viernes, 14 de septiembre de 2012


El valor de la memoria histórica:
Enciclopedia Total del Béisbol Invernal Dominicano



El dominicano tiene la particularidad de que sabe de todo, pero no lee ni escribe; nos hemos ganado esa deshonrosa distinción debido a innumerables vectores. En tiempos recientes en medio de luchas por la asignación por un mayor presupuesto para la educación, la cosa ha tomado un matiz que asusta, horripila y mete miedo de verdad. Ahí están los índices de desarrollo humano, que todos miramos de soslayo, pretendemos ignorar, pero la realidad nos golpea en el rostro. Editar es aun más difícil en el país de menos inversión en educación de todo el continente.

Las plumas nacionales de buen nivel, al día de hoy, se pueden contar con los dedos de una mano y sobran. Decía Georgilio Mella Chavier en sus cátedras en el Colegio De La Salle que los errores que pasan de autor en autor, de décadas en décadas y se convierten en verdades gracias al facilismo de la copia y a la escasa vocación para la investigación. El profesor Mella Chavier nos dejó hace años, pero sus palabras están más vivas que nunca.

José Rafael Lantigua pasó los últimos 8 años como Ministro de Cultura en la dilatada gestión de Leonel Fernández Reyna, pero para mi será un personaje inolvidable no por ello, ni por sus desafueros al frente de lo que debería ser un ministerio de trascendencia en el organigrama estatal. Crió fama escribiendo una página en el vespertino Ultima Hora; allí una lectora le preguntó que si conocía a José Saramago y este hombre tuvo la grandilocuencia de admitir que le resultaba un perfecto desconocido. Las hemerotecas están al alcance de todos.

Le escuché decir a Carlos Francisco Elías que el hombre tiene que transcender más allá de sus limites, beber de otros espacios y otras fuentes, otros mundos, conocer, conocer, codearse con los que están allende nuestras fronteras. Los cibaeños pretendemos ser gente que se eleva espiritualmente, pero el mocano fracasó en su empeño de promoción de los valores culturales nacionales; pienso que tiene la idea de que en la segunda década del siglo XXI seguimos creyendo que todo gira alrededor nuestro.

El sucesor de Lantigua, en el gobierno de Danilo Medina Sánchez, es el cantante José Antonio Rodríguez, un hombre que vende sueños de aquella ideología setentera, de nueva trova, pero que pacta los trazos de sus canciones con el mejor postor, por lo que no me causa ninguna motivación.

Si culturalmente es difícil imaginar un mundo más allá de nuestras narices, figure usted lo que es traspasar todo un acervo de valiosos aportes al mundillo deportivo dominicano, tratar de elevarse sobre sus pares, investigar, buscar, escribir y hacer literatura dentro del desarrollo de las actividades del músculo y la mente. Mente sana en cuerpo sano sugiere también poesía terminada y prosa elegante, episodios para plumas más allá de lo terrenal que se pierden en una simple crónica diaria plasmada con prisa en un blanco papel con tipos negros y una que otra fotografía.

Félix García Estrella (Santo Domingo, 1955) borrado de los medios de comunicación, quien sabe porque obscura razón, pese a tener la distinción de Cronista del Año en Prensa Escrita (1988) acaba de publicar tres gruesos volúmenes que constituyen la Enciclopedia Total del Béisbol Invernal Dominicano, esfuerzo titánico que necesariamente es ya referencia obligada de la principal actividad deportiva nacional.

Como quijote de estos tiempos, García Estrella se lanzó tras esta aventura que le costó 13 largos años de sacrificios y privaciones. Tocó innumerables puertas y no todas se abrieron, pero gracia a su tesonera labor parió la más grande obra escrita de todo el deporte dominicano. Al punto de que la primera edición, tímidamente concebida, está virtualmente agotada apenas llegando a las librerías, y todo en el país que no lee.

