jueves, 8 de diciembre de 2016

Un duende que sigue dando que contar

Mi papá me repitió un millón de veces que quería ser enterrado en Jánico, el nombre completo del poblado serrano es Santo Tomás de Jánico, en la provincia de Santiago, a más o menos a 47 kilómetros de distancia de la capital provincial, hacia el sur; antes de San José de las Matas; lugares que recuerdo con amplísimo cariño.

Cuenta la historia que allí se construyó el primer fuerte español en tierra adentro. Como una vez tenía una noviecita en Santiago, de eso hace mucho más de 30 años, mi papá falleció en 1992, decidí emprender el camino y constatar como estaba la carretera; al llegar a la casa le dije, puedes morirte con tranquilidad, estuve en Jánico y no hay problemas para llevarte hasta allí, los caminos no pueden estar en mejores condiciones.

El tiempo pasó y con la sorpresa de ese 26 de febrero, el viejo terminó con sus huesos en el Cristo Redentor. No he vuelto por allí, tampoco a San José de las Matas un lugar al que añoro regresar. Ahí pasaba las vacaciones en mis primeras infancias. Se dice que los janiquenses son las personas más hospitalarias de toda República Dominicana y que el paraje de Cierro Prieto envuelve los más extraordinarios atardeceres. La población de Jánico tiende a emigrar al exterior del país, lo mismo que sus vecinos de Sabana Iglesia, al punto de que en la ciudad de Nueva York existe un distrito que han bautizado como Sabana Church.

La historia también recoge que en Jánico nació Franklin Western Canales, allá el 11 de abril de 1972, que después marchó a los Estados Unidos, estuvo en la escuela secundaria Manhattan Center for Science and Mathematics, y recaló en Providence College en el año de 1990, listo para jugar en los Friars a las ordenes de Rick Barnes (1990-94) y Pete Gillen (1994-95).


Para 1991 había debutado con los Polluelos de Aibonito en el Baloncesto Superior de Puerto Rico, donde dejó una huella de 9.2 puntos por juego, 3.3 rebotes, 0.8 asistencias, con un  efectivo 58.7 por ciento de intentos convertidos desde el campo y un 76.0 por ciento de aciertos desde la línea; ahí estaba el incombustible panameño Rolando Frazer (21.1 y 12.7), Javier Rolon (17.5, 6.1 y 2.9 asistencias), Michael Guerrens (11.2 y 5.7), Elmyr García (8.7 y 1.9 asistencias) y el dominicano Ángel Romer saliendo desde la banca. No volvió a jugar en Puerto Rico hasta el año 1996, debido a las prohibiciones de la NCAA (Asociación Atlética Colegial Nacional, por sus siglas en inglés).

En Providence en su primera campaña (19-13), desempeñándose como small-forward y también como shooting-guard reunió 2.4 puntos y 1.2 rebotes, haciéndole compañía a nombres tan sonoros en ese instante como Eric Murdock (25.6/5.3), Marques Bragg (12.2/8.8), Dickey Simpkins (7.8/6.6), Marvin Saddler (7.7/5.3), Ken McDonald (6.9/1.6), Chris Watts (6.3/1.5), Corey Floyd (5.5/1.6) y Trent Forbes (5.1/1.5). Estuvo en el dique seco la estación 1991-92. Regresó en el 1992-93 (20-13), ya como jugador a ser tomado en consideración con medias de 8.4 puntos y 2.5rebotes, junto a Michael Smith (11.8/11.4), Tony Turner (10.8/3.9), Simpkins (10.6/6.5), Michael Brown (7.3/2.2), y Matt Alosa (7.2/2.3).

En su tercer año (20-10) completó 12.8 puntos y 7.4 rebotes, sus compañeros entonces fueron Eric Williams (15.7/5.0), Smith (12.9/11.5), Simpkins (11.8/6.3), Michael Brown (10.6/2.8), Rob Phelps (7.6/1.8), Austin Croshere (4.6/2.2), Abdul Abdullah (3.5/1.9), Maciej Zielinski (3.0/1.2), Jason Murdock (2.7/0.4), Tom Hall (1.6/1.4), Duffy McNulty (1.1/0.5). Para 1994-95 (17-13) su temporada final, recibió el cambio de entrenador, entraba Gillen y le correspondió el título de capitán, su participación bajó ligeramente pero cumplió con autoridad (9.9/3.9); la ofensiva se repartía entre Eric Williams (17.7/6.7), camino a una dilatada carrera en la NBA, Troy Brown (12.0/7.9), Croshere (10.2/4.9), Michael Brown (8.3/3.1), Murdock (7.4/2.7), Borja Larragan (3.7/1.1), Piotr Szybilski (2.4/1.8), y Zielinski (2.4/1.1).

