El maletín del doctor
Joubert
Mayo 21 del 2026
uno
«Aod… tomó el
puñal de su lado derecho, y metióselo por el vientre [al rey Eglón, de Moab; siglo XV antes de Cristo, actual
Jordania]; de tal manera que la
empuñadura entró también tras la hoja, y la grosura encerró la hoja, que él no
sacó el puñal de su vientre, y salió el estiércol», leemos en Jueces 3:21-22.
El Museo Nacional de Historia y Geografía me invita a una conferencia sobre el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina (Oct.24.1891 en San Cristóbal; May.30.1961 en la entonces Ciudad Trujillo, República Dominicana) que sería impartida por el doctor Rony Joubert (May.20.2026) titulada «Orígenes y eliminación de Trujillo». Sólo adelantaré que asistí, saliendo bastante complacido; yo, que según mis admiradores confundidos: «jamás he hablado bien de nadie».
«Cada fecha esconder grandes historias minúsculas o no, a veces guarda pequeñas historias con mayúsculas», suele repetir Nieves Concostrina [Nieves Concostrina Villarreal, Ago.01.1961 en Madrid] al abrir su intervención en Acontece que no es poco, en la española cadena SER.
Ya de regreso al hogar me he quedado pensando: ¿será este muchacho, el mismo con el que volé desde Bogotá hasta Santiago de Chile harán muchos años?... tantos como 37. El continuaba hasta Buenos Aires, iba a especializarse, y leo en su biografía: «destacado doctor en odontología graduado de la UASD, especializado en Rehabilitación Bucal Estética e Implantes en Argentina»… por supuesto, Avianca, porque American Airlines, Airlines Delta y demás compañías con bandera de Estados Unidos viajan hasta el cono sur en las noches. Llegué a volar con Eastern Airlines hasta Santiago de Chile en 1985.
Observé a este joven, y pese a que no suelo entablar conversaciones con asiduidad, me acerqué, faltando una hora para mi destino. ¡Yo como que te conozco!... ¡yo como que te he visto!... y no paramos de enzarzársenos. Como ya había viajado varias veces hasta Buenos Aires, empecé a dar consejos. Porque si tenemos «un boricuologo», yo debería ser «el argentinologo», aunque este que jamás ha ido a Puerto Rico me despachó: «yo soy el boricuologo, y soy más argentinologo que tú».
Lo de «muchacho» es porque aún me siento joven y vigoroso; no soy mayor, fui precoz. En la
conferencia, el lució físicamente muy bien; no nos deben separar muchos años.
Si no era él, era alguien muy parecido.
Para quien esto escribe, El Jefe es el dominicano más influyente de nuestra historia, el menos estudiado, porque casi todo lo escrito sobre él es anecdótico, y es el quien aún está tatuado en todos nuestros corazones.
Aquí nadie quiere ser Juan Pablo Duarte, o mucho menos mi compueblano Ramón Matías Mella; ni Ulises Francisco Espaillat, también de Santiago de los Caballeros; Amaury Germán Aristy, Amín Abel Hasbun, ni Francisco Alberto Caamaño Deñó, que siempre fue más malo que el gas morado, hasta su giro al constitucionalismo; ni los bochistas quieren parecerse a Juan Bosch, después de traicionarlo tantas veces… Leonel Fernández Reyna se despachó olímpicamente: «los dominicanos llevamos la corrupción en los tuétanos», y este pendejo quiere volver a ser Presidente de la República; ¡imagínese!... uno de nosotros en la piel de José Francisco Peña Gómez, el más grande líder de masas que jamás conocerá República Dominicana, acuchillado moralmente hasta por sus propios hijos; pero a todos nos gustaría ser El Benefactor de la Patria, y Padre de la Patria Nueva.
Germán Aristy y sus compañeros en Los Palmeros fueron calificados como «los falsos héroes», «terroristas urbanos», «sinvergüenzas», y otros epítetos por José Báez Guerrero, generalmente en el matutino El Día, durante varios años; inclusive estando viva la mamá de Amaury.
Uno de los dominicanos más ilustrados que he conocido, centrista moderado, me señaló: «Amaury, cuando se borren los desequilibrios, los fanatismos, y alcancemos diafanidad, y equilibrio, encontraremos en su figura unos pensamientos tan elevados como los de Juan Pablo Duarte»; él no llegó a verlo, dudo que yo tampoco alcanzaré, aunque mi cardiólogo me dijo: «don Luis, usted puede perfectamente alcanzar los 130 años de vida». Mi hijo mayor, a mi diestra, sólo comentó: «¡papi!... de verdad tú piensas darnos tanta lata».
Las conferencias de la intelectualidad dominicana me saben a poco, pero el doctor Joubert dejó bien claro, desde el principio: «no soy historiador… soy dentista; está charla durará una hora y 10 minutos, así que empecemos, me llamó mi secretaria indicándome que ya empezaban a llegar los pacientes con citas». Observó además: «no tengo problemas con los trujillistas, tampoco con los anti trujillistas… además si tengo que almorzar con unos, también hago lo propio con los otros».