Eso tres copiosos tomos y Los Doce Magníficos de la autoria de José Oscar Fernández son los más serios esfuerzos en la escritura deportiva dominicana.

Por supuesto, hubo sus predecesores. Entre mis archivos está Béisbol Dominicano de Mario –Cuchito- Álvarez Dugan (+) y Fernando –Bolo- Vicioso (+), adelantado para la época, y los libros más puntuales de Tony Piña Campora, enfocados al campo estadístico. En el tiempo y la distancia, ediciones más modestas. El santiagués doctor José Jiménez Olavarrieta (+) lanzó una joya hace unos 30 años, pero abarcaba temas más allá de nuestras fronteras.

Este país está lleno de discrepancias vacuas, las incontinencias verbales se disparan sin razón y sin honor; los prejuicios afloran. Nadie puede desprenderse de su propia historia, por ello quizás tan pocos hombres públicos en República Dominicana han escrito sus memorias, nadie enciende los fuegos con sus relatos, aquí no se templan las convicciones; nadie coincide, ni discrepa, se corrobora y asiente, por ello quizás buscamos siempre el infierno de las dictaduras, de cualquier corte. Se pretende hacer reales las mentiras, esas que ahogan cualquier debate, esterilizan la discrepancia y dan trabajo efectivo a las plumas serviles.

Pese a las necesidades urgentes de este país, mil veces golpeado por sus propios hijos, “rico pero malamente administrado”, siempre será oportuno resguardar y cultivar el valor de la memoria histórica como aspecto substancial para vislumbrar futuros posibles, hecho que no escapa al deporte. El autor de Enciclopedia Total del Béisbol Invernal Dominicano nos hará surcar y afianzar estas remembranzas e impedirá, quizás, sin proponérselo, que se sigan cometiendo más atropellos sobre las referencias y estadísticas del béisbol dominicano. Nunca más se continuará erosionando las bases materiales y éticas de la principal actividad deportiva nacional.

Bienvenida esta labor fecunda de Félix García Estrella, desde ya tiene ganada la inmortalidad deportiva en esta tierra que se pierde entre las azules olas del mar Caribe, la indolencia de sus políticos y la escasa curtiembre de los que tienen decisión. La Liga Dominicana de Béisbol Profesional debería aceptar que un hombre de principios, trabajador, que no anduvo con lisonjas, hizo lo que nunca se había hecho y concluyó de manera convincente la guía que servirá de orientación a todos.

jueves, 13 de septiembre de 2012


El Poder Inmoral

El Metro de Santo Domingo es la obra cumbre de la administración de Leonel Fernández Reyna en su consabido empeño de convertirnos en un Nueva York chiquito. Todos los esfuerzos se escatimaron para llevar a término la misma y en cuatro años construyó la primera línea, desde Villa Mella hasta el Centro de los Héroes, 14 kilómetros, casi todos soterrados, a un costo que nunca se sabrá.

Cuando todos pensábamos que habría un respiro para la economía doméstica, arrancó con la segunda línea, originalmente trazada para ir desde Los Alcarrizos hasta el municipio de San Luis, pero reducida más de la mitad, desde el kilómetro 9 de la autopista Duarte hasta la margen occidental del río Ozama. Esta segunda etapa no se pudo terminar pese a todas sus reformas fiscales, los interminables préstamos internacionales y los presupuestos adicionales fruto de la falta de gerencia adecuada.

Nuestros gobernantes han ejercido el poder con más evocaciones infantiles que con la razón y previsiones. Leonel Fernández Reyna no escapó a esta seducción pueril.

El gobierno de Danilo Medina Sánchez no tiene un mes de instaurado. Aún no termina de nombrar a todos los funcionarios de la administración pública, ha reiterado a muchos en sus cargos. Por aquello de pertenecer al mismo partido de Fernández Reyna se supone hay una continuación “de lo que estaba bien”. Pero la población espera que amoneste y corrija lo que no estaba marchando por la senda correcta mientras la cotidianidad agobia a la mayoría de los dominicanos.

