viernes, 22 de abril de 2016

Agrios edulcorados…
Caso 181: Día de los Entrenadores de Baloncesto
Abr.22.2016

Hoy viernes, Abr.22.2016, se celebra en todas partes del mundo el día del entrenador de baloncesto.
Quizás, cuando el día avance seguro “los que no me leen” estarán enviando felicitaciones a trocha y mocha. Estamos llenos de hipócritas, pero para peor farsantes anodinos que pretenden vivir de la tramoya.

Najnudel
En la página de la Federación Dominicana de Baloncesto (FEDOMBAL) hay una lectura que se resume en: “los dominicanos amamos el baloncesto”… yo me preguntaría, ¿amamos el baloncesto para esquilmarlo?

Intenté buscar a CODEBAL (Colegio Dominicano de Entrenadores de Baloncesto), pero no encontré nada.

Por primera vez visité la página de Twitter de Curiosibasket, porque me dicen que su responsable Rafael Faneyte desayuna, almuerza y cena conmigo en la cabeza, como la canción de Wason Brazoban, y lo único que encontré fue un cartel donde se leía: “no hacemos promoción gratis”.

Finalmente visité la página de Twitter de Rafael Fernando Uribe Vásquez, también conocido por el mote de Rafelin y me di por vencido. Me llamó la atención un párrafo: “coach Mercedes y señor Fajardo, tecnología de seguimientos tácticos”… ¡que buena pela!

Quizás en lugar de festejar debería colocarme un crespón negro porque en República Dominicana la labor de entrenador de baloncesto está relajada. Acá, cualquiera es bendecido y “entrena” a niños para no aportarle nada a su desarrollo como ser integral. Hay quienes se abrazan a esta carrera para “buscarse el moro”; se colocan un silbato en el cuello y eso basta.

Es cierto que los de la base trabajan en condiciones nada favorables, una pelota para 20 chiquitos, media cancha porque la otra mitad hay que prestarla a “los añejos”, niños con malformaciones, enfermedades de todo tipo, caries, anemias volando por los aires y tratando de arrancárselos a los micro traficantes que los usan como delivery.
Stanislav Pesic

Pocos se estimulan a formar esa masa con la que trabajan, nadie busca al dentista del barrio, o al pediatra del sector, ni hace una comida de cuando en vez para que los niños tenga una mejoría en su carga calórica; todos quieren ver surgir de manera instantánea a un Jack Michael Martínez, a un Manuel Fortuna, a un Chicho Sibilio o a un Manolo Prince cuando faltan los fundamentos.

Como escribí una vez, nadie en su sano juicio invitaría a Melvyn López Guillen, a José Mercedes Del Rosario, también conocido como Maita, a Julio César Javier, también llamado Ayata, y así una lista interminable a almorzar al mediodía y compartir una mesa.

El baloncesto sirve para fomentar una sociedad más sana, tristemente en mi país no se ve así. Se viven los momentos de mayor podredumbre y eso tiene un único responsable: Rafelin.

Todos quedamos convencidos que Frank Herasme hizo una mala gestión en su largo paso por FEDOMBAL, era acaparador, emotivo y parcializado, algunas veces hasta patético, pero en su corazón no albergaba la maldad, aunque no quería que nadie descubriera esta virtud; todos pensamos que superarlo era difícil, pero en menos de lo que decimos berenjena encontramos no a un malo, tropezamos con un mentiroso, cobarde, pusilánime, fétido, lúgubre, corruptor, funesto, perverso y por ahí sigue el largo rosario de pavorosas malignidades.
 
Ettore Messina
¿Dónde estuvieron los cursos de actualización de entrenadores por parte de la FEDOMBAL en el 2015?... ¿cuántos llevó a cabo CODEBAL?... ¿por qué FIBA-Américas no dispone de cupos para trabajar con los entrenadores dominicanos?

Abril 22, conmemoración del fallecimiento de León Najnudel, un hombre vital, un entrenador de primera línea, arquetipo del porteño bohemio y nocturno, uno de los forjadores de la potencia que es hoy Argentina en el ámbito del baloncesto, junto a Horacio Seguí, José María Cavallero y el eternamente recordado Osvaldo Ricardo Orcasitas.

A los pocos entrenadores dominicanos de verdad, muchas felicidades.

A los pocos entrenadores dominicanos, de verdad, muchas felicidades.
Mark Jackson

A los otros, un cohete entre las nalgas y ¡fuiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin!... ¡a la luna!, como decía Max Álvarez.


(para quien no lo notó, los párrafos donde se lee, a los pocos entrenadores… están puntuados de forma diferente)

jueves, 21 de abril de 2016

La historia del basket baila al ritmo de la extorsión

Tenía 15 años y llegué al Eugenio Perdomo, no recuerdo de que manera, los entrenamientos eran en la cancha de la Escuela Primaria República de Brasil en el sector de San Carlos, ya cayendo la tarde. Las practicas eran incesantes con Félix Aguasanta Rojas al mando y cuando este no podía asistir entonces Gustavo Eugenio Concha Villar tomaba las riendas; no se que era peor, la dureza de Aguasanta Rojas o la intensidad de Concha Villar, quien terminó siendo mi compadre de sacramento. Uno de los grandes olvidados del baloncesto dominicano.
 
