miércoles, 27 de noviembre de 2013

Pinguilín


Pinguilín puede resultar un nombre muy distante, un apodo poco común, un pseudónimo para un seductor en una película de Alfonso Rodríguez, pero en el baloncesto dominicano todo el mundo sabe que por ese mote se conoce al jugador Luis David Montero, prospecto de 6’07 de estatura y que todo el mundo suponía en Estados Unidos jugando para Wilbraham & Monson Academy en la localidad de Wilbraham, estado de Massachusetts. Pero el muchacho está en el patio, tratando de pasar desapercibido, lejos de miradas que pueden resultar incomodas, por lo menos de momento, lejanamente a cualquier comentario adverso.

Pinguilín ha jugado los “superiores” de Jima Abajo y de Villa Altagracia, discretamente. Dos eventos que nunca han captado la atención de la prensa nacional, por sus pocas luces y según la clasificación de la Federación Dominicana de Baloncesto (FEDOMBAL) figuran en la parte más baja de la tabla. Ahí han enviado a jugar a Montero, llamado a estar en la selección nacional absoluta en el brevísimo plazo. De hecho, ya estuvo invitado en las prácticas camino al Pre-Mundial de Caracas en este 2013.

Por supuesto, nadie brindará una explicación, todo el mundo hará mutis y como siempre el futuro del jugador, con todas sus potencialidades, con su amplia capacidad atlética quedará pegado a la pared; con más posibilidades de perderse que de situarse en un lugar considerable dentro del firmamento del deporte de los aros y las canastas.

Montero era una bomba de tiempo en el sistema de escuelas secundarias de los Estados Unidos y no había dudas de que la NCAA (Asociación Nacional Atlética Colegial, por sus siglas en inglés) estaría tras sus pasos. El muchacho llegó a Estados Unidos en compañía de un ejecutivo de la FEDOMBAL, quien dejó escapar en su momento: “lo acompañé hasta el aeropuerto John F. Kennedy, porque si viajaba solo no iba a pasar migración, pese a tener sus papeles en regla”. El viaje del jugador, por la razón que sea, ingenuidad, ignorancia, falta de preparación académica, papeles en regla, negocios particulares, se sabía era muy resbaladizo.

Inclusive la prensa nacional, pecadora impenitente a la hora de guardar ciertas discreciones, habló de forma deslenguada repitiendo su participación con el conjunto superior de El Millón. Esa sola presencia lo descalificaba para obtener una beca en el sistema americano, pero acá se repitió sin cesar; se martilló con el tema porque bien valen unos análisis sin contenido, buscando solo notoriedad editorial. Años atrás pasó lo mismo con Orlando Sánchez al momento de recibir la invitación para un puesto en el conjunto de St. John’s University.

Me constan los esfuerzos realizados por el periodista Julián Suero Bueno tratando de llamar a sus compañeros de oficio y repitiéndoles hasta la saciedad que no mencionaran la participación de los jóvenes en los eventos profesionales del país.

Independientemente de las murmuraciones, la guerra entre agentes (Pedro Pablo Pérez incluido), lo que desató la chispa que incendió el sueño americano de Montero fue una investigación en el portal de Baloncesto sin Fronteras (campamento organizado por la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) y la Asociación Nacional de Baloncesto, NBA) del año 2011, donde revelaba que el chico había nacido en Abr.06.1993 (http://bwb.fiba.com/camps/2011/rio-de-janeiro#tabs-2) y no en el 1995 con figuraba en sus papeles de entrada a Estados Unidos.

Hay otras conjeturas: hay quienes dicen que su apellido real no es Montero y saltan al escenario los apellidos Carrasco Mateo y ya todo es confusión; inclusive se sabe que el muchacho fue rechazado por el Consulado de los Estados Unidos en una entrevista realizada en el año 2009.

El momento es oportuno para recordarle a la FEDOMBAL que hay muchos ojos sobre el baloncesto dominicano, de gente que aún cree en nuestras potencialidades, pero también de todos aquellos que saben de nuestra cultura del fraude, tan arraigada en nuestra piel, de los negocios turbios en la circulación de personas, no solo en el deporte, y en las cotidianas practicas fraudulentas en el béisbol profesional que se han llevado a otras disciplinas.

Según Transparencia Internacional, la corrupción se define como “el mal uso del poder encomendado para obtener beneficios privados”. En consecuencia, esta definición contempla tres elementos: mal uso, poder y bien privado. En el caso de Pinguilín hay mucha tela por donde cortar.

