martes, 29 de noviembre de 2016

Palabras prestadas para honrar al Chapecoense

La Confederación Sudamericana de Futbol (CONMEBOL) no tendrá campeón para esta versión de la Copa Sudamericana, pero Atlético Nacional de Medellín, el equipo colombiano a cargo del entrenador Reinaldo Rueda que disputaría la jornada con el brasileño Chapecoense (Associação Chapecoense de Futebol), el matagigantes, como lo habían nombrado, solicitó que la misma fuera a parar a las vitrinas del conjunto con sede en la ciudad de Chapecó, en la zona oeste del estado de Santa Catarina.

En el 2013 el Chapecoense era apenas un club recién ascendido a la segunda división brasileña, sin campo de entrenamiento ni gimnasio. Pocos retenían el nombre de este equipo olvidado. Todo el continente llegó a conocerlo al ganarse palmo a palmo la final de la Copa Sudamericana, ahora será recordado después del trágico infortunio de este Nov.29.2016. Antes fue el pie salvador del arquero Danilo en el último minuto contra el San Lorenzo, por su victoria en los penales frente a Independiente o la goleada posterior al Junior de Barranquilla. Pero, sobre todo, gracias al descaro de un equipo humilde que no ha tenido miedo de disfrutar de su suerte.

"El Chape", como se lo conoce en Brasil, fue fundado el 10 de mayo de 1973, debilitado por los años de lucha en las duras divisiones inferiores del fútbol brasileño, el “Verdao del oeste” (el huracán del oeste) estuvo a punto de desaparecer hace una década. Al borde de la bancarrota, la existencia del club de Chapecó, en el lejano interior de la sureña Santa Catarina, parecía inviable. Aunque la historia reciente de este club con 43 años de vida es también la de la lucha contra las probabilidades. El Chapecoense vio la luz en 2009, cuando consiguió clasificarse para la cuarta división y ahí comenzó un despegue que, siete años después, lo habían convertido en la revelación sudamericana y, además, con las cuentas saneadas.


A su vuelta a la élite en 2014, el equipo se instaló en la zona media-baja de la tabla, poco propicia a las pasiones. Al menos, no las suficientes para atraer al público de esta ciudad de unos 200,000 habitantes que apenas prestaban atención a su equipo. Ni siquiera lo logró esta temporada, donde el Chapecoense acumula una media de poco más de 7.000 espectadores para los partidos del Brasileirao, según el sitio Globoesporte.    

Para esta temporada el técnico del milagro, Guto Ferreira, cambió de equipo y a mitad de temporada llegó Caio Junior. De nuevo en la Sudamericana, el “Verdao” perdió en el primer partido contra su propia réplica, el todavía más modesto Cuiabá. El Chapecoense respondió después en la vuelta y comenzó un viaje que lo llevó hasta la final.

El avión que se estrelló en la madrugada de este martes es el mismo que utilizó la selección argentina para unir Buenos Aires con Belo Horizonte y el posterior regreso a Buenos Aires en el marco de la última doble fecha de las eliminatorias sudamericanas, en el que el equipo dirigido por Edgardo Bauza jugó frente a Brasil como visitante y contra Colombia, de local. Se trataba de un Avro Regional Jet 85 matrícula CP-2933, perteneciente a la empresa LaMia (Línea Aérea Mérida Internacional de Aviación) de Bolivia. El avión siniestrado, de 17 años de antigüedad, comenzó prestando servicios para la compañía Mesaba Airlines, un línea aérea regional de Minnesota, Estados Unidos, que operaba para Northwest. Siete años después comenzó a volar para la compañía irlandesa CityJet, perteneciente a Air France. En Octubre del 2010, luego de volar 3 años para CityJet, el Avro quedó almacenado hasta el 2013 cuando comenzó a volar para la frustrada compañía LaMia de Venezuela. Y un año y medio después, en enero de 2015, comenzó a volar para LaMia, pero ya con matrícula de Bolivia.

Los Avro Regional Jet 85 se dejaron de producir en 2001 por BAE. Desde que comenzaron a operar en 1981,este modelo han protagonizado 13 accidentes con más de 200 muertos, aunque el incidente más grave ocurrió en 1987 cuando a consecuencia del disparo de un pasajero contra la tripulación el avión se estrelló causando la muerte a 43 pasajeros.