Ilustración de Horacio Cardo
Algunas veces practicaba dos veces al día, la primera tanda en las tardes, con el sol sobre nuestras cabezas, en el Colegio Dominicano De La Salle con Faisal Abel y Alejandro Abreu y en las noches pasaba al Eugenio Perdomo. Terminaba extenuado, pero ello de nada valió para poderme destacarme en la actividad; unos años después, cuando Osiris Duquela tomó el Club San Carlos y yo estaba iniciándome en la universidad, llamó a practicas y para mí sorpresa quedé entre los que pasaron la primera criba. Iba directo a formar parte del San Carlos de 1975, pero mi viejo me detuvo en seco: “sabes cuantas personas viven del baloncesto en República Dominicana”. Aquello era una sentencia definitiva, ¡tragué en seco!

Desde San Carlos subía por 15 centavos al ensanche La Fe; eran otros tiempos pese a los fatídicos doce años de Joaquín Balaguer Ricardo. Salía a la 30 de Marzo y de ahí avanzamos por toda la avenida San Martín, tomábamos la Máximo Gómez y casi en las puertas del Cementerio Nacional girábamos en la Arturo Logroño (antigua calle 18). Otras veces, Aguasanta Rojas me depositaba en la esquina de la Ortega y Gasset con Arturo Logroño.
Middleton

Ahí, en esos vaivenes juveniles conocí a muchísima gente. Sergio Abreu Delmonte, Eurípides Pichardo, José Oscar –El Tró- Fernández (+), Luis Rafael –Kirklan- Navarro, Luis Concha, Violeta Villar, Ana Felicia Comme (+), los hermanos Da Costa, un inquieto e incombustible point-guard llamado Hugo Batista (+), Félix, el hijo de los dueños del colmado que estaba frente a la iglesia; el espigado Sanabia, Guai-mi-mai, a quien le tildaban de ser el único mini-basket que tomaba licor, fumaba y jugaba con suspensorios.

Pasó el tiempo y dejé el baloncesto activo para empezar a escribir, lo hice primero en 1977 en Ultima Hora y tiempo después Félix Acosta Núñez, editor deportivo del Listín Diario, me contactaba para decirme que necesitaba una crónica diaria sobre su escritorio y que la misma sería totalmente pagada. El gusanillo me venía de casta, siempre había admirado la pluma exquisita de mi tío Julio Genaro Campillo Pérez.

Como seguía el baloncesto norteamericano con asiduidad, desde 1974, me involucré en la contratación de jugadores foráneos. Los primeros intentos fueron con el Club Deportivo Naco; sugerí el nombre de un chico llamado Brad Bradson, que días antes había firmado para Italia. Por sugerencia de Fernando Pérez Ubiera los naqueños optaron por Mike Robinson, que ya había estado en el país en labores de divulgación religiosa. Osiris Duquela me llama para el diera el santo y seña de Alex Middleton recién egresado de Iona University, aproveché para sugerirle el nombre de Edgar De La Rosa pues el director de información deportiva de St. Francis College (New York) me habían reportado a un chico que estaba jugando con los Terriers de origen dominicano.
 
Sergio Abreu
El primer fin de semana de Middleton y De La Rosa en el país, en ese 1980, celebré un almuerzo, donde estuvimos además de los dos jugadores Osiris Duquela, mi papá, mi hermano Francisco y un servidor. De paso, cabe anotar que el entrenador universitario de Middleton fue el mítico Jim Valvano.

Middleton repitió con San Carlos en 1981. Era el complemento perfecto para un trabuco que contaba con el propio De La Rosa, Ismael Cristóbal Tapia Japa, Evaristo Pérez, Vinicio Muñoz, Luis Cruz y Víctor Gerónimo, entre las fichas más destacadas. No era el importado que buscaba encestar 20 enteros todas las noches, pero se hacía notar, estaba presente, ayudaba en todas las facetas del juego y se integró perfectamente a la escuadra.

De La Rosa, Tapia, Pérez, Muñoz y Cruz estuvieron entre los 12 jugadores que asistieron con la selección nacional a los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe efectuados en Cuba en 1982, donde no estuvo presente ningún atleta militar por temor a que el comunismo se impregnara en la piel de los mismos.

Una de mis constantes críticas al baloncesto nacional es su sistema de comunicación, plagado de advenedizos, de gente sin instrucción, pero también sin historia. Hay de todo en esa selva de primates, simios y orangutanes, aunque algunos quieren disfrazarse de gorilas. Hemos terminado leyendo y escuchando a gente que gracias a la tecnología tiene acceso a diarios y portales de los Estados Unidos y repiten hasta el hartazgo las incidencias de la NBA, pero nada más, pero sin curtirse en el por qué de las cosas, en lo básico, en las cosas que verdaderamente siembran para el mañana.
San Carlos, 1987

En los tiempos que corren, la Federación Dominicana de Baloncesto (FEDOMBAL), la Liga Nacional de Baloncesto (LNB) y la Asociación de Baloncesto del Distrito Nacional (ABADINA) han creado el periodismo de notas de prensa. Nadie cubre los eventos oportunamente y todo se maneja en base a lo que esas instituciones pretenden transmitir. Lo peor es que esa responsabilidad queda en manos de gente que no sabe redactar, no conoce el juego, no tiene imaginación descriptiva pero tampoco conoce la historia de la actividad. Los gazapos se suceden uno detrás de otro.

El cantante Prince, fallecido en esta misma fecha (Abr.21.2016) señaló a la revista Spin en el año 2010: “todas esas computadoras y dispositivos electrónicos no son buenos, te llenan la cabeza de números y eso no puede ser positivo”. ¡Una nota curiosa!

Para peor, en el caso de la ABADINA presidida por el periodista José Monegro, sub-editor del diario gratuito El Día, permite esa falta de profesionalismo, en lugar de promulgar la pulcritud y el cuidado a la palabra. Es la confirmación de que los puestos en el baloncesto nacional y en muchas instituciones públicas o privadas, a todos los niveles, se entregan a gente dispuesta a comer mierda por un par de centavos.