Me recordó a mi suegro, que cuando tomé conciencia de su casa, poderosamente me llamó la atención que tenía en la columna que quedaba detrás el televisor, en la sala del comedor, una fotografía con Salvador Allende, y otra con el mismísimo Augusto Pinochet. Cuando sentí confianza le cuestioné por las mismas, respondiéndome: «yo le serví a uno y al otro, no me comprometí políticamente, porque soy militar, si el uno resucita, le serviría gustosamente, si el otro renace, haría lo mismo, servirle».
Le pregunté a la chilena, madre de mis tres pollitos: «¿por qué a tu papá se le asignaban todos los casos de altísimas responsabilidades?»... jefe de seguridad del presidente Jorge Eduardo Alessandri Rodríguez (May.19.1896 en Santiago de Chile; Ago.31.1986 en Santiago de Chile), que todos los días asistía a pie a La Moneda…
Mayo 21 del 2026
uno
| Aod y el rey Eglón |
El Museo Nacional de Historia y Geografía me invita a una conferencia sobre el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina (Oct.24.1891 en San Cristóbal; May.30.1961 en la entonces Ciudad Trujillo, República Dominicana) que sería impartida por el doctor Rony Joubert (May.20.2026) titulada «Orígenes y eliminación de Trujillo». Sólo adelantaré que asistí, saliendo bastante complacido; yo, que según mis admiradores confundidos: «jamás he hablado bien de nadie».
«Cada fecha esconder grandes historias minúsculas o no, a veces guarda pequeñas historias con mayúsculas», suele repetir Nieves Concostrina [Nieves Concostrina Villarreal, Ago.01.1961 en Madrid] al abrir su intervención en Acontece que no es poco, en la española cadena SER.
Ya de regreso al hogar me he quedado pensando: ¿será este muchacho, el mismo con el que volé desde Bogotá hasta Santiago de Chile harán muchos años?... tantos como 37. El continuaba hasta Buenos Aires, iba a especializarse, y leo en su biografía: «destacado doctor en odontología graduado de la UASD, especializado en Rehabilitación Bucal Estética e Implantes en Argentina»… por supuesto, Avianca, porque American Airlines, Airlines Delta y demás compañías con bandera de Estados Unidos viajan hasta el cono sur en las noches. Llegué a volar con Eastern Airlines hasta Santiago de Chile en 1985.
Observé a este joven, y pese a que no suelo entablar conversaciones con asiduidad, me acerqué, faltando una hora para mi destino. ¡Yo como que te conozco!... ¡yo como que te he visto!... y no paramos de enzarzársenos. Como ya había viajado varias veces hasta Buenos Aires, empecé a dar consejos. Porque si tenemos «un boricuologo», yo debería ser «el argentinologo», aunque este que jamás ha ido a Puerto Rico me despachó: «yo soy el boricuologo, y soy más argentinologo que tú».
| doctor Joubert |
Para quien esto escribe, El Jefe es el dominicano más influyente de nuestra historia, el menos estudiado, porque casi todo lo escrito sobre él es anecdótico, y es el quien aún está tatuado en todos nuestros corazones.
Aquí nadie quiere ser Juan Pablo Duarte, o mucho menos mi compueblano Ramón Matías Mella; ni Ulises Francisco Espaillat, también de Santiago de los Caballeros; Amaury Germán Aristy, Amín Abel Hasbun, ni Francisco Alberto Caamaño Deñó, que siempre fue más malo que el gas morado, hasta su giro al constitucionalismo; ni los bochistas quieren parecerse a Juan Bosch, después de traicionarlo tantas veces… Leonel Fernández Reyna se despachó olímpicamente: «los dominicanos llevamos la corrupción en los tuétanos», y este pendejo quiere volver a ser Presidente de la República; ¡imagínese!... uno de nosotros en la piel de José Francisco Peña Gómez, el más grande líder de masas que jamás conocerá República Dominicana, acuchillado moralmente hasta por sus propios hijos; pero a todos nos gustaría ser El Benefactor de la Patria, y Padre de la Patria Nueva.
Germán Aristy y sus compañeros en Los Palmeros fueron calificados como «los falsos héroes», «terroristas urbanos», «sinvergüenzas», y otros epítetos por José Báez Guerrero, generalmente en el matutino El Día, durante varios años; inclusive estando viva la mamá de Amaury.
Uno de los dominicanos más ilustrados que he conocido, centrista moderado, me señaló: «Amaury, cuando se borren los desequilibrios, los fanatismos, y alcancemos diafanidad, y equilibrio, encontraremos en su figura unos pensamientos tan elevados como los de Juan Pablo Duarte»; él no llegó a verlo, dudo que yo tampoco alcanzaré, aunque mi cardiólogo me dijo: «don Luis, usted puede perfectamente alcanzar los 130 años de vida». Mi hijo mayor, a mi diestra, sólo comentó: «¡papi!... de verdad tú piensas darnos tanta lata».
