domingo, 12 de enero de 2014

Baúles para vivos


La voz de Rubén Camilo resulta inconfundible; esta vez nos anunciaba una propaganda de uno de los candidatos al Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), por cierto institución de su simpatía, en pleno derecho. Señalaba: “el PLD le ha dado los mejores años a la República Dominicana, demos ahora los mejores hombres al Partido de la Liberación Dominicana”. La organización política está celebrando hoy (Ene.12.2014) las elecciones para la escogencia de nuevos miembros de sus organismos.

La formación fundada por Juan Bosch en el año de 1973 elevará a 550 miembros la matricula de su Comité Central, hasta la fecha eran sólo 400, y a 35 miembros de su Comité Político, estos últimos 10 más que la totalidad de sus asientos. No habrá renovación ninguna en las estructuras máximas de dirección, sólo se producirá una ampliación. Todo hace creer que este partido transita por una senda llena de pétalos de rosa. Desde el año 2001 no se produce ninguna renovación en la misma.

Para peor, los llamados “comité intermedio” congelaron sus puestos de dirección impidiendo que los miembros de la institución ajenos a los cargos o simples militantes en los “comité de base” puedan aspirar a llegar a la dirigencia máxima de la entidad. Una estructura viciada, anquilosada, donde todos quieren permanecer a toda costa en la nomina gubernamental.

Hace menos de un año, José P. Monegro, sub-director del matutino El Día tituló una nota: “Comité Político PLD, estructura de difícil ingreso y largas estadías”. Mucho antes, la periodista Lissette Rojas del medio digital acento.com.do, señalaba: “El poderoso Comité Político del PLD es una cúpula de millonarios: Según las declaraciones juradas que presentaron a la DPCA (Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa), 23 miembros del Comité Político poseen inmuebles por RD$294 millones”.

 

El primer Comité Político del partido morado lo integraron el propio Bosch, José Joaquín Bidó Medina, Antonio –Toñito- Abreu Flores, Rafael Antonio ‘Cheche” Luna y Rafael Francisco Alburquerque De Castro.


Siempre se indicó que el Comité Político del PLD debería estar formado por una cantidad de miembros capaz de realizar las reuniones en un Volkswagen “cepillo”, que es como se conocen en República Dominicana a los escarabajos, para evadir las persecuciones en los 12 años del régimen de Joaquín Balaguer (1966-78).

En la actualidad la cúpula morada está integrada por: Leonel Antonio Fernández Reyna, por tres periodos Presidente de la República y presidente de la entidad; Danilo Medina Sánchez, vigente Presidente de la República; Reinaldo Pared Pérez, presidente del Senado de la República; Abel Atahualpa Martínez Duran, presidente de la Cámara de Diputados; Alejandrina Germán Mejía, encargada del Ministerio de la Mujer; la arquitecto Alma Pastora Fernández, directora del Instituto Nacional de la Vivienda; Bautista Antonio Rojas Gómez, encargado del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Carlos Amarante Baret, encargado del Ministerio de Educación; César Pina Toribio, consultor jurídico de la Presidencia de la República; Cristina Altagracia Lizardo Mézquita, vice-presidente del Senado de la República; Rafael Eduardo Selman Hasbún, sin funciones en el tren gubernamental.

También Euclides Gutiérrez Félix, superintendente de Seguros; Félix Jiménez Jiménez, presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo; Francisco Javier García Fernández, encargado del Ministerio de Turismo; Franklin Almeyda Rancier, asesor en Asuntos de Seguridad Ciudadana del Poder Ejecutivo; Jaime David Fernández Mirabal, encargado del Ministerio de Deportes y Recreación; José Joaquín Bidó Medina, sin funciones administrativas; José Tomás Pérez, sin funciones administrativas; Juan Temístocles Montas Domínguez, encargado del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo; Rafael Francisco Alburquerque De Castro, pasado vice-presidente de la República; Julio César Valentín Jiminián, senador por la provincia de Santiago; Lidio Cadet Jiménez, sin funciones administrativas; José Ramón Fadul Fadul, encargado del Ministerio de Interior y Policía; Manuel Ramón Ventura Camejo, encargado del Ministerio de Administración Publica; Radhamés Camacho Cuevas, diputado y ex presidente de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP); Ramón Radhamés Segura, ex vice-presidente ejecutivo de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales; y Margarita María Cedeño Lizardo de Fernández, vice-presidente de la República.