Varios amigos me han llamado para que observara la nota con la que ABADINA ofrecía su versión del inicio de la serie final entre los combinados de Mauricio Báez y San Carlos, llena de incongruencias. El primero que pegó el grito al cielo fue Euripides Pichardo, uno de las almas mejor informadas de todo el baloncesto nacional, entrenador de la selección femenina, entrenador nacional en Honduras, profesor de educación física, columnista del matutino Hoy y trabajador incansable por el bien del baloncesto.
 
Donald Royal
El profesor Pichardo me autorizó, en su nombre, a llamar de ineptos a todo el cuerpo de prensa de la actual ABADINA, indicándome algunos nombres que me reservaré.

El primer yerro surge en el siguiente párrafo: “antes de eso, San Carlos y Mauricio Báez se habían enfrentado en tres ocasiones, la primera de ellas en 1982, una serie también conquistada (4-2) por el equipo de la barriada de las “cinco esquinas” al mando de Sergio Abreu y con figuras de la talla de Vinicio Muñiz, Evaristo Pérez, Edgar De La Rosa, Héctor Monegro, Luis Cruz, Víctor Gerónimo e Ismael Tapia”. Para el momento Vinicio Muñoz militaba en la escuadra de Arroyo Hondo y El Vikingo Monegro estaba en el retiro.

Más adelante el siguiente traspié: “en 1988, Abreu (Sergio Abreu Delmonte) y Teruel (Fernando Teruel Capri) se vieron las caras de nuevo con una victoria para el primero en siete encuentros. Fue el segundo de tres campeonatos seguidos de San Carlos (87, 88 y 89), todos manufacturados por Abreu. Estaban en ese equipo Muñoz, Pérez, Tapia, Carlito (Carlitos) Morales, José (El Lechero) Jiménez, Cacho (Pedro –Chacho- González) González, Alex Middleton, Claudio (Dalmau) Santana, Julio César (Lulú) Arias, entre otros”.

Como señalamos anteriormente Middleton se presentó en los torneos de 1980 y 1981 y nunca más regresó al país. Chacho González sólo jugó de los de verde y amarillo en el año de 1977. Morales vistió los uniformes de Astros, Naco y San Carlos (1978), antes de la segunda hilera de campeonatos sancarleños; un carismático y pimentoso jugador que estaba establecido en Puerto Rico, hijo de uno de los más sobresalientes jugadores dominicanos de voleibol. Santana, ahora residente en los Estados Unidos y Arias fueron jugadores tempranos, justo en el preciso instante en que la escuadra se instalaba definitivamente entre los mejores y empezaba a tejer la hilera de éxitos más importante del baloncesto de factura local.

De Morales padre, exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano en 1987 hay que señalar que es uno de los más completos y espectaculares jugadores de todos los tiempos, activo hasta 1966. Miembro de la selección nacional desde 1952 hasta su retiro. Participó en tres Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe (1954 en México, 1962 en Jamaica y 1966 en Puerto Rico). Poderoso rematador, defensor de primera y poseedor de un extraordinario servicio. También participó en los III Juegos Panamericanos efectuados en la ciudad de Chicago en 1959. Tomado del portal del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano.
Carlos Morales (padre)

El Lechero Jiménez impactó pero duró poco; aún recuerdo la voz privilegiada de Frank Paonessa narrando sus hazañas juveniles en el tabloncillo. Muñoz tampoco volvió a vestir la franela de la populosa barriada.

Para la segunda seguidilla de coronas del San Carlos estaban en el equipo Héctor –El Toro- Báez, Heriberto Cabrera, Edgar De La Rosa, Juan Disla, Mauricio Espinal, Manuel Julio Flores, Eliezer Madrigal, Melvin Nadal, Evaristo Pérez, Frank Prats, Mario –Lolo- Regus e Ismael Tapia (por estricto orden alfabético)… sus importados fueron Donald Royal, diagnosticado con cáncer de colon al que ha superado; Leonard Mitchell, después de un breve paso por el español Collado Villalba; y Andre McCloud, egresado de Seton Hall.

La escritura histórica debe ser un trabajo de orfebre, no está al alcance de las manos transpiradas ni de las voluntades compradas, tampoco marcada por el trabajo del carnicero, es anhelo, es repetición, porque enero llegará siempre y con el los brindis atrasados, las promesas de cambios y del retorno de la familia. A cada inicio de año le antecede un diciembre que vemos venir con desilusión de cosas que no se pudieron vivir, de algo que nos corre por el cuerpo con traición que nos infligimos, con gusto a poco.

El baloncesto prometido es de cabotaje, no está en manos inspiradoras, se está tratando de tachar la memoria colectiva pretendiendo correr detrás de lo que se nos ha ido.

Arrastramos la pesada bolsa de las postergaciones, las ideas son ahogadas antes de relucir merced a un plan estratégicamente elaborado.


Hay que ver con ojos desconfiados los documentos que genera esta “nueva era”, cual babosa moribunda que cae de fauces entre las malas artes y las mentiras. Tengo la desalentadora sensación que la gente que se ha enquistado el baloncesto apenas se diferencian, y la excitación se les desinfla gravemente cuando la situación se torna apremiante, sumiéndonos en una especie de anestesia creciente por grado centígrado aumentado, trazando una distancia inimaginable entre lo que debería ser y lo que somos.

Cada vez más comprendo porque esta gente vive desquiciada tratando de adivinar lo que voy a publicar o lo que dejo de escribir.