Lamia (en griego, Λάμια) es una criatura femenina de la mitología y el folclore grecolatinos, caracterizado como asusta niños y seductora terrible. En este último aspecto, constituye un antecedente de la vampiresa moderna. Se la concibe como un personaje individual, pero también como el nombre genérico de un tipo de monstruos (las lamías). A menudo se la asocia con figuras similares de la cultura griega (Empusa) o hebrea (Lilith). En el folclore neohelénico, vasco, gallego y búlgaro encontramos tradiciones sobre lamías, herederas de la tradición clásica.

Según el historiador griego Diodoro Sículo, Lamia era una reina de Libia a la que Zeus amó, hija de Poseidón o Belo y Libia. Hera, celosa, la transformó en un monstruo y mató a sus hijos (o, en otras versiones, mató a sus hijos y fue la pena lo que la transformó en monstruo). Lamia fue condenada a no poder cerrar sus ojos, de modo que estuviera siempre obsesionada con la imagen de sus hijos muertos. Zeus le otorgó el don de poder extraerse los ojos para así descansar, y volver a ponérselos luego. Lamia sentía envidia de las otras madres y devoraba a sus hijos. Tenía el cuerpo de una serpiente y los pechos y la cabeza de una mujer. Aunque era femenina, el comediógrafo Aristófanes asegura que el demagogo Cleón tenía "los testículos de una lamia" (Avispas v. 1035, Paz v. 758), queriendo decir, probablemente, que no los tenía en absoluto (y que, en caso de tenerlos, estarían tan sucios como los de una lamia, siendo el monstruo famoso por el hedor que desprendía).

Lamia
LaMia es una compañía de capital venezolano, que dispone de tres aeronaves y opera desde Bolivia. El avión siniestrado era el único de los que posee la compañía habilitado para volar, los otros dos están sometidos a reparación en la ciudad de Cochabamba. La nave no pudo partir desde Sao Paulo por impedimentos legales, aclaró la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) de Brasil, ya que debido a acuerdos internacionales un avión fletado debe pertenecer a una empresa que opera en el país de partida o de destino. El Chapecoense optó por mantener el vuelo con la empresa venezolana que opera desde Bolivia. Al parecer, la decisión fue tomada porque LaMia tiene experiencia en el traslado de equipos de fútbol y ha trabajado ya con varios clubes sudamericanos. También han usado los servicios de esta pequeña aerolínea la selección venezolana de Fútbol, el club Olimpia de Paraguay y los bolivianos Blooming, Oriente Petrolero y Real Potosí.

Miguel Alejandro Quiroga Murakami, piloteaba la nave y era uno de los propietarios de LaMia, el otro es el también piloto Marcos Rocha.

En la tragedia también fallecieron 20 periodistas que acompañaban al equipo de un total de 21, el narrador Rafael Henzel (43 años) de Rádio Oeste Capital FM, fue rescatado con vida. Entre los que ya no están físicamente se cuentan: Victorino Chermont (FOX), reportero, 43 años; Lilacio Pereira Jr. (FOX), también conocido como Jumelo, 48 años, coordinador de transmisiones externas; Rodrigo Santana Gonçalves (FOX), 35 años, reportero cinematográfico; Devair Paschoalon (FOX), narrador, 51 años, nacido en Monte Aprazível, São Paulo; Mário Sérgio Ponte de Paiva (FOX), ex-jugador de Flamengo, Vitória, Fluminense, Botafogo, Internacional, São Paulo, Palmeiras, Grêmio,  entre otros, y ex-entrenador, selección nacional de Brasil, comentarista, 66 años; Paulo Julio Clement (FOX), 51 años, pasado director de deportes del Sistema Globo de Rádio, trabajó en las ediciones impresas de O Globo, Jornal do Brasil, y Marca Brasil; Guilherme Marques (TV Globo), 28 años que había cumplido el pasado Nov.25.2016, productor y reportero de Carioca-TV cubrió el volei de playa en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro; Guilherme Van der Laars (TV Globo), cumplió 43 años en Nov.20.2016, productor deportivo, realizaba ''Esporte Espetacular'', había realizado la serie "A base", un análisis profundo de los problemas del futbol en Brasil.
Mário Sérgio Ponte de Paiva 


También Ari de Araújo Jr. (TV Globo), 46 años, tres hijos, reconocido como uno de los más talentosos profesionales de la imagen en Brasil nacido en Trindade, estado de Goiás; Laion Espíndola (GloboEsporte.com), 29 años; Giovane Klein Victória (RBS), reportero, 28 años; André Podiacki (RBS), 26 años, reportero del Diário Catarinense; Bruno Mauri da Silva (RBS), 25 años, técnico de transmisiones; Djalma Araújo Neto (RBS), 35 años, 13 en la empresa, reportero cinematográfico; Gelson Galiotto (Rádio Super Condá), narrador; Edson Luiz Ebeliny (Rádio Super Condá), reportero; Fernando Schardong (Rádio Chapecó), narrador; Douglas Dorneles (Rádio Chapecó), comentarista; Jacir Biavatti (RIC TV e Rádio Vang FM), comentarista de televisión, contratado por la radio para esta cobertura; y Renan Agnolin (Rádio Oeste Capital), 27 años, reportero de radio.

La tragedia del plantel de Chapecoense en las cercanías del aeropuerto de Río Negro en Medellín, trajo inmediatamente el recuerdo de la que vivió Manchester United, el 6 de febrero de 1958, en circunstancias bastante parecidas. El equipo de Matt Bubsy volvía de eliminar en cuartos de final de la Copa Europea (actual Champions League) en Belgrado, al Estrella Roja (2 a 1 en la ida en Inglaterra, 3-3 en Yugoslavia), y se había clasificado para las semis por primera vez, en donde esperaba el Milan italiano. El avión que transportaba al equipo inglés hizo escala en el aeropuerto de Munich-Riem para reabastecer combustible y por efecto del hielo en la pista, se produjo un accidente en el tercer intento de despegue. Siete jugadores murieron en el acto, el director técnico Bubsy quedó muy mal herido y Duncan Edwards, una de las grandes promesas del fútbol británico, falleció dos semanas más tarde, en el hospital.

United (2011), una película hecha para la TV y dirigida por James Strong, cuenta la historia de los Bubsy Boys, de esa tragedia y de la resurrección del  Manchester United. Una historia inspiradora, cierto. Pero el film también refleja la tremenda dificultad de los sobrevivientes para seguir adelante.

Monumento dos Desbravadores en el centro de Chapecó
Bobby Charlton, que sufrió heridas leves en el accidente aéreo y luego se consagró campeón del mundo con Inglaterra en 1966, fue uno de los que más sufrió la culpa de haber sobrevivido. La otra figura importante en el relato es la del galés Jimmy Murphy, ayudante de campo de Bubsy,  no viajó con el plantel del Manchester United porque se quedó en Cardiff para dirigir a la selección de Gales, de la que era su entrenador principal, en el partido de vuelta del repechaje contra Israel, para ver quién iba al Mundial de Suecia de 1958. 

Aquí es cuando entran a tallar las casualidades. Marcelo Boeck, el arquero suplente del Chapecoense, debía estar en ese vuelo que cayó en Antioquia, pero pidió no viajar con el equipo porque estaba lesionado y quería aprovechar para celebrar su cumpleaños con su familia. Salvó su vida. Murphy también debía estar en aquel el avión que se estrelló en Munich en 1958. Pero no estuvo. Gales había quedado fuera del Mundial  por haber sido segundo en el grupo 4 de las eliminatorias europeas, detrás de Checoslovaquia. Pero la negativa de Egipto, Indonesia y Sudán de enfrentar a Israel por cuestiones políticas, puso a la FIFA en la obligación de organizar una serie clasificatoria más, porque su reglamento dice que ninguna selección puede clasificar a un mundial si no se jugó ningún partido. Y el lucky looser que enfrentaría a los israelíes fue Gales.

Clever Santana con el Atlético de Madrid
La ida se jugó el 15 de enero de 1958 en el estadio Ramat Gan, de Tel Aviv (2-0 para los europeos) y la vuelta, en Cardiff, el 5 de febrero. El mismo día del partido del United contra Estrella Roja. Un día antes de la tragedia. Murphy fue clave para lograr que los dirigentes de los Diablos Rojos no cerraran el club después del desastre. Y también es uno de los que sufre por no haber viajado en el vuelo 609 de la British European Airways. Vale la pena ver United en estos días para entender un poco la otra parte de la tragedia. La de la vergüenza de estar vivo.

El suceso también recordó lo vivido por Alianza Lima el 8 de diciembre de 1987, cuando perdió a su plantel completo. El Fokker AE-560 de la Marina de Guerra del Perú, que transportaba al equipo íntimo, cayó al mar de Ventanilla. Un día antes de la tragedia celebraban la victoria que habían obtenido en Pucallpa por el torneo local. El avión que llevaba al equipo, dirigido por Marcos Calderón, se estrelló por la noche y en él perdieron la vida 16 futbolistas, cuatro dirigentes, seis técnicos, tres árbitros, ocho barristas y seis tripulantes. El piloto Edilberto Villar fue el único sobreviviente, del que se conocería en el 2006 que no tenía suficiente experiencia en vuelos nocturnos. La directiva de Alianza Lima redactó la siguiente nota: “en estos momentos todos estamos abrazados por el fútbol. Mucha fuerza a nuestros hermanos de Chapecoense. Pedimos de corazón por ustedes”.


Los hinchas del onceno peruano que conforman la barra “Comando Sur” también recordaron la tragedia del plantel blanquiazul. “Quienes vivimos la experiencia del ’87, cuando nuestro primer equipo se nos fue con el accidente aéreo, entendemos a la perfección todo el dolor que debe de sentir la gente de Chapecoense y hoy, al escuchar esta noticia, vuelven a nosotros, esos momentos de dolor y profunda pena. Fuerza amigos brasileños para este terrible momento”, escribieron.

Señala la directiva de Alianza Lima que la solidaridad fue vital para que el conjunto volviera a competir, la mayor ayuda les llegó del chileno Colo Colo. Los chilenos se sintieron afectados ya que habían atravesado una experiencia similar: en 1961, el avión que transportaba a los jugadores cayó en la zona montañosa de Longaví, luego de un partido ante Osorno, por la Copa Chile. Colo Colo cedió a los jugadores José Letelier, Parcko Quiroz, Francisco Huerta y René Pinto, así mismo los rivales en la liga local hicieron lo propio: Sporting Cristal cedió a Roberto –Cucurucho- Rojas; Sport Boys cedió a Miguel Dietz y Deportivo Municipal cedió a  Eduardo Saavedra y Oswaldo Flores. Para dar una mano, una de las grandes estrellas del fútbol peruano de todos los tiempos, Teófilo Cubillas, volvió a jugar luego de su retiro.

Otros accidentes fatales: el 4 de mayo de 1949, la tragedia de Superga cobró la vida de los 22 integrantes del equipo italiano de Torino, cuando el avión en el que viajaban se estrelló contra la basílica ubicada en esa zona al este de Turín; el 3 de abril del 1961, ocho jugadores del ahora extinto club chileno Green Cross murieron al estrellarse el avión en el que viajaban en la región de Las Lástimas, ubicada a 350 kilómetros al sur de Santiago, en la cordillera de Los Andes. Dos personas del cuerpo técnico también fallecieron en el siniestro; el 26 de septiembre de 1969, el entrenador Eustaquio Ortuno, su ayudante, 16 jugadores y dos directivos del equipo boliviano The Strongest perdieron la vida n un accidente en el que murieron las 74 personas a bordo del avión Douglas DC-6B. El siniestro es conocido como la Tragedia de Viloco, región montañosa del Departamento de La Paz; el 28 de abril de 1993, todos los miembros de la selección de Zambia, 18 jugadores y cuerpo técnico, fallecen cuando el avión en el que viajaban desde Port Louis, en las Islas Mauricio, hasta Dakar, en Senegal, se precipitó al mar.


Tiago Da Rocha Vieira, Tiaguinho


Escribía en esta misma fecha mi buen amigo Sergio Kanevsky: “el deporte se explica, entre otras cosas, como mecanismo festivo, endorfínico, vitalista, emocional; como cruce, como río, como ducto, de pertenencia, de salubridad. Y de repente esto: la tragedia, inoportuna, inopinada, traicionera, letal; un instante, a cinco minutos de aterrizar, imprudencias varias, transbordos poco sensatos, excesivos, líneas aéreas de fiabilidad improbable, vidas truncas, acalladas, familias destruidas. Chapecoense iba a intentar consumar una gesta lúdica, deportiva, festiva. La tragedia abdujo todo, apagó sueños, cegó vidas. Desde ya  la tristeza recién comienza y no tendrá fin. Desde ya  tendremos saudades de Chapecoense, para siempre...”.

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