Subir al Metro de Santo Domingo hoy no tiene mucho de diferente a lo que era 30 días atrás. El único contraste es que las mudas pantallas de los vagones han substituido el video donde se exhibían las joyas naturales del país matizadas por las notas de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) bajo la dirección de José Antonio Molina, por otro donde se muestra paso a paso la construcción y colocación de los carricoches con manifiesta inclinación a la propaganda oficialista y al presidente de Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Fernández Reyna.

A ninguna de las manifestaciones se le ha colocado sonido, nadie jamás pudo apreciar las melodías de nuestra primera institución musical, como tampoco las explicaciones que deberían adornar la alzadura e instalación de los carromatos. Lo que si se aprecia son las claras alusiones al ex Presidente de la República y a su trillada frase: e’ pa’ lante que vamos.

Triste espectáculo, porque Medina Sánchez apenas ha calentado la silla de alfileres y ya, desde su propia parcela se le ha puesto el agua a hervir. La llama la han encendido sus propios compañeros, en este caso en particular, los ingenieros Diandino Peña y Leonel Carrasco, principales figuras de la Oficina para el Reordenamiento del Transito Terrestre (OPRET), responsables del Metro de Santo Domingo, coincidencialmente salidos de la barriada de Villa Juana.

La medida de permitir que muchos de los funcionarios de la pasada administración permanecieran en sus cargos puede terminar convertida en una trampa de enormes proporciones. Fernández Reyna no ocultó sus aspiraciones de mantenerse en el poder a toda costa; y sin Medina Sánchez haber llegado ya estaba en plena campaña proselitista para el año 2016.

“Un animal político”, lo llaman algunos. “El mejor activo político del país”, lo tildan otros. Desde la oposición partidista se dice muy poco. La comentarista Altagracia Salazar lo señaló como “perverso”. En su largo periplo presidencial Fernández Reyna se transformó en un animal extraño y agresivo; sembró el miedo entre los dirigentes de su partido, se rodeó de una amplísima seguridad y cual onda expansiva se valió de cualquier argucia para desinflar a los opositores, Miguel Vargas Maldonado, incluido.

Ante las pequeñas evidencias, Medina Sánchez tiene que empezar a trabajar a fondo, soltar las amarras que lo atan a Fernández Reyna y a su tinglado formado a base de dinero; tiene que andarse sin miramientos a la hora de señalar la difícil situación económica que heredó, pues se nos mintió cada día al repetírsenos que vivíamos en el paraíso americano. Crecimiento desbordado, mejoría acelerada en el Producto Interno Bruto (PIB), el Chile del Caribe, la versión más acabada de los tigres asiáticos.

Sus propios nombramientos lo han colocado en una situación de peligro. Quizás aún no se haya dado cuenta, pero el gobierno es del pueblo dominicano, las posiciones son prestadas y los hombres pasan. No es verdad que el PLD de ahora es más fuerte que el Partido Reformista de 1972 y se roba y se mata más que entonces.

El Presidente de la República se debe al país y no a un Comité Político al que ya Fernández Reyna se encargó de envilecer. La historia reciente se borra cada día, y aquí nadie recuerda lo que hizo Juan Bosch con los primeros funcionarios electos del PLD, cuando aún era un partido de minúsculas proporciones: expulsados por corruptos.

Medina Sánchez señaló que se había preparado para ser Presidente de la República, pero sus ejecutorias después de un dilatado “periodo de transición” muestran un hombre que, hasta el momento, nada en las mismas aguas.

Fernández Reyna ha estado en muy bajo perfil desde el 16 de agosto, sus apariciones públicas han sido menos que sus salidas al exterior, invitado a conferencias. Sus acólitos siguen repitiendo que es el ser más preparado sobre la faz de la tierra, un Dios sobre sus conciudadanos, demasiado para un hombre que nunca ha querido rendirle cuentas a nadie y que ha creído que puede llevar sus caprichos hasta más allá de lo humanamente posible.