Las conferencias de la intelectualidad dominicana me saben a poco, pero el doctor Joubert dejó bien claro, desde el principio: «no soy historiador… soy dentista; está charla durará una hora y 10 minutos, así que empecemos, me llamó mi secretaria indicándome que ya empezaban a llegar los pacientes con citas». Observó además: «no tengo problemas con los trujillistas, tampoco con los anti trujillistas… además si tengo que almorzar con unos, también hago lo propio con los otros».
Me recordó a mi suegro, que cuando tomé conciencia de su casa, poderosamente me llamó la atención que tenía en la columna que quedaba detrás el televisor, en la sala del comedor, una fotografía con Salvador Allende, y otra con el mismísimo Augusto Pinochet. Cuando sentí confianza le cuestioné por las mismas, respondiéndome: «yo le serví a uno y al otro, no me comprometí políticamente, porque soy militar, si el uno resucita, le serviría gustosamente, si el otro renace, haría lo mismo, servirle».
Le pregunté a la chilena, madre de mis tres pollitos: «¿por qué a tu papá se le asignaban todos los casos de altísimas responsabilidades?»... jefe de seguridad del presidente Jorge Eduardo Alessandri Rodríguez (May.19.1896 en Santiago de Chile; Ago.31.1986 en Santiago de Chile), que todos los días asistía a pie a La Moneda…
Pero además, Santiago Cirio Planes estuvo a cargo de la reina Elizabeth (Isabel II), Charles De Gaulle, Indira Gandhi, y el mariscal Tito. Con todos hay historias impresionantes. La mamá de los pollitos, simplemente respondió: «¡por algo seria!».
En mi próximo viaje a Chile, me apersonaré a las edificaciones de la Policía de Investigaciones (P-de-I), órgano al que pertenecía, y solicitaré un historial de Cirio Planes, ya mencionado, me atreveré a solicitar información de mí mismo, porque llego a Chile, me presento a migración (a cargo de la P-de-I), y jamás me han cuestionado nada… yo quiero saber que sale en las pantallas de migración sobre este cibaeño, además, verificaré si Marino Vinicio Castillo Rodríguez, Vincho, fue expulsado de Chile en el 1996, cuando acompañaba a Fernández Reyna, y se mantiene un impedimento de entrada a territorio chileno desde entonces.
Vincho (Jul.18.1931 en San Francisco de Macorís), uno de los dueños de todas nuestras verdades, de vez en cuando retirado de la fila para ingresar a la cueva de Zugarramurdi (ubicadas en Zugarramurdi, Navarra, España), una de las siete entradas terrenales al infierno, para que vomite sobre los dominicanos sus rastreras profesáis, que por suerte ninguna se ha cumplido.
Reviso, y hasta el párrafo anterior se contaban 1,027 palabras… según las nuevas normativas, después de 1,000 palabras el lector empieza a acongojarse. Si no somos capaces de leer de manera continua… ¿cómo vamos a enfrentar las novedades editoriales, los grandes escritos de la humanidad?... y yo aún no saco del tintero la conferencia del doctor Joubert.
América Latina cuenta tres tiranicidios, además otro dominicano, Ulises Heureaux, Lilís (Ulises Hilarión Heureaux Lebert, Oct.21.1845 en Puerto Plata; Jul.26.1899 en Moca), quien fuera presidente en tres ocasiones: Sep.01.1882 hasta Sep.021.1884; Ene.06.1997 y Feb.27.1887 hasta su muerte, Jul.26.1899; y Anastasio Somoza García, Tacho (Feb.01.1896 en San Marcos, Nicaragua; Sewp.29.1956 en Ancón, Panamá) ocurrido en Sep.21.1956 en la ciudad nicaragüense de León, perpetrado por el poeta y periodista Rigoberto López Pérez (Pascual Rigoberto López Pérez, May.13.1929 en León, Nicaragua; Sep.21.1956 en León, Nicaragua), que se inmoló, y falleció en el acto, tras propinársele 54 balazos.
| doctor Delgado Espaillat |
Mi papá fue uno de los cuatro dominicanos que estuvo en mi matrimonio (May.31.1986) en Santiago de Chile; además de un servidor, presentes: Miguel Augusto Delgado Espaillat, y Sixto Ernesto Hoepelman Céspedes (Sixto Ernesto Higinio Hoepelman Céspedes, entre otras michas cosas, el mejor compilador que jamás ha tenido el baloncesto dominicano). Con el doctor Delgado Espaillat aún mantengo una relación muy estrecha.
Pues a Rafael Joaquín Madera Castillo (Oct.13.1926 en Santiago de los Caballeros; Feb.26.1992 en Santo Domingo), tuvo la ocurrente idea de decir, en pleno centro de la capital chilena: «¿esto es una dictadura?... ¿de verdad esto es una dictadura?... ¡Pinochet es un chivito harto e’ jobos al lado de uno que hubo en mi país!... y se llamó Rafael Trujillo». Mi cuñado más joven lo subió en el vehículo y regresaron a la casa más rápido que inmediatamente.