Los Friars han parido muchas leyendas, entre ellas Dave Gavitt (entrenador), Joe Mullaney (entrenador, tres veces entrenador del año, nueve campañas de 20 o más victorias consecutivas, seis All-American desarrollados y marca de 271-94 entre 1955 y 1969. En 1981, retornó a Providence, después de probar en los banquillos profesionales), Ernie DiGregorio (armador, invitado a los Juegos Olímpicos de 1972, no respondió al llamado al igual que Bill Walton y David Thompson), Kevin Stacom (seis años en la NBA), Marvin Barnes (campeón de rebotes en 1974 con marca de 18.7 por juego), Jimmy Walker (tres veces All-American, promedió más de 30 puntos por juego en 1966-67, selección número 1 del sorteo de novatos de la NBA), Joe Hassett (seis temporadas en la NBA), Lenny Wilkens (retirado de la NBA como el segundo mejor en asistencias en toda la historia de la liga, nueve veces All-Star de la NBA, retirado como el entrenador más ganador de la NBA con 1,315 victorias, inducido al Salón de la Fama como jugador y como entrenador), John Thompson (All-American en 1964, dos campañas en la NBA y coincidencialmente dos anillos con Boston Celtics, dirigente olímpico en 1988 y mítico entrenador de Georgetown University), después podemos mencionar nombres como Austin Croshere, Eric Williams, Billy Donovan, Rick Pitino y Ryan Gomes.

Para el 1995 Western Canales debutó con la selección de República Dominicana en el Pre-Olímpico de Neuquén (Argentina), en un equipo armado al vapor, con la conducción de Osiris Duquela, y donde la delegación se llenó de gloria con las victorias frente a Canadá y Brasil, hazañas hasta entonces inconcebibles. Quedaron en el camino; Uruguay se convirtió en la bestia negra de ese entonces con un Marcelo Capalbo que nos puso de cabezas. Para esa justa Rolando Guante me llama para solicitarme que escribiera mis pareceres para el vespertino El Nacional, el gusanillo me duró 12 años.

República Dominicana (2-2) integró el Grupo A junto a Puerto Rico (4-0), Canadá (2-2), Cuba (2-2), y Barbados (0-4). El Grupo B se decidió entre Brasil (3-1), Uruguay (3-1), Argentina ((3-1), Bahamas (1-3) y Venezuela (0-4). En la segunda ronda los dominicanos solo firmaron el triunfo ante los brasileños y facturaron tres reveses, Argentina, los charruas y finalmente Bahamas dispusieron del tricolor. Puerto Rico (oro), Argentina (plata) y Brasil (bronce) accedieron a la cita de Atlanta en 1996.

Capalbo
Los dominicanos disputaron todos sus encuentros en Neuquén (la sede del Grupo B era Tucumán), abrió derrotando a Canadá (82-79, Ago.15.1995), ganó a Barbados (86-66, Ago.16.1995), sucumbió ante Puerto Rico (82-75, Ago.17.1995) y cayó ante Cuba (99-86, Ago.18.1995). Se logró la victoria ante Brasil (100-98, Ago.22.1995), Argentina venció en el segundo juego de la ronda final (97-75, Ago.23.1995), Uruguay nos superó (88-81, Ago.24.1995) y Bahamas nos hizo papilla (121-87, Ago.24.1995).

En esa ocasión se transmitieron los partidos gracias al esfuerzo de José –Pio- Santana, productor general y locutor comercial, y Antonio Valdez, en los comentarios. Olvidé quien estaba en la narración, mis excusas. Por ahí también, enviado por el matutino Hoy andaba el maestro Germán Liranzo, quien me correspondió con unos exquisitos alfajores Havanna.

Western regresa a Puerto Rico en el 1996 para jugar 17 temporadas consecutivas con los Vaqueros de Bayamón, encestando para cifras dobles en 14 de ellas, concluyendo en el 2012. En el trayecto anotó, incluyendo la campaña con Aibonito, 6,104 unidades, tomó 1,842 rebotes, repartió 461 asistencias en 405 jornadas. Lanzó para un correctísimo 56.6 por ciento desde el campo y un 77.5 por ciento desde la línea. Apenas se aventuró 73 ocasiones detrás del arco. Consiguió dos títulos de liga en 1996 (Flor Meléndez como técnico) y en el 2009 (Julio Toro como técnico) y cinco sub-campeonatos (2001, 2002, 2005, 2010).