Hace menos de 30 años, de los citados, Fernández Reyna, Martínez Duran, García Fernández, Bidó Medina, Montas Domínguez, Valentín Jiminián y Camacho Cuevas eran pobres de solemnidad. Muchos de “funcionarios” activos han terminado convertidos en timoratos, sumisos al poder económico tradicional, agazapados y cómplices ante corrientes que nada ayudan al beneficio colectivo, de hecho se ha indicado más de una vez que ese comportamiento se debe a una decisión del propio Fernández Reyna desde 1996.

Los aspirantes a las distintas posiciones desataron en las últimas semanas una agresiva, intensa y costosa campaña publicitaria que alcanzó todos los medios del país, escritos y electrónicos, en discordancia con la modestia exhibida en los tiempos en que el fundador de la misma estaba con vida. Todos los pretendientes repitieron con la más descarada, descocada y cínica sordina que la figura más importante de la organización es el miembro puro y simple, aquel ciudadano que sólo tiene valor para los fines electoreros.

Hace años que el PLD como los demás actores del sistema de partidos en República Dominicana se convirtió en logia para sustentar la corrupción en todas las instancias del estado. La bovedilla peledeísta se mantiene unida en base a descomposición de las estructuras vigentes, los beneficios recibidos en las recaudaciones en perjuicio de las grandes mayorías, la impunidad más descarada.

Estos nuevos benefactores se mantienen unidos en base a las corrientes de dinero, al flujo de efectivo, con la visión única de perpetuarse en el poder para continuar acaparando los beneficios económicos y de cualquier otra índole que se deriven del ejercicio de las estructuras estatales.


La democracia dominicana solo recibe desengaños mayúsculos en cada proceso electoral, sea este abierto (Presidencia de la República, legisladores, alcaldes) y a lo interno (organizaciones culturales, instituciones profesionales colegiadas, asociaciones deportivas). Este día no será diferente. Prevalece la lealtad por intereses no los meritos acumulados en el ejercicio partidario y los partidos ya no sirven para más, dando lugar a dos países totalmente diferentes: uno, la República Dominicana llena de hambres y miserias, castrado e impotente, y el otro, el creado por las rentas e intereses de la clase política.

Es tanta la desfachatez que Medina Sánchez señaló a los pocos días de estar instalado en el Palacio Nacional que “había recibido un maletín lleno de facturas y sin dinero”, pero no ha castigado a ninguno de los colaboradores de Fernández Reyna, todos compañeros en el partido, que se hicieron de la cosa pública, aduciendo posteriormente que “no hay que tirar piedras hacia atrás”. El vigente Presidente de la República ha logrado mantener una imagen agradable de cara a la población pero los llamados a paros en todas las ciudades del país podrían desembocar en situaciones que llevan a la ruptura de esta amigable y dilatada situación.

Cualquier pacto con Fernández Reyna no podrá mantenerse en el tiempo pese a los compromisos asumidos, por aquella careta de que Medina Sánchez “era un candidato difícil de vender”, pero alrededor del ex Presidente de la República se tiene la percepción que todo es malsano, nefasto, personalista, negociable y maquiavélico. Es menester que la Presidencia de la República asuma de inmediato con responsabilidad inaudita las reformas en educación, energía, hacienda y política que no permitirán que su imagen se mantenga con vientos favorables y donde muchos de sus compañeros tienen enormes responsabilidades.

La impunidad que ha exhibido el PLD es uno de los graves problemas del país; no es una historia exclusiva de ellos, pero ha servido para que Bosch y todos sus discípulos hayan caído en esa trampa que ha impedido una posibilidad real de desarrollo, la institucionalización de la colectividad y la moral colectiva.

La imagen del país en el exterior es lamentable y los medios de comunicación exhiben lo peor que tenemos, hasta una cantante de medio pelo como Rihanna, asesora de turismo de Barbados, donde nació, no se cansó de hablar estupideces. Inseguridad, violencia, machismo desmedido, desprecio por los derechos humanos, la situación con Haití, incertidumbre financiera, violencia domestica, corrupción desmedida, salud colectiva y salubridad, entre otros puntos nos arropan sin remedio.


Fernández Reyna, en su condición de presidente del PLD manifestó en la ciudad de Nueva York: “el VIII Congreso Comandante Norge Botello es la oportunidad que tenemos para renovar el Partido y consolidar la unidad que nos ha permitido ganar cinco elecciones consecutivas, por lo que es imprescindible que mantengamos esa unidad que siempre hemos mostrado”. Ratificó el compromiso de los peledeístas de respaldar las medidas impulsadas por Danilo Medina, para asegurar que República Dominicana continúe por una senda del progreso y la prosperidad. “Con la llegada del PLD al gobierno, se inició una nueva etapa en la vida política de República Dominicana, debido a que, por vez primera, se pudo combinar democracia con desarrollo, lo que ha permitido que el país haya depositado su confianza en nosotros”. “Los éxitos electorales que hemos tenido se han volcado en beneficio para República Dominicana, por lo que el país ha depositado su confianza en el partido, pero no podemos dormirnos en nuestros laureles”.