Los reportes señalaban que el muchacho debió pertenecer a la clase graduanda del año 2011 y no a la del 2015 como estaba pautado. De ser así, el dominicano estaría ingresando a su año de novato en el sistema de universidades con 22 años de edad, lo que conllevaba una revisión plena de su elegibilidad.

Al momento de realizarse la investigación se señalaban a 6 jugadores de la NBA con edad inferior a la de Montero, a saber: Michael Kidd-Gilchrist (Sep.26.1993), Andre Drummond (Ago. 10.1993), Bradley Beal (Jun.28.1993), Marquis Teague (Abr.28.1993), Tony Wroten (Abr.13.1993) y el puertorriqueño Maurice Harkless (May.11.1993).

En un intento desesperado por salvar al muchacho y evitar amonestaciones posteriores, se trató de inscribirlo en el Westchester Community College en la comunidad de Valhalla (3,162 habitantes según el censo del año 2010) suburbio de Mount Pleasant, en el condado Westchester del estado de Nueva York, pero ya las investigaciones estaban muy avanzadas.

Este verano se le vio en el Elite Youth Basketball League en Minneapolis (Minnesota) y dejó su marca, captando toda la atención de los reclutadores presentes allí. Jugó para el New York Lightning y sus buenas acciones fueron más allá de la cancha. Mostró intensidad, buen manejo del balón, visión del juego, capacidad de pasar la pelota y oportunismo para ir tras los rebotes.

En mi agriodelimon titulado Notas para in reclutamiento urgente, publicado en fecha Mar.31.2013 señalaba: Hay voces que han denunciado el atropello y la piratería por parte de Pérez (con Pérez me refería a Pedro Pablo Pérez, gerente de operaciones de la selección dominicana absoluta y al mismo tiempo de los Leones de Santo Domingo en la Liga Nacional de Baloncesto) frente a algunos jugadores, inclusive fue reclutado en condiciones no del todo agradables el jugador Luis David Montero (promoción 2015, también conocido como Pinguilín), por Wilbraham & Monson Academy en Wilbraham, estado de Massachusetts.

Hace poquísimos días, Mar.10.2013, John Calipari giró una visita a la institución buscando ver al dominicano y al point-guard de 6’05 Mustapha Heron (promoción del 2016), también han rondado por allí observadores de Pittsburgh, Villanova, Missouri, Texas, Stanford, Connecticut, Boston College, Harvard, Rider, Rutgers, Manhattan, Massachusetts y Columbia. En la misma área geográfica están los prospectos Aamahne Santos (5’10 de Catholic Memorial), Patrick Benzan (5’10 de Roxbury Latin, promoción 2014), Rene Castro (6’02, Worcester Academy) y Sammy Mojica (de Brimmer & May, promoción 2014).

El asunto de Montero pudo haber destapado una verdadera olla de grillos, con implicaciones muy serias para el baloncesto dominicano, pues estuvo a punto de desatar una guerra verbal entre agentes que se mueven en esa dirección: ofreciendo talento de menores de edad, como si de una trata de blancas fuera el negocio.

El New England Recruiting Report (NERR) señala del dominicano: “escuchamos susurros sobre el todo el verano del 2012, para terminar pensando que era imposible todos los comentarios alrededor suyo. Con 16 años, recién cumplidos, y con 6’07 de estatura, largos brazos, suaves movimientos de cuerpo, fluidez en sus desplazamientos, capacidad deslumbrante con el balón en sus manos y un volumen atlético explosivo, es mucho lo que se puede esperar dentro de una cancha y más sabiendo que tendrá tres años en Wilbraham & Monson con el entrenador Chris Sparks para refinar todo ese potencial”.

Es de esperar que el muchacho no sea abandonado a su suerte y así como los acólitos del ingeniero Rafael Uribe Vásquez, presidente de la FEDOMBAL, trataron de buscar ventajas con este jugador, se le busque la oportunidad de seguir mejorando sus habilidades, entre a un programa para el desarrollo de sus actitudes y fundamentos.

Está en manos de muchos que la versión criolla de Anfernee Hardaway no se pierda en el desconsuelo. Nadie quiere que esta sea la versión de Amaury Filión de “la nueva era”. Espero que este no sea el primer naipe de un castillo que se vende lleno de jardines sin haber fortalecido institucionalmente sus murallas; las columnas y vigas necesitan fraguar. La cultura del fraude está tan enraizada en República Dominicana que ha dejado de ser moda.


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