sábado, 21 de febrero de 2015

Rafelin, lejos del perfil adecuado

Invitado a un almuerzo por los clubes que integran la Asociación de Baloncesto del Distrito Nacional (ABADINA) me apersoné al Palacio de los Deportes (Feb.19.2015, 12:00), en compañía del buen amigo Federico Borrás. Para los que llevan anotaciones y quieren sacar punta de mi visita, no hago acto de presencia a ningún lugar donde previamente no se me haya invitado.
Foto de José Roberto Guillén Chavéz

Muchos, antes que Federico Borrás y un servidor, quisieron traer luz y fueron colgados de un farol.

Bajé de mi vehiculo y antes de saludar al primero de mis anfitriones el presidente de la Federación Dominicana de Baloncesto (FEDOMBAL), Rafael Fernando Uribe Vásquez, sólo atinó de decir: “!coño, vámonos de aquí, vámonos, vámonos, rápido, rápido!... ya gritando le repitió a su chofer: “!vámonos, vámonos, rápido, rápido, vienen por mi!... al momento que alguien gritó: ¡llegaron los refuerzos!, atiné a ver a Junior Páez, El Yipi, subirse en el vehiculo, ya en fugaz y rauda marcha.

La FEDOMBAL tiene cámaras y micrófonos muchos metros a la redonda, por lo que el beato de Uribe Vásquez supo de nuestra presencia de manera instantánea. Su huida terminó con cualquier resquicio de duda sobre lo que pienso de su persona. Me recordó a Miguel Vargas Maldonado en aquella mañana dominical, que teniendo el local del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) lleno de efectivos armados, mostró todas sus cobardías, sus pavuras y emprendió la huida cuando se enteró que su rival Hipólito Mejía Domínguez estaba en las cercanías.

El chico que ocasionalmente limpia los cristales de mi vehiculo me dijo: “saltó el muro que está a la de mitad de la avenida Sarasota, estuvo a punto de ocasionar un accidente mayúsculo y se vino a detener en la avenida Luperon, a seis kilómetros del lugar de los hechos; parecía que llevaba un tizón en el culo”.


Nadie supo a ciencia cierta donde fue a parar Uribe Vásquez, pero se tienen las sospechas que aterrizó, sin detenerse en ningún semáforo, donde su compadre Manny López; después de unos “blue” que no calmaron sus miedos y ansiedades repetía como disco rayado: “es mi cabeza que quieren, es mi cabeza que quieren”.

Quizás su conciencia se le reveló, se dio cuenta de una vez más ha quedado desenmascarado, por enésima vez, y pese a ello su fracturada alma no hace nada, viendo como los demás le van perdiendo el miedo, percibiendo como es imposible seguir sosteniendo sus descomposturas, sus indelicadezas, sin tratar de enmendar sus trasnochadas posiciones.

Recordé aquella frase de Joaquín Balaguer, al finalizar la campaña electoral de 1966 en el programa Sea Usted el Jurado que conducía Alberto Amengual: “no merece llevar la banda presidencial aquel que no es capaz de dar su pecho por la patria”. Este no fue capaz de defender su posición.

Cuando pudo borrar algo de ese susto que atrapó toda su expresión, el mismo que le carcome los tuétanos, empezó a dar órdenes. La primera de todas fue apagar el generador de electricidad que estaba en funcionamiento, como si los allí reunidos, afectados ya por su falta de cortesía, cejarían en su empeño ante el calor y la obscuridad. El quórum no se disolvió en ningún momento. Muy por el contrario, todos sus empleados, sin excepción, salieron a saludarme afectuosamente; todos, menos ese pusilánime de Ramón Ceballos a quien utiliza para firmar la correspondencia que debería tener su firma y no se atreve por falta de carácter.

Después llamó a sus caballitos de Troya dentro del movimiento, gente totalmente comprometida con su gestión. José Augusto Castro y Julián Suero, ambos llamándose periodistas deportivos. Al primero lo está tratando de vender como próximo presidente de la ABADINA y utilizando como punta de lanza contra la propuesta de Francisco Méndez, como presidente, y Saturnino Martínez, como secretario general. Al segundo, lo usa para despotricar contra todo el mundo, sin importar si es amigo o adversario, generalmente a las espaldas, para luego negar todo, creyéndose ocurrente y sandunguero. Como le dije a Alberto Rodríguez, ¡eso es de cobardes!... y “la reina del bochinche” parece ser afín a los escándalos, jaranas y aquelarres. Decía Antonio Machado: “es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza”.