En ese desgano existencial en que vive Rafael Fernando Uribe Vásquez, también apodado Rafelin, uno de sus íntimos me confesó que antes de movilizar los miembros inferiores y superiores de la poltrona donde pasó la noche llama a su “Bello Andino” para saber que he lanzado al ruedo. Léase, el carajo no despega el culo de la comodidad sin leerme. En Turquía el servicio se lo hacía Manuel –Manny- López. Pero no es el único, ahí entran todos los miembros del Comité Ejecutivo de FEDOMBAL, por supuesto Monegro y su cómplice Leonardo de Jesús Heredia Castillo, también conocido por el mote de Leo Corporan, que tiene a Alsi Capellán como su veedor, Eduardo Najri y todos los periodistas corruptos del sector.

Decía mi viejo que tanto da la gota en la piedra hasta que le hace un hoyo. Capellán, a quien auxilié en su trabajo de grado, está empezando a hacer mejores crónicas, por lo que debería estar agradecido de la encomienda trazada.
Edgar De La Rosa

Creo profundamente, aunque esto nos negamos a entender que el proceso del baloncesto dominicano necesita detenerse y revisarse. Hay que darse tiempo para imaginar más allá de nuestras capacidades, pero no hacerlas simpáticamente, postergar, esperar, frenar. Esa manía de “las medallas que hay que ganar” choca de frente con todas las anemias acumuladas.

Nos cuesta demasiado el dolce far niente (cuanta gente buscando el mataburros, en primera línea Fausto Julián Suero Bueno, la reina del bochinche y detrás el trabajador Rafael Faneytte: lo dulce de no hacer nada); se vive con la angustia del que no sabe otra cosa más que correr. Pero las mentes ansiosas encuentran su límite en el cuerpo pesado que, sencillamente, se revela contra las proyecciones, los cronogramas, los horarios, los proyectos, e impone a la mente la necesaria inmovilidad, la postergada quietud, un cierto silencio, una suspensión. Vemos toda la estenografía del baloncesto, como una pieza musical mal orquestada, con tempos alterados; así las cosas se ralentizan, se hacen más lentas.

Aquí nadie se atreverá a desafinar la melodía colectiva.


Decía el mismo Prince, ya citado, en una emisión de Los Angeles Times de 1982: “lo más importante es ser tu mismo, pero a mi me gusta el peligro. Eso es precisamente loi que le hace falta a la música actualmente. No hay emoción ni misterio”.

miércoles, 20 de abril de 2016

Agrios edulcorados…
Caso 180: El pollito Pio
Abr.20.2016

La perversidad se extiende antes mis hijos y tengo que admitir que paso por un manso cordero. Los niveles de maldad, perfidia, vileza, bajeza, villanía, indignidad, ruindad, corrupción con que se maneja el deporte dominicano superan mi imaginación. La falta de moralidad campea y la depravación nos arropa. Muchos pretenden hacerse de la vista gruesa, pero esto tarde o temprano les pasará factura.

Un amigo me llama para decirme que me hago querer entre la comunidad del baloncesto dominicano y ciertamente ello me envanece. Mi mamá siempre me ha repetido que a nadie le gusta que le digan la verdad en la cara; quizás peco de ello, pero sólo hago exponer mis puntos de vista. Muchos dicen estar de acuerdo con mis planteamientos, pero en el oído apenas me felicitan por mi actitud de años.

Hilo para continuar dando puntadas hay en cantidades industriales.

Una pregunta a José Monegro, presidente de la Asociación de Baloncesto del Distrito Nacional (ABADINA): ¿por qué frente a un partido definitorio entre El Millón y San Carlos no fueron acuartelados los árbitros?... ya se que no se estila en República Dominicana, que no es costumbre, pero había muchos intereses en juego.

Otra para Monegro: ¿por qué se permitió que directivos de San Carlos conversaran animadamente y abiertamente con los encargados de impartir justicia?... esa es una acción para ser observada por el presidente de ABADINA, el presidente del Comité Organizador, el Tribunal Disciplinario o la propia Federación Dominicana de Baloncesto (FEDOMBAL).

Recuerdo que acá todas las leyes son interpretativas, nada se da por definitivamente juzgado. La hermenéutica y la exegética.


Ahora vamos con Frank Brito, agente de jugadores radicado en la ciudad de La Vega; hay que recordar, como decía el comercial de Barceló, que “los veganos son buenos todos”: ¿por qué si Kelvin –El Pollito- Peña se comunica con la directiva de El Millón este le responde que estaba resacado y no podía jugar?... ¿había estado de compañeros de trago la noche anterior?... entre la llamada del jugador y la comunicación con el agente no pasaron más de 15 minutos.

En la radio había un pollito, en la radio había un pollito…
El pollito Pío.
El pollito Pío, el pollito Pío, el pollito Pío, el pollito Pío, el pollito Pío…
En la radio había una gallita, en la radio había una gallina…
La gallina Coo y el pollito Pío.
El pollito Pío, el pollito Pío, el pollito Pío, el pollito Pío, el pollito Pío…
Y el gallo Cocorooco
Y el pavo Glú
Y la paloma Ruu
Y el gato Miao
Y el perro Guau
Y la cabra Meee
Y el cordero Beee
Y la vaca Moo
Y el toro Muu
Y el tractor Bruum
Y el pollito Pío
Y el pollito Pío
Y el tractor Bruum
Y el tractor Bruum
Y el pollito (puaggg)… Oh, oh!!

¿Por qué cada vez que la gerencia de El Millón le solicitó un jugador al agente Brito este usó todo tipo de cortapisas para decir que no?