Mientras expresaba lo anterior, Félix Bautista Rosario, secretario general de la organización y mano recolectora de Fernández Reyna recorría todo el territorio nacional para agenciarse los miembros necesarios para que la facción del ex Presidente de la República tenga mayoría dentro de la estructura partidaria. Hubo puntos del país donde los acólitos de Fernández Reyna estaban pagando 2 mil pesos a cada elector que asegurara sufragar por unos candidatos pre-seleccionados

El país es distraído con la pantomima de las elecciones internas del partido en el gobierno, mientras es golpeado por un nuevo aumento en le precio de todos los combustibles, la inflación galopante que el Banco Central se encarga de desdibujar, la subida en el Impuesto a la Transferencia de Bienes Industrializados (ITBIS), que ya incluye elementos de la canasta básica, situaciones sensibles que tocan el bolsillo de la gente.

Nadie en el PLD se ha encargado jamás, en tratar dos temas fundamentales para la buena marcha del país: impuestos y precios; en 13 años y medio que han tenido al frente de la nación. Ni siquiera un tímido dique para frenar la desbocada carrera con que se afectan los ingresos de los más carenciados y la casi inexistente clase media. Todo ello ante la mirada esquiva de quienes deberían ser los lideres de la oposición: Hipólito Mejia Domínguez y Miguel Vargas Maldonado. Solo se busca esquilmar a los particulares para cubrir la fiesta deficitaria producida exclusivamente por los peledeístas.

Fernández Reyna se considera siempre victorioso, “el mayor activo político del país”, como repetía uno de sus vocingleros pagados, y así va pegándole a los tambores, sonríe, aplaude, se lanza a bailar en las manifestaciones en un juego donde todo vale; el éxtasis de sentirse al lado de las divinidades, un nuevo Padre de la Patria, y manda a sacudir las caderas, pretende que todos nos sintamos invadidos de su alegría, pero escasamente pone los pies sobre la tierra.

No se inhibe ante la inseguridad que programó para todo el territorio nacional mientras la televisión nos distrae, como también lo hacen los programas matutinos a los que patrocina, mientras el común de los compatriotas, presos del miedo y de la vergüenza, con el caer del sol se refugian en sus casas, muchas veces sin alimento en el estomago. En lo particular me fascina que Fernández Reyna diga una cosa y haga otra porque me gusta que me sorprenda, para así confirmar mi teoría que llegó sólo para embriagarse de poder sin importar las consecuencias.

Quiérase o no, en su largo ejercicio gubernamental el PLD ha sembrado entre los dominicanos un tipo de conducta con R: resentimiento, rabia, reproche, rencor, rechazo, resistencia, represión, todas generadoras de cortisol, hormona del estrés cuya presencia prolongada en sangre es dañina para las células arteriales, dado que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardio o cerebrovasculares. Mientras ha persistido en eliminar las conductas con S, como serenidad, silencio, sabiduría, sexo, sabor, sueño, sonrisa, sociabilidad, seducción, son disparadoras de serotonina, hormona que genera tranquilidad, mejora la calidad de vida y retrasa el envejecimiento celular. 

El ejercicio del PLD en la administración pública se puede resumir en pocas líneas: gente de origen humilde, muy humilde, que pasó mil y unas calamidades y todos los infortunios, los hijos de machepa, como decía al propio Bosch, golpeando desde las instancias del poder político a los más pobres para beneficio de gente a los que el líder, fundador y guía describió como tutumpotes, sin etiquetas ni hambre.

En algún momento se detendrá este triste y lacerante espectáculo. Las luces de Roberto Salcedo en el antiguo zoológico de la ciudad no debieron ser desmanteladas, no podemos esperar que se venga la noche. Pero mientras tanto no baja el telón de la fiesta, estamos embelesados, encandilados; cada espectáculo nos cuesta nuestro dinero, no los de nuestras autoridades, y nos salen carísimos mas no le parecen suficientes.

Aunque no haya sillas volando por los aires, ni escándalos entre los derrotados, mientras no se afecta esa imagen venerable del peledeísmo en el poder, todos sabemos que las hojas de este calendario 2014 que hasta ahora estaba limpio y nuevo empezarán a mancharse.
  
 
 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario