jueves, 8 de octubre de 2020

 
Güevitas con sus dosis de venenosos dardos
Octubre 08 del 2020 / uno
 

Me he saltado algunas güevitas pendientes, y reproduzco, sin ningún tipo de corrección, la nota de Carlos Francisco Elías, Cuchi para los que le conocemos: «Alerta. Código rojo: Paciente presidencial escapa», publicada en la edición de El Día de esta fecha.
 
Por Carlos Francisco Elías
 
«Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo»… Abraham Lincoln / presidente de los Estados Unidos de América.
Cuchi Elias


 
Puedo jurar que no he leído últimamente a Sir John Le Carré, David John Moore Cornwell es su verdadero nombre, autor de grandes novelas de suspenso y espionaje, ambientadas en ese tiempo que se llamó guerra fría, inaugurado por el famoso discurso de Sir Winston Churchill de Fulton (Estados Unidos, en 1946).
 
Sin embargo, desde la elección de Donald J. Trump en el 2016, los Estados Unidos de América ofrecen un panorama curioso: el país se acerca a los espacios de la «racionalidad» bananera.
 
No hay que olvidar que lo de bananero, es lo más despectivo que se haya utilizado para los países nuestros, pobres y subdesarrollados.  No obstante, Banana-Republic ahora aplica los Estados Unidos con evidencias tristes y descabelladas.
 
EJEMPLOS RECIENTES DE LA RACIONALIDAD BANANERA EN USA.
 
* El debate Electoral del pasado 29 de septiembre.
* El reality-Show del Hospital Walter Reed y un presidente con Covid-19, 5 de octubre.
 
Estos dos hechos, con el trasfondo de una campaña electoral atípica y pandémica, nos retratan unos Estados Unidos de América, emocionalmente fuera del control mundial, ausente de sus deberes de liderazgo y, sobre todo: viviendo momentos que parecen más de ciencia ficción que realidad.
 
Si había duda sobre el desequilibrio mental del inquilino de la Casa Blanca, estas han desaparecido y el mundo asiste atónito a un espectáculo digno de una puesta en escena del propio Dante, salido de los infiernos insondables. La Asociación de Psicólogos norteamericanos, había dado la alerta.
 
El debate desató críticas terribles, Trump más que sus mañas como buen comunicador, mostró con sus ataques e interrupciones verbales, un estado de miedo caótico, agresivo, el rubio reptil acorralado que defiende la estadía en el poder, como su cueva inexpugnable hasta el final.
 
Se habla del peor debate presidencial en la historia de los mismos, se habla del grave estado sicológico del actual presidente. Sin ir más lejos, su propia sobrina Mary Trump, muy popular en los programas de entrevista de las cadenas liberales de la televisión americana, en su libro «Demasiado y Nunca Suficiente» (Too Much and never Enough, 2020), termina de confirmar de raíz muchas de las especulaciones sobre el estado mental de su tío…
 
Si todo esto sucediera en un país aislado del mundo, las repercusiones negativas en cadenas de consecuencias, serían diferente: no es el caso se trata de los Estados Unidos de América, potencia mundial que su presidente Donald J. Trump ha reducido a una pequeña empresa, manejada con mentiras de Estado y con el narcisismo agudo de todo sociópata inveterado.
 
En aquel debate del 29 septiembre, Trump quedó evidenciado como alguien insensible ante la pandemia, inventado falsas tesis negacionistas y creando chantajes electorales sobre la supuesta inconsistencia del voto por correo.
 
Junto con lo arriba señalado, para hacer un binomio letal, encontramos el tema de su negativa a reprender a un grupo de supremacía racista llamados los Proud Boys, a quienes en el debate les pidió que «retrocedan y esperen»…
 
La pandemia, su mala gestión, elemento sanitario; la supremacía blanca como grupo terrorista, elemento racial, estos dos factores han influido en su reciente caída libre en las encuestas electorales. Indolencia que solo un presidente contagiado se puede dar: tiene todos los recursos para salvarse, no es el caso de los más de 200 mil que han muerto y los 7 millones de casos reportados en ese país que debió ser el modelo mundial sanitario en el trato del tema…
 
 
LAS SORPRESAS DE OCTUBRE DEL WALTER REED: REALITY SHOW A LO TRUMP.
 
​Viernes / 2 de octubre:
La noticia mundial es que el Presidente Norteamericano, tiene la infección del coronavirus, el mismo desde su cuenta de Twitter, lo hace saber al mundo. Desde hace mucho, quienes le detestan hacían lo que en Estados Unidos se llama «fingers crossed», «cruzar los dedos para pedir un deseo», es obvio en este caso el deseo… el gran negador del virus efectos, contagiado: cazador cazado.
 
El que conocía de ante mano toda la información del efecto letal del virus (busque las cintas del libro Rage – Rabia, de Bob Woodward) y para no alarmar no dijo nada, se revela víctima del mismo virus que no explicó sus consecuencias negativas, en su deber como líder de nación.
 
Internado en el Walter Reed. Centro Médico militar.
Domingo / 4 de octubre:
Exponiendo a sus agentes del servicio secreto, el difícil paciente Trump, sale de paseo, abandona el hospital y desde su limosina oscura y blindada, saluda a los reductos fanáticos que allí le esperan, a quienes antes ya les había recomendado, «vigilar las urnas»  
 
El contagiado llega a la Casa Blanca.
Finalmente, el lunes 5 de octubre, ayer (LRM: momento probable en que Elías escribió la nota), Trump hace el show completo, el libreto incluye helicóptero, aterrizaje en la Casa Blanca, quitarse la máscara de la boca, saludar la bandera, arreglarse el saco y la corbata, todo eso desde un pequeño balcón de la Casa Blanca.
 
Sigue en caída libre en las encuestas nacionales: Biden, 52 / Trump, 39. Al momento de escribir.
 
A pesar de todo, nada aún garantiza que el pueblo norteamericano tenga el instinto de auto conservación y le saque a patadas de votos de la Casa Blanca, temprano es aún para decir que el mundo se ha librado de este diabólico rubio de pollina bravía y totalmente enloquecido, código rojo: se ha escapado el paciente presidencial. (CFE).
 
Continuará.
 
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(*) Churchill hace inglesa la frase, la populariza. Pero antes que él ya la había utilizado el propio publicista del Tercer Reich, Joseph Goebbels.

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