtta los dominicanos consiguieron los siguientes lauros: Luis Arturo Báez: líder de bateo en 1948 (.361) y 1949 (.351), líder en hits conectados: 1948 (26) y 1949 (39), líder en carreras anotadas: 1948 (18) y 1950 (27), líder en cuadrangulares: 1948 (3), y líder en bases robadas1948 (11) y 1949 (12). Guayubin Olivo: líder en ponches propinados 1948 (31) y 1949 (52). Pepe Lucas: líder de bateo en 1950 (.369) y líder en cuadrangulares: 1950 (8). Wilfredo Salas: líder en efectividad en 1950 (1.32) y líder en ponches propinados 1950 (39).


Una crónica de Raúl Porto Cabrales (Nov.04.2016) en referencia a la presencia de un equipo llamado Wrigley’s patrocinado y financiado por William Wrigley, propietario de los Cachorros de Chicago, nos regala: “indiscutiblemente que los años 31 y 32 fueron los años estelares para la pelota cartagenera desde su organización o por lo menos fue el principio de lo que más tarde se denominó la edad de oro del béisbol de Cartagena. Poco a poco la estructura humana va a mejorar y de paso el aficionado aprenderá a calificar y a querer más, a exigir, lo que hace que el termómetro categórico tenga que ascender. El ánimo y la fiebre latina despierta dentro de un marco folclórico en la afición, que le va a ingresar a las gradas del escenario los pitos, tambores y sirenas con el fin de apoyar a su equipo. Empezó una corriente impetuosa del fanatismo deportivo. Se podría decir que con la llegada de los quisqueyanos se abrió una nueva etapa para el béisbol cartagenero. A pesar que había buenos lanzadores, recios bateadores y grandes fildeadores, se carecía totalmente de técnica y de malicia. Fue una bendición la presencia de aquellos, porque “Titico” Guzmán decidió radicarse para siempre en la ciudad y con sus conocimientos y enseñanzas, comenzó a depurar y reestructurar el béisbol de la Heroica. Con Guzmán se comenzó a hablar de estrategias en el béisbol y nacieron las señas, cosas que no se conocían en el medio y ese deporte ingenuo que se practicaba y jugaba empezó a cambiar a pasos agigantados”.


De su experiencia colombiana fue Pepe Lucas no pudo librarse de los lanzamientos de doña Olga, terminó “amarrado”, y formó una familia de deportistas. Doña Olga de Saint-Claire vivió en nuestro país hasta sus últimos días.

Colombia les presentó a los dominicanos un duelo equilibrado, una hazaña de límites no imaginados. En el colofón los quisqueyanos pudieron armar una tórrida ofensiva a su favor y cuando les tocó el turno a los rivales Jeurys Familia puso el turbo; lo suyo ya es pura rutina, lo mismo da el escenario o el contrincante. De ahora en adelante todo el mundo sabe que cuando los colombianos salten al diamante será necesario abrazar todas las cabalas.


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