En su plancha, Castro estaría acompañado, entre otras personas por Rubén Montes De Oca del Club Villa Francisca y Edwin -Tatico- Castillo (Club La Ciénega), quienes se han mostrado apáticos ante la posibilidad de la dupla Méndez-Martínez.


Usted observa a la mayoría de los clubistas y es gente normal, con la que se ha tenido sus afectos y desafectos, encuentros y desencuentros, y que quizás por candidez no han encontrado espacio para desarrollar sus proyectos barriales, por distracciones o por urgencias; con sus limitaciones tratan de convertirse en lideres comunitarios, buscan realizar una labor, pero en el caso de Castro me recuerda al abogado Francisco R. Carvajal Martínez, a quien todos conocimos como Bueyón, cuando decía: “aquí la gente se cree honorable porque pasó de fly de un patio del ensanche Luperón a una residencia en Naco, sin haber hecho una pasantía, por lo menos en la avenida Mella”.

Esta gente, dígase lo que se diga, está enferma, ebria de angustias y desesperanzas, sabedora de que su último destino será inevitablemente su desaparición del medio deportivo. Seres humanos con cerebropatias (proceso patológico que afecta al cerebro) similares a las que calificó Miguel de Unamuno: “sentimiento trágico de vivir”. Animales enfermos, infectados de nihilismo, náusea ante la vida o anonadamiento.

¿Utilizará Uribe Vásquez algún mecanismo que le permita alguna vez superar y salvar el drama que es su vivir?... porque una vida insustancial, llena de carencias, de profundos miedos, de aprensiones y turbaciones, porque una vida así, no es vida.

Los clubes del Distrito Nacional tienen que dejar de ser tan pacientes ante alguien que no hará nada por el bien colectivo. Tienen que emprender acciones, a cualquier nivel, para recuperar su asociación, y por supuesto, tienen que tener como norte, que aunque “nunca hemos tenido 10 mil pesos juntos en los bolsillos” (frase de la autoria de Johnny Marte, pasado presidente de ABADINA, donde demuestra su profundo coprofagismo) la ABADINA tiene que emprender el camino de su consolidación, organización e institucionalidad.

La ABADINA tiene aún el torneo de baloncesto más importante del país, lo seguirá teniendo por toda la vida, y ese derecho no se le puede conceder gratuitamente a nadie.

Como está de moda hacer periodismo con frases ajenas, aquí dejaré algunas para que los miembros de ABADINA sepan quien es nuestro enemigo común. El poeta alemán Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) dijo: “el cobarde sólo amenaza cuando está a salvo”… de donde y cuando se producen las amenazas de Uribe Vásquez, sólo cuando está en su zona de confort, en sus oficinas. Michel de Montaigne (1533-1592), escritor y filósofo francés, escribió: “la cobardía es la madre de la crueldad”… entre los presidentes de la FEDOMBAL ha existido jamás alguien tan ruin, tan bravucón y tan cobarde como Uribe Vásquez. William Shakespeare (1564-1616), quien no necesita presentación dejó para la posteridad la frase: “los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez”… cuantas veces ya a muerto Uribe Vásquez, fruto de sus sustos, sus mentiras, su franco apocamiento y su pusilanimeria.

El francés Víctor Hugo nos regaló aquello de: “es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien”. Del mismo Goethe rescatamos: “nadie sabe lo que hace mientras actúa correctamente, pero de lo que está mal uno siempre está consciente”.


De todas formas, guardaré mientras vida tenga aquel instante: “!coño, vámonos de aquí, vámonos, vámonos, rápido, rápido, vienen por mi!... “!vámonos, vámonos, rápido, rápido!


De Unamuno, propio para estos instantes: “quiero vivir y morir en el ejercito de los humildes, uniendo mis oraciones a las suyas, con la santa libertad del obediente”.

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