jueves, 12 de mayo de 2016

¡Vota blanco por Danilo!

En estos tiempos de paroxismo político, viviendo el cierre de la campaña que conduce a las elecciones generales de mayo 15, donde más de uno ha sufrido algún sincope, alguien se ha puesto a pensar en la frase: ¡Vota blanco por Danilo!


¿Votar blanco por Danilo?

Mañana (viernes), todas las emisoras de radio estarán arrendadas al Partido de la Liberación Dominicana (PLD); hasta la medianoche tendré que refugiarme en otros dispositivos para saber que está pasando en el mundo. Alguien sospechará sobre el costo de esa ofensa, en el justo momento que llego a mi casa y encuentro a un pobre hombre revisando los desperdicios arrojados a la basura en busca de algo para comer y así disipar un hambre que le corroe los tuétanos. Danilo (Danilo Medina Sánchez, Presidente de la República) me dice que ha sacado más de 800 mil dominicanos de la pobreza… ¡el 8 por ciento de la población total del país!

¡Vota blanco por Danilo!... es el Apocalipsis de la política dominicana. Si antes ya habíamos quemado las ideologías, esto es la prueba descarada de que al Estado Dominicano cada quien va a servirse con la cuchara grande y de paso también lleva la espátula, la paleta, la espumadera, el cucharón, la cazuelilla y el cacillo, quizás el hombre común no sepa del uso de los utensilios de cocina, pero los ocupa: la palangana, la jofaina, el tazón son nuestros buques insignia.


Acá nadie hace música para que se entienda y se aplauda, nuestros políticos abandonaron todos los fundamentos de moralidad que alguna vez pudieron aprender. Es trágico observar como los líderes, adalides de estos tiempos, no exhiben ningún acto de honestidad.

Todo el que ha tenido la oportunidad de llegar a la máxima posición del Estado Dominicano, desde la fundación de la república, ha pretendido elevar los niveles de autoridad, pertenencia, preponderancia, riqueza y santidad hasta cotas infinitas sobre territorio y coterráneos, para beneficio propio y de sus cortes; mientras áreas sensitivas como justicia, protección, probidad, equidad, igualdad, seguridad, se diluyen cada días sin soluciones.

Estamos marcados por la reactivación de los movimientos fundamentalistas y fanatismos exacerbados y la desaparición absoluta de las utopías, nos acostumbramos a mirar panorámicamente olvidando el trazo pequeño, cayendo en la veneración del cinismo y las informalidades. El voluntarismo mesiánico aún nos asombra, aunque sus principales exponentes en América Latina, por razones de desaparición física o descreimiento están dado un paso al costado.


El rezagado sistema político dominicano nos hace pensar que Medina Sánchez, Leonel Fernández Reyna y en menor grado Miguel Vargas Maldonado son mesías de nuevo cuño, incluso camino a la santificación. Pero nos nublan el horizonte para el replanteo de las aspiraciones para ser mejores seres humanos, sin posibilidades de superar los condicionamientos del entorno, los retos particulares que nos impone la época y las herencias de nuestras tradiciones.

En esa efervescencia nos han enseñado que el mercado de las vanidades está deificado como único fin mientras se nos acaba la cordialidad. La ciencia es ignorada de manera idéntica a los valores y el dominicano tiene que emprender vuelo hacia otros destinos para hacerse reconocido, porque el mercado ignora, desprecia y margina a muchos de los más sobresalientes. Mientras Carlos Dante Heredia García es maestro de la medicina reconocido en todo el mundo, los recién graduados de médico tienen que protestar cada vez porque las residencias para especialidades están disponibles para los afiliados al gobierno de turno.

En República Dominicana está prohibido ser ético y tener valores. El propio Vargas Maldonado se ha erguido como uno de los hombres más ricos del país, habiendo renunciado en 1978 a la Compañía Dominicana de Teléfonos (CODETEL), para probar suerte en la administración pública, pero en su paso arrollador, además de ser ministro de Obras Públicas y Comunicaciones en la administración de Hipólito Mejía Domínguez, y contar con la estructura para los Juegos Panamericanos del año 2003, vendió al peledeismo reinante el partido más votado en todas las elecciones nacionales desde 1966.


