martes, 24 de febrero de 2015

Baloncesto lleno de complicidades, descalificaciones y críticas

Amanecemos hoy (Feb.22.2015), como diría Álvaro Arvelo hijo, con que la Federación Dominicana de Baloncesto (FEDOMBAL) efectuó su asamblea anual de asociaciones, esta vez en las instalaciones del Mauricio Báez, como se está haciendo habitual. Pero también es el primer aniversario de la desaparición física de Héctor Jacinto Báez Pérez, a quien todos consideraban como el más preparado de los hombres ligados a la disciplina en República Dominicana, y ni un solo recuerdo.

Mucho parlamento en esa asamblea de asociaciones y poquísimas cosas de cara al futuro de la entidad, eso si, una gran informalidad, porque aquello por momentos se tornaba en un mercado de baratijas. Esos desteñimientos, esa falta de un discurso efectivo, ese engaño envuelto en inobservancias siempre surgen del choque de lo solemne de las intenciones, del deseo, y la ingobernable transformación de la FEDOMBAL a la que la ha llevado Rafael Fernando Uribe Vásquez.

La situación generada por Uribe Vásquez evidencia el estado de descomposición dentro de la institución, la fractura entre los miembros de su Comité Ejecutivo y con las mismas asociaciones en todo el país. La situación no es exclusiva en este mamotreto llamado “la nueva era”, pero si se ha intensificado en la actual gestión.

En los diarios nacionales, ni una sola línea. El baloncesto nacional encara enormes responsabilidades y cada año
escucho las mismas cosas. Unas veces aliñadas de buenos propósitos y otras donde reina el más terrible de los ausentismos. Vemos la punta de un iceberg, pero las profundidades son insondables para el ciudadano común.

Estos hechos sólo confirman la feudalización de la actividad y el descontrol operativo existente. Estoy seguro que cualquier reforma que salga de la boca de Uribe Vásquez no mejoraraa la situación actual, porque vivimos en una época de inmediatismos y nuevas autocracias.

He tratado en innumeras ocasiones la lasitud de la cultura del baloncesto en República Dominicana. Hay exceso de fragilidades, pero nadie quiere poner el dedo en la llaga. Si consideramos que la actividad debería fundamentarse en el respeto a la institucionalidad, a las normativas y a la pluralidad de opiniones, poco, poquísimo, para no decir nada, se ha logrado. El saldo no es positivo; cada cuatro años la FEDOMBAL ofrece una muestra de supervivencia de en sistema democrático en condiciones muy criticas; el propio vice-presidente de la entidad, César Octavio Saint-Hilaire Villalona acaba de señalar en una correspondencia al propio Uribe Vásquez que la posición se le regaló.

Yo me pregunto, si la última reelección de Frank Herasme y la llegada de Uribe Vásquez a la FEDOMBAL son legales. En ambas ocasiones a los delegados se le hizo firmar un acto notarial en el cual comprometían sus decisiones… ¿para qué?... ¿a qué le han temido estos santos varones del deporte?... ¿ese es el ejemplo democrático del baloncesto?...

Después que la FEDOMBAL salió de las manos de Virgilio Travieso Soto han sido las mismas lacras que han pululado en la disciplina; los mismos errores, las mismas imposiciones. La imposibilidad de consolidar instituciones confiables, la falta de un consenso real respecto a que las normativas sean cumplidas por todos, directivos y seguidores, el abandono total de las asociaciones del interior, la compra de un sector de la prensa, la deslegitimación de la palabra de los oponentes, y por extensión, del oponente mismo.

Todo conspira contra la verdadera consolidación del baloncesto dominicano.

Uribe Vásquez como ciudadano tiene el mismo derecho que todos a sus propias conclusiones sobre cualquier tema. Como presidente de FEDOMBAL su palabra es la palabra de la institución a su cargo. De esa institución todos esperamos la difusión, el desarrollo y la institucionalidad de la disciplina, que garantice la puesta de todos sus recursos a disposición de esas obligaciones y evite tantas percepciones indelicadas.

El conjunto de absurdos que Uribe Vásquez nos regaló en el marco de la asamblea anual de asociaciones es una
muestra más del nivel de degradación de la disciplina. El presidente formula una serie de hipótesis que convierten cada día más a la institución en opresiva, arbitraria, avasallante, sólo prima su palabra y deseos. El Comité Ejecutivo y los miembros de las asociaciones del interior se han postrado ante estos lineamientos, se han cruzado de brazos, no exhiben ningún interés para gobernar la estructura que a ellos les pertenece, no deliberan y dejan pasar cada oportunidad para repetirnos cada vez que la FEDOMBAL es inconstitucional.

La inacción de las asociaciones, la postura de transmitir un mensaje mínimamente coherente y unificado, en un mundillo donde pocos reflejos hay de variar lo imperante, la imposición de una asociación de jugadores fraguada en las mismas oficinas de Uribe Vásquez, lo mismo que la asociación de clubes, organismos que ya salen definidos; amen de los medios de comunicación que se comportan como aves carroñeras que como verdaderos medios de difusión, nos reflejan un deterioro general en el baloncesto.

Nada de esto es producto de una invasión de marcianos, sino que se trata de hombres y mujeres que nuestra sociedad ungió y que no se manifiestan como se esperaría de ellos cuando las cosas parecen escaparse a todo control. Se nos construye un sueño fracturado, una historia que se niega a sí misma a cada paso.

Nada tan tramposo, vulgar y falso como eso que se nos inculca como real. La realidad no es más que el precipitado de todas las ficciones, mentiras, mitos y símbolos que la explican, que la ordenan y le dan sentido.


Todo el mundo en este país rechaza la autocrítica y la acción. Nunca tan necesaria como en los instantes que vivimos.

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