En 1997 recibió una invitación de Cleveland Cavaliers para presentarse en los campos de entrenamiento. Cursó breves estadías en Filipinas, Venezuela y México, pero tampoco fue un amante de una carrera llena de saltos. Para el 1998 jugó con los Trotamundos de Carabobo un equipo que también contaba con Derrick Brown (6’06, SF, egresado de Providence) y Carlos Groves (6’07, PF, San Diego State University). De ahí marchó al Barangay Ginebra San Miguel de la liga filipina en el 1998-99; allí se encontró con la inédita y pintoresca situación de que el senador Robert Jaworski, de 52 años, jugaba, entrenaba y además era de los propietarios de la franquicia.


En República Dominicana vistió los colores de San Carlos, Metropolitanos de Mauricio Báez, Constituyentes de San Cristóbal, Los Prados y Titanes del Distrito Nacional.

En la estación 2008-09 de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional de México participa con los Bravos de Piedras Negras, un equipo con sede en la localidad de Piedras Negras, estrado de Coahuila, dirigido por el también dominicano José Adriano -Joselito- Diloné Cruz. Interviene en 15 partidos con medias de 22.0 puntos, 3.0 rebotes, 1.3 asistencias y 1.3 robos de balón, además de conseguir el 62.1 por ciento de sus lances de campo y el 78 por ciento de sus tiros libres. Abandonó el conjunto por razones económicas.

Como jugador era un atleta que aporta en las distintas facetas de la actividad, de manera impecable, segura, confiable, pero sin la minima estridencia. Resultó vital para todos los equipos con los que intervino, era un pequeño delantero que se multiplicaba en todas las facetas, por lo que además, como pocos, era un jugador por estatus ganado por su accionar, de los que se hacen escasos casi imprescindibles como un Hugo Cabrera, Raymond Dalmau, Antonio –Chicho- Sibilio, Mario –El Quijote- Morales, Andrés –El Chapu- Nocioni, o Rubén Rodríguez, Eric –Billy- Baum, Mariano –Tito- Ortiz o Jerome Mincy, estos últimos cuatro jugadores de los Vaqueros. Se entregaba con la mejor actitud, sabiéndose siempre apto para estar.

Mincy
No vivía de su físico, pero si de su buena presencia, era un jugador que siempre estaba listo para todas las batallas, existía también del estudio del rival y de sus propios compañeros. Tuvo la virtud que siempre aprobó los cursos con calificaciones sobresalientes.

Al final de los partidos las hojas de anotación revelaban el discreto encanto de un hombre que lo hacía todo sobre la duela, puntos, rebotes, asistencias, soporte inspiracional, intangibles, sin ser de fuerte “molleros” ni de jugadas espectaculares. Un definidor de primera magnitud. Por esos sus apodos: “El Duende”, “El Fantasma”, “El Silencioso”.

A la República Dominicana le brindó una trayectoria impoluta. Desde ese Pre-Olímpico en Argentina hasta los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe del 2010 efectuados en Mayagüez. Entre uno y otro Centro-Basket, más Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, Pre-Olímpicos, Pre-Mundiales, al punto de ser uno de los jugadores fundamentales en toda la historia de la selección absoluta dominicana. En el Centroamericano del 2007 promedió 21.2 puntos por juego, 4.8 rebotes y 1.4 asistencias; en el Centro-Basket del 2003, 19.8, 3.2 y 1.2; en el Centro-Basket del 2006, 16.2, 4.6 y 1.2; y así por igual, una constancia inquebrantable.

Para el Mundial del 2014 solicité por estas páginas a la Federación Dominicana de Baloncesto (FEDOMBAL) y a la empresa arrendataria de la selección, en ese entonces, SouthGate, que si alguien merecía una invitación para acompañar el equipo existía un sólo nombre que estaba por encima de sus iguales, el de Franklin Western. No se atendió esa solicitud, se prefirió la francachela y el dispendio y esa actitud pesará eternamente.

Salón de la Fama del Deporte de Bayamón
Hoy nuestro Franklin Western Canales, inducido al Salón de la Fama del Deporte de Bayamón, continúa ligado al baloncesto, esta vez como gerente general de los Vaqueros de Bayamón en el baloncesto superior de Puerto Rico, sabiendo que su compromiso con la disciplina ha sido siempre total, gracias al nivel de comprensión de lo que se desarrolla sobre la cancha. Dio sus primeros pasos en este 2016 que recién concluye, con más aciertos y sombras. Así es el camino labrado palmo a palmo por este gran dominicano, y también gran puertorriqueño.


Loor eterno al caballero de las canchas.

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