El propio Vargas Maldonado siendo un pálido candidato alcanzar un 42 por ciento de las preferencias electorales en el año 2008 encabezando la boleta del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) frente a un Fernández Reyna con toda su parafernalia y sus fuerzas, incluyendo las deslenguadas voces del grupúsculo de la Fuerza Nacional Progresista (FNP), votación que reiteró Mejía Domínguez con un 47 por ciento en el 2012, después de haber salido de la Presidencia de la República en el 2014, desairado, vilipendiado, descalificado, y convertido en un cadáver político. Hoy el PRD va aliado con su eterno contendiente… ¡Vota blanco por Danilo!, así nos invita a votar el presidente de la entidad.

¡Vota blanco por Danilo! Nos revela la falta de ética para decidir las posiciones que se deben adoptar para incidir sobre las propuestas soterradas, furtivas, subrepticias, camufladas de prognosis de lo inevitable.

Vargas Maldonado en declaraciones al matutino El Día (Abr.20.2015) señaló: “insto a los dominicanos a vencer el continuismo del modelo de gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que no ha resuelto ni uno de los problemas fundamentales que afectan al pueblo”. A seguidas continuó: “más allá del engaño propagandístico y mediático, los gobiernos de Fernández y Medina se han caracterizado por el endeudamiento público”.


Una sociedad donde la polarización política pretende vivir de fantasmas es desgarradora frente al optimismo mientras se impide conocer las tantas cosmovisiones y dar por seguro que hemos perdido los trazos de la historia o que los revelados carecen de autenticidad. No hay democracia plena sin la inclusión e integración de todos los dominicanos y dudo, si resulta vencedor, que Medina Sánchez esté en disposición de provocar un encuentro fraterno entre todos los dominicanos.

Como señaló Homero Figueroa en su columna en Metro (May.12.2016): “el énfasis puesto en el parecer destruyó el ser. La democracia nuestra quedó como los pueblos fantasmas de las películas del oeste. La ambición y el mercantilismo redujeron el voto a un simple intercambio: tu me das y yo te doy”.

Hoy, todas las encuestadoras “serias” ofrecen el dato de que Medina Sánchez continuará al frente de la cosa pública. Imaginar una derrota de las huestes moradas en la larga transición dominicana, 90 días, servirá para dejar el campo lleno de minas, ahí se romperá el fondo de todas las alcancías del Gobierno Dominicano, se tratará de reforzar a los integrantes de la Suprema Corte de Justicia, emisiones de pesos y bonos al vapor, el Banco Central carecería de reservas y los altos funcionarios se comportarán de manera generosa con el dinero ajeno. Cada día la herencia se ensanchará y se buscaran ventajas hasta el último instante de poder.

Perder también abriría la posibilidad de una división grosera dentro de las filas del peledeismo, flota la discordia que va en danza más allá de simples danilistas y leonelistas, hay intensos ruidos internos, esa organización está agrietada desde hace mucho tiempo y disfunciones de fácil detección. La intransigencia de los cabecillas del PLD mutará a infinidad de posturas. Amen del escozor que se arrastra entre los aliados. Un impensable epilogo a la administración de Medina Sánchez, porque aquí siempre hemos jugado a la invencibilidad de los presidentes, sería macondiano.


¡Vota blanco por Danilo!... es otra de los tantos ofrecimientos mesiánicos, con destino al paraíso más sutil jamás soñado, pero sin asumir las responsabilidades individuales sobre los cambios, trapicheos y la aspiración de que cada episodio se maneje con un nivel de dignidad, decencia y honestidad. Ello es no sacrificar la ética del presente en el altar de un futuro idealizado pero lleno de color violeta.

¡Vota blanco por Danilo!... es renunciar a la exigencia de invertir en el bien común a futuro.

¡Vota blanco por Danilo!... es esa bandejita aromatizada y enjundiosa, la antitesis sobre la reflexión del futuro dominicano con cierto tufillo a azufre.

Cuando el 15 de mayo sea historia, es decir, el lunes 16 (dentro de cuatro días), Miguel Vargas Maldonado será historia, muchos dominicanos iremos cantando el tango Los Mareados con letra de ese genio que se llamó Enrique Cadícamo y música de Juan Carlos Cobián, especialmente la estrofa que nos dice:
Hoy vas a entrar en mi pasado,
en el pasado de mi vida…
Tres cosas lleva mi alma herida:
amor… pesar… dolor…
y hoy nuevas sendas tomaremos…
¡Que grande ha sido nuestro amor!
Y sin embargo, ¡ay!

mirá lo que quedó…

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