El pollito Pío, el pollito Pío, el pollito Pío, el pollito Pío, el pollito Pío…

Cabe recordar que entre Brito y el entrenador Melvyn López Guillen hay una relación simbiótica, que va más allá de cualquier situación laboral. Inclusive el vegano es uno de los manejadores de la página electrónica del entrenador capitaleño.


El pollito Pío, el pollito Pío, el pollito Pío, el pollito Pío, el pollito Pío…

Brito es de los tipos que me aman incondicionalmente, aunque sólo nos hayamos visto una sola vez personalmente. Escribió en su cuenta de Twitter, más o menos, “he leído a Luis Rafael Madera miles de veces y nunca ha dicho nada positivo”. Eso me enorgullece, me engríe, me convierte en presumido. Como su vecino, un impresentable Ezequiel Sosa… un vomito ambulante.

El pollito Pío, el pollito Pío, el pollito Pío, el pollito Pío, el pollito Pío…

Todas las referencias que tengo de Onésimo Acosta Lafontaine son impecables, nunca ha estado envuelto en el mínimo escándalo, ni siquiera ante la acostumbrada y tan repetida situación de falta de pago, pero está pecando de ingenuo ante tanta malignidad.

Los directivos de El Millón tiene que comprender que el pastel de la capital se lo tratan de repartir Leonardo de Jesús Heredia Castillo, alias Leo Corporan, Rafael Fernando Uribe Vásquez, alias Rafelin, Melvyn López Guillen, Tomás Polanco, el santurrón de la Fundación Mauricio Báez, como si fueran caciques.


El pollito Pio, el pollito Pio, el pollito Pio, el pollito Pio, el pollito Pio…
Agrios edulcorados…
Caso 179: La Victoria de Samotracia o el enigma de los hombres alados del baloncesto dominicano
Abr.20.2016

¿Cuán difícil es el baloncesto dominicano o cuán difícil lo hacemos?... a la postre son dos cosas muy diferentes.

¿Por qué será?... los intereses siempre han estado por encima de la actividad, como ya he señalado y el deporte sólo recibe migajas. Ni siquiera los clubes llamados a trascender adoptan una labor seria y cabal. Todo el mundo quiere “picar”… picó El Teacher y pretende volver a lo suyo. Picó un desconocido Andrés Terrero, puesto ahí por quien sabe que manos; quieren picar todos los dueños de equipos y por supuesto, muchos de los gerentes que se contratan, algunas veces sin corazón y sin alma.

Mauricio Báez regresó al Torneo de Baloncesto Superior del Distrito Nacional y el único objetivo es ganar la corona, pero aprovechó para tender una red de complicidad que asusta; su dueño, Leonardo de Jesús Heredia Castillo, también conocido como Leo Corporan, le buscó patrocinios a San Carlos y a Huellas del Siglo (entidad a la que pertenece José Monegro) para tejer una tela de araña llena de seda peluda para atrapar a los incautos.

Por supuesto, a favor de la entidad de Villa Juana, hay que decir que siempre trabajó para tener un buen núcleo de jugadores gracias al empeño de gente como Saturnino –Noñoño- Martínez, José Augusto De Jesús (La Máquina), Ruddy Martínez (Chaguito), Aldo Alfonseca, Ramón –Ogarro- Peguero, aunque la mayoría de los muchachos midan una cuarta de talón al culo, porque los programas no existen.

Modularmente se pudo ser mejor, pero había jugadores que no eran del agrado del señor feudal del pedazo.

La directiva de la Asociación de Baloncesto del Distrito Nacional (ABADINA), fue designada de forma sorpresiva, un sábado en la mañana, cuando todos pensábamos que Rafael Fernando Uribe Vásquez, también conocido por el mote de Rafelin, estaba en Grecia protegiendo y cuidando a los muchachos del sub-19. Llegó viernes en la noche y el día 5 de julio (sábado en la mañana) ya el periodista José Monegro estaba al frente de la entidad; eso ya se olvidó. ¡La suerte estaba echada!

La única razón que ha motivado el accionar de la actual gestión de ABADINA es la puesta en marcha del Torneo de Baloncesto Superior del Distrito Nacional y nada más. Otros planes pasan por debajo de la mesa o no existen.


No habían arrancado las acciones cuando se proclamó que Mauricio Báez y San Carlos estarían en las finales. El Millón trató de colarse, sorprendiendo a todo el mundo, pero fue siquitrillado por las mismas sectas siniestras.  

Pasó la serie semi-final y el San Carlos se encuentra con la renuncia de su director técnico Julio César Javier, también conocido como Ayata. Derek Baker-López asume para el primer partido de la serie final, los sancarleños son virtualmente masacrados por los de Villa Juana, e inmediatamente presenta renuncia.

Javier ha estado trabajando los últimos años en las categorías juveniles del Mauricio Báez. Hoy todo el mundo tiene la sospecha que el candido de Ayata participó en la trama de Corporan. Afloran los cuestionamientos sobre su solvencia etica y calidad profesional. Para mí, que siempre había tenido un pie en la tumba, se murió.

Baker-López muerde el deplorable polvo de la derrota y decide marcharse. Mientras desandaba los pasos encontró que la institución a la que prestó sus servicios está llena de incongruencias y muchos desatinos; su presidente Diego Pesqueira y su gerente Agustín Espinosa nunca supieron en que nave elevaban su travesía, haciéndose acompañar de gente que huele mal en el medio.

Se recuerda que San Carlos fue la institución donde Derek Baker-López adquirió la categoría de casi figura del baloncesto dominicano. Esa franela la defendió por largos años. En jugador eficiente que en algunos momentos pasó situaciones personales delicadas pero que siempre se levantó y abrazó la dirección técnica con bastante éxito; de paso, el único dominicano que con regularidad trabaja en el exterior.

En la calle los más rocambolescos y audaces comentarios.

Se habla de cosas fundamentales, lo mínimo, jugadores faltando a las normas elementales de etica y decencia. Todo esto podría ser una historieta de ciencia ficción catastrófica, un modelo de la rebelión de las máquinas, o una historia de terror y castigo. Pero es real y sucede ahora mismo, en este abril del 2016 en la ciudad primada de América.

Hoy la dirección técnica del San Carlos le fue cedida a José Santos Ceballos. En su etapa activa fue pieza fundamental del Mauricio Báez. Como entrenador no ha logrado sobresalir aunque sus partidarios lo adornan con muchas virtudes. Si yo hubiera sido el regente de la tropa verde y amarilla de las 5 Esquina hubiera tocado otras puertas.

Para que no haya equívocos, la ABADINA ni la FEDOMBAL tomarán el toro por los cuernos. Es como los abogados de hoy, todos son excelentes a la hora de llevar un caso a los tribunales, excepto cuando se trata de enfrentar a una institución bancaria. Ahí se pararon las aguas.

Todo es inicuo, improcedente, inaceptable, inmoral, humillante, arbitrario y bastardo en el baloncesto de hoy en República Dominicana.

Anacarsis, filósofo escita que vivió en el siglo VI antes de Cristo, comparó las leyes con las telas de arana: atrapan a los animales pequeños pero los más grandes ni las perciben.

Ese es el baloncesto que nos impone “la nueva era”, la de Uribe Vásquez, la de Monegro, la de Leo Corporan, la de Eduardo Najri y todos sus compartes.



Hoy, Mauricio Baez puede obtener la corona del baloncesto superior capitalino, imponer marcas estrastosfericas, hacer que sus jugadores buscan como verdaderos profesionales, pero quedará la duda siempre de si compró el torneo.
Agrios edulcorados…
Caso 178: Ya nada existe… ella vive igual que yo, mi calle triste
Abr.20.2016

Entré a la página de la Asociación de Baloncesto del Distrito Nacional (ABADINA) para buscar las estadísticas de la serie regular del Torneo de Baloncesto Superior en su versión 2016 y no aparecen. Presentes las de las series de semifondo, que imagino ya mismo serán suplantadas.


Que nadie me venga a decir que esta página está entre las más modernas y funcionales del mundo porque no es así. Pese al esfuerzo, nada espectacular; tengo que aceptar que antes no había nada, pero esperaba algo mejor. En casi todas partes del mundo las estadísticas y los partidos se pueden seguir en el mismo instante que se producen, amen de la televisión; y lo digo con conocimiento de causa, tengo años siguiendo a mi hijo Rodrigo y las nuevas tecnologías me han permitido alcanzar sus pasos, en la inmensa mayoría de sus acciones.

Para alguien que desea seguir con ahínco el baloncesto dominicano este está atrás; atrás como el tubo de escape de los vehículos.

Me pasó anoche también (Abr.19.2016) cuando me interesó conocer los resultados del primer partido de la serie final entre los equipos Mauricio Báez y San Carlos y no encontré nada. Por lo menos hasta el momento que decidí retirarme; y eso, que para mucha gente soy nocturno.

Llama mi atención la frivolidad de cómo también se abordan los hechos en la página de la ABADINA.

Por el titular que encabeza la misma la serie final debería de suspenderse: Mauricio Báez destruye al San Carlos.

Si el equipo de San Carlos está destruido significa que es incapaz de salir al ruedo nuevamente.

¡Quedó tendido en el tabloncillo!

¡Ya se proclamó el ganador de la justa!


Destruido, demolido, arrasado, derrocado, asolado, arruinado, devastado, desmantelado, dañado, abatido, anonadado, hundido, maltratado, derrumbado, deshecho, desbaratado, descompuesto, extinguido, aniquilado, exterminado, arrollado, anulado, desmoronado, desintegrado, aplastado, molido, desmenuzado, reventado, pulverizado, desmembrado, hecho trizas, convertido en añicos, corroído, carcomido, socavado, devorado… y que conste, sólo va un partido a una serie donde hay que ganar cuatro.

Aquí los equipos tienden a mostrar una recuperación increíble.

ABADINA ha olvidado la proximidad que el baloncesto tiene con la gente, pasa igual con la Liga Nacional de Baloncesto (LNB), con el equipo nacional por la gracia de la Federación Dominicana de Baloncesto y la incursión de Eduardo Najri, porque todos anteponen sus intereses sobre el deseo de lo que quiere la fanaticada. Ni quisiera se aprovecha la exigua oferta deportiva que tiene el país.

Las muecas de ABADINA no son expresivas, no deja nada a la interpretación. Todo se consume en lo homogéneo, lo uniforme, lo semejante, lo idéntico, lo paralelo; así nos hemos quedado sin ideas y sin visión.

Creo que es hora que me dedique a la música, porque aunque Beethoven y Mozart, para citar dos de los más conocidos compositores, o José Dolores Cerón, Julio Alberto Hernández y Rafael –Bullumba- Landestoy, han dejado obras para la posteridad, se reinventan en cada interpretación y se convierten en eternos.



El baloncesto dominicano nace en las practicas, siempre dispares y jamás cotidianas, pretende desarrollarse en los inicios de los partidos, y muere cuando el silbato del arbitro indica el termino del encuentro.

martes, 19 de abril de 2016

¿Por qué, coach Javier, por qué?

Cuando concluyó el encuentro dominical (Abr.17.2016) entre San Carlos y El Millón que concretaba el pase a la serie final del Torneo de Baloncesto Superior del Distrito Nacional nadie saltó, ni brincó, ni festejó más que Julio César Javier, también conocido por el mote de Ayata, “dete” de los sancarleños.

Parecía una versión de El Monito Quique que había alcanzado el reino de los cielos, se había quitado una presión muy grande de la espalda o ya en condición de depauperación extrema se topó con una mano de plátanos (porque este monito es dominicano y le gusta la vaina del plátano power); era como el milagro de Jesús de Nazaret frente a Lázaro, porque el tipo siempre muy aplacible, tratando de imitar al mítico John Wooden, por supuesto, respetando distancias, elegancia y categorías, había sido bendecido con un levántate y anda.

Algo pasó en el camino, precisamente antes de llegar a su casa y tirarse en la cama, donde debía de pasar revista a un día caluroso, estresante, que produjo un cortocircuito.

No había alerta meteorológica para un maremoto, de hecho el de Sabana de la Mar pasó ya casi hace 70 años (Ago.04.1946), pero algo se desplazó por las calles solitarias y atestadas de vehículos, como gran estacionamiento nocturno, en que se convierte el sector de Villa Juana. Nadie sintió que el pavimento se movía; llamé a Saturnino –Noñoño- Martínez, pasado presidente del Mauricio Báez, a ver si había sentido la sacudida, pero no respondió. Quizás fue una mano que movió la marea o un Poseidón moderno que se desvinculó de las aguas y se paseó por la popular barriada.


Después de concluidas las acciones, las presunciones; la mía, la misma de siempre, como técnico de baloncesto ahí no hay nada que buscar. El tipo es deficiente al costado de las líneas, no trabaja los fundamentos, no comunica efectivamente lo mucho o poco que tiene en su cabeza (para mi, muy poco) y dudo que sea un motivador. Lo del domingo lo describe de pies a cabeza: una partida de caballo inglés y llegada de burro mañoso, desaliñado y medalaganario.

Tener un 39 por 9 después de 10 minutos de acción y no saberlo defenderlo en los 30 minutos restantes desdice de la capacidad y de la honestidad de cualquier técnico.

¿A qué apostaba Javier?... ¿pasó el San Carlos del sosiego de la ventaja a la presión por detener al rival?... ¿le comió los caramelos un muchacho que no había nacido cuando él empezó a tutelar como Abraham Disla Nivar?...

La fanaticada con el semblante adusto perdiéndose en la insatisfacción, dibujando un paisaje tétrico… después no volvió a ganar un solo periodo, y entre el segundo y tercer cuarto vio esfumarse la ventaja; El Millón lo sobre anotó 45-23. Aunque los 22 puntos de El Millón en el tramo final no pudieron variar el marcador, estuvo cerca de no alcanzar el tramo final de la competición.


Javier en ningún momento pudo recomponer sus tropas y de seguro elevó más de cien jaculatorias. No tenia ideas ni respuestas ante el vendal que tocaba a sus huestes; si alguna espada guardaba bajo su cinto está se enmoheció, se estropeó antes de desenvainarla y el oxido temprano causó estragos. Cada vez respondía con un juego desorganizado, perturbado, desaliñado y falto de presencia. Cuando el partido se torció quedaba siempre la situación del vandalismo, tan recurrente en algunos fanáticos con colores arraigados.

Algunas veces es poco el tiempo para impregnar a los dirigidos una filosofía de juego, o por lo menos esquemas fiables, pero Javier peca de señalar siempre que conoce al dedillo cada jugador dominicano. Esa confianza se torna siempre peligrosa porque en el fondo no es confiable para los jugadores.

¡Pobres Titanes!

Por supuesto, nadie puede negar que una mano invisible los ayudara con los árbitros, más que nada al romper las acciones; aquello buscaba dañar y socavar las tropas de El Millón. Pareciera como si hubiéramos vuelto a los tiempos cuando la tropa del Mauricio Báez marchaba a la sala de los encargados de impartir justicia y amenazaba con artillería pesada, incluyendo suspensiones, patadas, saltos mortales y hombres volando por los aires. Allí no estaba ese ícono llamado Jack Veneno, pero su humor corría en el aire. De eso no hace nada, menos de 30 años y Leo, Leito, el niñito culicagao de Villa Juana no abandona los viejos hábitos. Ello, porque la Asociación de Baloncesto del Distrito Nacional (ABADINA) ha actuado históricamente con permisividad frente a determinadas instituciones.

Con un aunque usted no lo crea, como un Ripley cualquiera, hay gente que le ha hecho mucho daño al baloncesto y aún continua colocando banderillas. Epicuro (341 a 270 antes de Cristo) dijo una vez: “lo insaciable no es la panza, sino la falsa creencia de que la panza necesita una hartura infinita”.


El baloncesto dominicano ha convivido desde siempre con gente verdaderamente insatisfecha, avara, explotadora, hambrienta, con una sed inapagable, y los nuevos rectores olvidan que existe desde hace tiempo la cirugía bariátrica.

Nadie sabe el por qué de las frecuentes incursiones de Diego Pesqueira y Agustín Espinosa por los predios de la Fundación Mauricio Báez. Ahí se concentra buena parte de los ejecutivos de la actual ABADINA, incluyendo al santurrón de Tomás Polanco, pero también en ese local tiene una oficina Leonardo de Jesús Heredia Castillo, también conocido como Leo Corporan, que a parte de sus múltiples cargos, siempre se ha dicho que desde que Leonel Fernández Reyna regresó a la Presidencia de la República en el año 2004, es fuente de consulta en los patrocinios a actividades deportivas que realiza el Banco de Reservas.

Allí, el encargado de repartir esas asistencias es Orión Mejía, compañero de redacción de Heredia Castillo en el vespertino El Nacional. Mucha gente ligada al deporte que ha llevado sus proyectos ante ese despacho han sido totalmente ignorada y coincidencialmente, mucha gente afecta de Heredia Castillo es bendecida generosamente.

San Carlos, de paso, presentó en cancha a su enésimo refuerzo, el defensa Juan Coronado, que aportó 8 asistencias y 14 enteros. Hasta ahí se dice llega el auxilio de la mano de Heredia Castillo. Todo el mundo, tras bambalinas, dice que el foráneo Sean Berry es pagado desde la fundación antes mencionada (¿es Sean Berry de Maryland-Eastern Shore o el Sean Berry de Bridgeport?).


Después de la algarabía a la directiva del San Carlos le llegó la noticia de que su director técnico presentaba renuncia. “A la directiva la gracias”, así lo dejó por entendido. Correctamente debe decirse: “a la directiva las gracias”. Es que mientras no haya educación y se ofrezcan más celulares que agua apta para el consumo humano entre las personas más carenciadas, no saldremos del atolladero.

San Carlos mostró durante la rueda regular a un novel Bernardo Polanco, muy agresivo del lado ofensivo, pero nulo en el otro costado; además, tiene ese swing de jugador de veintiuno barrial, donde importa más satisfacer al publico que aplaude que a los intereses del equipo. Ha corrido la especie que estará entre los invitados para Centro-Basket 2016. ¡Suerte a los agraciados!

El Millón se equivocó al sumar a Santos Martínez, que ya vio pasar sus mejores años; además, a estas alturas, un jugador que no tiene la conciencia para saber cual es su noche y en que momento debe pasar el balón, tiene valor irrisorio. Seis lances de extra larga distancia y fallarlos todos indica que esa mano estaba escarchada, súmese apenas 23 por ciento en sus lances de campo (13/3).

José –Tongo- Corporan es una figura a seguir. Hay que ponerle el ojo a ese muchacho y contribuir con su desarrollo. No todo es jugar aquí y allá, hay que invertir en su desarrollo como jugador y en trabajos especializados que le ayuden a potencializar su juego. El muchacho tiene que hacer serios sacrificios y empeñarse en sus fundamentos, porque su potencial es para más allá de República Dominicana, y tener la seguridad de que tiene que dejar pasar algunos pesos, pese a lo mucho que le ofrezcan, para dedicarse al gimnasio.

No importa lo que suceda en lo adelante, de poco valdrá que Mauricio Báez o San Carlos se coronen como campeones.

Sobre el tapete se cuajó que El Millón resultó el verdadero campeón del Torneo de Baloncesto Superior del Distrito Nacional en la versión 2016. Presentó el mejor juego y tatuó entre los asistentes un baloncesto honesto, dentro lo que permite la llamada “nueva era”, sin especulaciones, sin estraperlos, sin negocios aberrantes.

Para mucha gente El Millón, equipo de escasa fanaticada y enormes sacrificios, torpedeado siempre desde instancias superiores, recuperó una parte de la confianza del juego.

La renuncia de Javier, sin coletillas, pero llena de malestar, desarreglos y complicaciones.

Un balde de agua fría, como si a un alto funcionario del país, para colocar un ejemplo, le comunicaran la noticia de que uno de sus hijos está prendido a la cocaína; jamás lo entendería, jamás lo creería, jamás lo aceptaría. Marchando como caballero, bombin incluido, con flores en la mano para entregar a la Virgen de la Altagracia. La admiración que Ayata podía producir en ese cielo gris del baloncesto domestico quedó convertida en papel higiénico usado; los siete metros del rollo apenas durarían dos idas al toilette.

El coach Javier es ahora toda una interrogante, todos dudamos de su independencia y nos llena de dudas su futuro, y la gente se pregunta por qué, cuando en mejores tiempos todo se explicaba a través del cómo.


Como Rafa Cabeleira en su articulo de El País (Abr.19.2016): “las respuestas no las tengo yo, evidentemente, de lo contario ustedes estarían leyendo ahora otros columnistas con más tinta y prestigio mientras un servidor tomaría sol en las Bahamas, quizás en Panamá, aconsejando por vía telefónica a los responsables del club sobre cómo enderezar el rumbo perdido a cambio de una millonaria suma de dinero, a ser posible libre de impuestos”.
Agrios edulcorados…
Caso 177: Servicio público
Abr.19.2016

¡Atencion!, ¡atención!, ¡mucha atención a la siguiente tanda de servicios públicos que serán pasados!

Todo el mundo sabe de mi animadversión por ciertos personajes de la fauna deportiva dominicana. Uno de ellos se llamó Marlon Lembert Nicasio, fallecido en el año 2002.

Para los que llevan anotaciones, les paso la información de que su mamá, la señora Ana Migdalia Nicasio de Lembert falleció el pasado Abr.09.2016.

Mañana miércoles, día 20, será efectuada la última misa del novenario, a las 6:00 de la tarde en la Parroquia Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote del sector Renacimiento.

A la misma invitan su esposo, el ingeniero Vinicio Lembert, de gratísima recordación en el mundo de las comunicaciones, y sus hijos Rafael y Alexander.


Como decía la desaparecida Radio Guarachita (HIAW): “se les recuerda que los servicios públicos no tienen hora fija para ser pasados”.