Quizás la línea entre Fernández Reyna y un casi olvidado Abdalá Bucaram, aquel incapaz mental que fue Presidente de Ecuador, echado del poder en febrero de 1997 por la desmesura de sus excentricidades, no resulte muy amplia. El nuestro nos regaló un país virtual, nunca ofreció respuesta a los reclamos populares, aprendimos como nunca antes que el Estado Dominicano se quedó con el esfuerzo de los que trabajan cada día, negó la posibilidad de un compromiso digno a las mayorías, de una vivienda sobria, pero a base de sinecuras agotó a toda una nación.

Fernández Reyna no es diferente a esa nueva tropa de líderes reformistas esparcidos por todo el continente americano. Pretende hacerse valido mediante los ideales revolucionarios de los setenta cuya identidad pretende representar bajo los parámetros de enseñanza de Bosch, nacidos como reacción a la deuda social y al debilitamiento democrático, exhibiendo una reducida capacidad de transformación con un apego casi despótico al poder, debido seguramente a sus debilidades ideológicas. Como el nicaragüense Daniel Ortega, es capaz de pactar contra su propia historia con los sectores más reaccionarios del país y del fundamentalismo católico.

Sin resolver uno solo de los angustiantes problemas nacionales creó una nueva clase económica, donde se incluía a todos miembros del Comité Político del partido de gobierno y sus más cercanos amigos, mientras se ocupaba de desvertebrar al comercio y la industria de factura local. Con una lógica usuraria buscó acumular cuantiosos bienes económicos para sí y un reducido grupo de asociados y testaferros, utilizando para ello todos los recursos de un poder político ejercido de modo arbitrario, imperioso y absoluto.

Mientras el ciclo de expansión económica acababa y las necesidades aumentaban se dio el lujo de señalar que la economía nacional estaba “blindada”, multiplicando de inmediato su retórica beligerante para intentar disimular una realidad ya evidente.

Como Alberto Fujimori en Perú, creo un sistema casi mafioso de acumulación de poder, pero en lugar de un Vladimiro Montesinos utilizó varios frentes para sus propósitos. Adoptó como su hijo político a Félix Bautista Rosario y después sus funcionarios se encargaron del resto. De su estrecha casta militar nada se dice sobre su responsabilidad frente a la nación. Todo el mundo se hace de la vista gorda ante los hombres de uniforme.

Este régimen corrompió todos los niveles del Estado y de la sociedad, amordazó a medios de comunicación, acalló criticas e infundió miedo con un aparato de inteligencia con el único fin de perpetuarse en el poder para servirse de el. Colocó a Marino Vinicio Castillo, a quien todos conocen como Vincho, un hombre siempre dispuesto a destilar veneno, como guardián de la moralidad y la ética nacional, amen de sus cargos relacionados a la lucha contra el narcotráfico. Por si alguna duda queda, nombró a Raquel Jacobo como cónsul dominicano en la ciudad canadiense de Montreal apenas regresó a la presidencia en el 2004. La Jacobo es la esposa de Frank Cabral Calcaño, señalado históricamente como uno de los hombres con más capacidad para pinchar teléfonos con que cuenta el país.

Pensó que con este aceitado funcionamiento, el maquillaje permanente a la inflación, la inconciencia a la hora de firmar prestamos internacionales, sus compras desmesuradas en el exterior, la penetración comercial del Brasil de estos tiempos donde sus funcionarios son juzgados por corrupción, la toma casi al pie de la letra de todos los dictados de los organismos financieros internacionales en materia económica, las entradas adicionales de dinero fresco provenientes de las ventas de Brugal & Compañía, la Compañía Dominicana de Teléfonos y la Cervecería Nacional Dominicana, sería suficiente para jamás abandonar el poder y aspirar eternamente.

No resultó así, guardó las formas constitucionalmente, pero orgánicamente se apoderó de todo aparato de fuerza. Cámara de Senadores, Cámara de Diputados, Suprema Corte de Justicia, Tribunal Constitucional, Tribunal Superior Electoral, Junta Central Electoral. Anudó todas las instancias para que el camino de Medina Sánchez fuera tortuoso y colocó a su esposa, Margarita María Cedeño Lizardo de Fernández como segunda en la boleta del PLD.

Fernández Reyna sigue apostando a la hasta ahora poca manifiesta capacidad de reacción de la sociedad dominicana, que se va cohesionando en pequeños movimientos ante la falta de verdaderos partidos políticos, y a su creencia de que es un líder de la comunidad internacional y sus acciones son aplaudidas por todo el globo terráqueo.

En vez de dar un paso al costado sigue manipulando desde las sombras. El Listín Diario, triste sombra de un pasado glorioso, reseñó que ahora recibía a más dominicanos que nunca, en sus oficinas de la Fundación Global de Economía y Desarrollo (FUNGLODE). Sus hombres de confianza parecen haberse esfumado: Félix Bautista Rosario, Víctor Díaz Rua, Luis Manuel Bonetti, Salvador –Chio- Jiménez, Manuel de Jesús –Freddy- Pérez, Abel Rodríguez Del Orbe, Rafael Núñez, Melanio Paredes, Franklin Almeida Rancier, Ramón Antonio Aquino García y Héctor Belisario Medina y Medina, entre otros.

Fernández Reyna se siente seguro al pensar que jamás nadie ira por su cabeza, que tiene la fortaleza para bloquear cualquier aspiración popular de un juicio condenatorio, mucho más considerando en su fuero interno que la parte de la sociedad que se sintió estafada y traicionada durante su gestión es insignificante. Aquí hay pruebas de todo pelaje que explican algún extenso silencio de los protagonistas y hasta ciertos acercamientos, pero el responsable de llevar la moralidad es el mismo Vincho Castillo. Una decisión para la risa.

Nadie duda que Fernández Reyna está en campaña para el 2016; se piensa ya políticamente inmortal, pero sus hechos evidenciaron que todo a su alrededor ha sido una mentira. El prurito democrático o la verdad no es cuestión central en casi ninguno de estos jugadores o sus rivales. Vivimos en una nación donde la corrupción no cedió nunca.

Cada día tendrán que confirmarse las evidencias del desastre que significó Fernández Reyna al frente de una nación necesitada de una cabeza que fuera más allá de sus excentricidades, de sus locuras, de sus trastornos. De ello dependerá en buena medida el transito de Medina Sánchez por la Presidencia de la República.


El Poder Inmoral

El Metro de Santo Domingo es la obra cumbre de la administración de Leonel Fernández Reyna en su consabido empeño de convertirnos en un Nueva York chiquito. Todos los esfuerzos se escatimaron para llevar a término la misma y en cuatro años construyó la primera línea, desde Villa Mella hasta el Centro de los Héroes, 14 kilómetros, casi todos soterrados, a un costo que nunca se sabrá.

Cuando todos pensábamos que habría un respiro para la economía doméstica, arrancó con la segunda línea, originalmente trazada para ir desde Los Alcarrizos hasta el municipio de San Luis, pero reducida más de la mitad, desde el kilómetro 9 de la autopista Duarte hasta la margen occidental del río Ozama. Esta segunda etapa no se pudo terminar pese a todas sus reformas fiscales, los interminables préstamos internacionales y los presupuestos adicionales fruto de la falta de gerencia adecuada.

Nuestros gobernantes han ejercido el poder con más evocaciones infantiles que con la razón y previsiones. Leonel Fernández Reyna no escapó a esta seducción pueril.

El gobierno de Danilo Medina Sánchez no tiene un mes de instaurado. Aún no termina de nombrar a todos los funcionarios de la administración pública, ha reiterado a muchos en sus cargos. Por aquello de pertenecer al mismo partido de Fernández Reyna se supone hay una continuación “de lo que estaba bien”. Pero la población espera que amoneste y corrija lo que no estaba marchando por la senda correcta mientras la cotidianidad agobia a la mayoría de los dominicanos.

Subir al Metro de Santo Domingo hoy no tiene mucho de diferente a lo que era 30 días atrás. El único contraste es que las mudas pantallas de los vagones han substituido el video donde se exhibían las joyas naturales del país matizadas por las notas de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) bajo la dirección de José Antonio Molina, por otro donde se muestra paso a paso la construcción y colocación de los carricoches con manifiesta inclinación a la propaganda oficialista y al presidente de Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Fernández Reyna.

A ninguna de las manifestaciones se le ha colocado sonido, nadie jamás pudo apreciar las melodías de nuestra primera institución musical, como tampoco las explicaciones que deberían adornar la alzadura e instalación de los carromatos. Lo que si se aprecia son las claras alusiones al ex Presidente de la República y a su trillada frase: e’ pa’ lante que vamos.

Triste espectáculo, porque Medina Sánchez apenas ha calentado la silla de alfileres y ya, desde su propia parcela se le ha puesto el agua a hervir. La llama la han encendido sus propios compañeros, en este caso en particular, los ingenieros Diandino Peña y Leonel Carrasco, principales figuras de la Oficina para el Reordenamiento del Transito Terrestre (OPRET), responsables del Metro de Santo Domingo, coincidencialmente salidos de la barriada de Villa Juana.

La medida de permitir que muchos de los funcionarios de la pasada administración permanecieran en sus cargos puede terminar convertida en una trampa de enormes proporciones. Fernández Reyna no ocultó sus aspiraciones de mantenerse en el poder a toda costa; y sin Medina Sánchez haber llegado ya estaba en plena campaña proselitista para el año 2016.

“Un animal político”, lo llaman algunos. “El mejor activo político del país”, lo tildan otros. Desde la oposición partidista se dice muy poco. La comentarista Altagracia Salazar lo señaló como “perverso”. En su largo periplo presidencial Fernández Reyna se transformó en un animal extraño y agresivo; sembró el miedo entre los dirigentes de su partido, se rodeó de una amplísima seguridad y cual onda expansiva se valió de cualquier argucia para desinflar a los opositores, Miguel Vargas Maldonado, incluido.

Ante las pequeñas evidencias, Medina Sánchez tiene que empezar a trabajar a fondo, soltar las amarras que lo atan a Fernández Reyna y a su tinglado formado a base de dinero; tiene que andarse sin miramientos a la hora de señalar la difícil situación económica que heredó, pues se nos mintió cada día al repetírsenos que vivíamos en el paraíso americano. Crecimiento desbordado, mejoría acelerada en el Producto Interno Bruto (PIB), el Chile del Caribe, la versión más acabada de los tigres asiáticos.

Sus propios nombramientos lo han colocado en una situación de peligro. Quizás aún no se haya dado cuenta, pero el gobierno es del pueblo dominicano, las posiciones son prestadas y los hombres pasan. No es verdad que el PLD de ahora es más fuerte que el Partido Reformista de 1972 y se roba y se mata más que entonces.

El Presidente de la República se debe al país y no a un Comité Político al que ya Fernández Reyna se encargó de envilecer. La historia reciente se borra cada día, y aquí nadie recuerda lo que hizo Juan Bosch con los primeros funcionarios electos del PLD, cuando aún era un partido de minúsculas proporciones: expulsados por corruptos.

Medina Sánchez señaló que se había preparado para ser Presidente de la República, pero sus ejecutorias después de un dilatado “periodo de transición” muestran un hombre que, hasta el momento, nada en las mismas aguas.

Fernández Reyna ha estado en muy bajo perfil desde el 16 de agosto, sus apariciones públicas han sido menos que sus salidas al exterior, invitado a conferencias. Sus acólitos siguen repitiendo que es el ser más preparado sobre la faz de la tierra, un Dios sobre sus conciudadanos, demasiado para un hombre que nunca ha querido rendirle cuentas a nadie y que ha creído que puede llevar sus caprichos hasta más allá de lo humanamente posible.

Quizás la línea entre Fernández Reyna y un casi olvidado Abdalá Bucaram, aquel incapaz mental que fue Presidente de Ecuador, echado del poder en febrero de 1997 por la desmesura de sus excentricidades, no resulte muy amplia. El nuestro nos regaló un país virtual, nunca ofreció respuesta a los reclamos populares, aprendimos como nunca antes que el Estado Dominicano se quedó con el esfuerzo de los que trabajan cada día, negó la posibilidad de un compromiso digno a las mayorías, de una vivienda sobria, pero a base de sinecuras agotó a toda una nación.

Fernández Reyna no es diferente a esa nueva tropa de líderes reformistas esparcidos por todo el continente americano. Pretende hacerse valido mediante los ideales revolucionarios de los setenta cuya identidad pretende representar bajo los parámetros de enseñanza de Bosch, nacidos como reacción a la deuda social y al debilitamiento democrático, exhibiendo una reducida capacidad de transformación con un apego casi despótico al poder, debido seguramente a sus debilidades ideológicas. Como el nicaragüense Daniel Ortega, es capaz de pactar contra su propia historia con los sectores más reaccionarios del país y del fundamentalismo católico.

Sin resolver uno solo de los angustiantes problemas nacionales creó una nueva clase económica, donde se incluía a todos miembros del Comité Político del partido de gobierno y sus más cercanos amigos, mientras se ocupaba de desvertebrar al comercio y la industria de factura local. Con una lógica usuraria buscó acumular cuantiosos bienes económicos para sí y un reducido grupo de asociados y testaferros, utilizando para ello todos los recursos de un poder político ejercido de modo arbitrario, imperioso y absoluto.

Mientras el ciclo de expansión económica acababa y las necesidades aumentaban se dio el lujo de señalar que la economía nacional estaba “blindada”, multiplicando de inmediato su retórica beligerante para intentar disimular una realidad ya evidente.

Como Alberto Fujimori en Perú, creo un sistema casi mafioso de acumulación de poder, pero en lugar de un Vladimiro Montesinos utilizó varios frentes para sus propósitos. Adoptó como su hijo político a Félix Bautista Rosario y después sus funcionarios se encargaron del resto. De su estrecha casta militar nada se dice sobre su responsabilidad frente a la nación. Todo el mundo se hace de la vista gorda ante los hombres de uniforme.

Este régimen corrompió todos los niveles del Estado y de la sociedad, amordazó a medios de comunicación, acalló criticas e infundió miedo con un aparato de inteligencia con el único fin de perpetuarse en el poder para servirse de el. Colocó a Marino Vinicio Castillo, a quien todos conocen como Vincho, un hombre siempre dispuesto a destilar veneno, como guardián de la moralidad y la ética nacional, amen de sus cargos relacionados a la lucha contra el narcotráfico. Por si alguna duda queda, nombró a Raquel Jacobo como cónsul dominicano en la ciudad canadiense de Montreal apenas regresó a la presidencia en el 2004. La Jacobo es la esposa de Frank Cabral Calcaño, señalado históricamente como uno de los hombres con más capacidad para pinchar teléfonos con que cuenta el país.

Pensó que con este aceitado funcionamiento, el maquillaje permanente a la inflación, la inconciencia a la hora de firmar prestamos internacionales, sus compras desmesuradas en el exterior, la penetración comercial del Brasil de estos tiempos donde sus funcionarios son juzgados por corrupción, la toma casi al pie de la letra de todos los dictados de los organismos financieros internacionales en materia económica, las entradas adicionales de dinero fresco provenientes de las ventas de Brugal & Compañía, la Compañía Dominicana de Teléfonos y la Cervecería Nacional Dominicana, sería suficiente para jamás abandonar el poder y aspirar eternamente.

No resultó así, guardó las formas constitucionalmente, pero orgánicamente se apoderó de todo aparato de fuerza. Cámara de Senadores, Cámara de Diputados, Suprema Corte de Justicia, Tribunal Constitucional, Tribunal Superior Electoral, Junta Central Electoral. Anudó todas las instancias para que el camino de Medina Sánchez fuera tortuoso y colocó a su esposa, Margarita María Cedeño Lizardo de Fernández como segunda en la boleta del PLD.

Fernández Reyna sigue apostando a la hasta ahora poca manifiesta capacidad de reacción de la sociedad dominicana, que se va cohesionando en pequeños movimientos ante la falta de verdaderos partidos políticos, y a su creencia de que es un líder de la comunidad internacional y sus acciones son aplaudidas por todo el globo terráqueo.

En vez de dar un paso al costado sigue manipulando desde las sombras. El Listín Diario, triste sombra de un pasado glorioso, reseñó que ahora recibía a más dominicanos que nunca, en sus oficinas de la Fundación Global de Economía y Desarrollo (FUNGLODE). Sus hombres de confianza parecen haberse esfumado: Félix Bautista Rosario, Víctor Díaz Rua, Luis Manuel Bonetti, Salvador –Chio- Jiménez, Manuel de Jesús –Freddy- Pérez, Abel Rodríguez Del Orbe, Rafael Núñez, Melanio Paredes, Franklin Almeida Rancier, Ramón Antonio Aquino García y Héctor Belisario Medina y Medina, entre otros.

Fernández Reyna se siente seguro al pensar que jamás nadie ira por su cabeza, que tiene la fortaleza para bloquear cualquier aspiración popular de un juicio condenatorio, mucho más considerando en su fuero interno que la parte de la sociedad que se sintió estafada y traicionada durante su gestión es insignificante. Aquí hay pruebas de todo pelaje que explican algún extenso silencio de los protagonistas y hasta ciertos acercamientos, pero el responsable de llevar la moralidad es el mismo Vincho Castillo. Una decisión para la risa.

Nadie duda que Fernández Reyna está en campaña para el 2016; se piensa ya políticamente inmortal, pero sus hechos evidenciaron que todo a su alrededor ha sido una mentira. El prurito democrático o la verdad no es cuestión central en casi ninguno de estos jugadores o sus rivales. Vivimos en una nación donde la corrupción no cedió nunca.

Cada día tendrán que confirmarse las evidencias del desastre que significó Fernández Reyna al frente de una nación necesitada de una cabeza que fuera más allá de sus excentricidades, de sus locuras, de sus trastornos. De ello dependerá en buena medida el transito de Medina Sánchez por la Presidencia de la República.

viernes, 7 de septiembre de 2012



¿Dónde están los millones?

La selección nacional absoluta de República Dominicana ha jugado 4 partidos de exhibición en los Estados Unidos en los dos últimos años, y se nos ha repetido hasta el hartazgo que todos han sido a beneficio de la Fundación John Calipari. Hemos quedados empalagados de la bonomía de este hombre, casi inmaculado, cuyo contrato con la Universidad de Kentucky está lleno de detalles y que olímpicamente aceptó hacerse cargo de un equipo de un país del que tenía pocas referencias.

Nada se ha sabido de las utilidades generadas por los mismos. Los números se han mantenido en el más absoluto secreto, como si fuera hueso santo. Pasó en el 2011 durante la administración de Frank Herasme y en este 2012 en la recién estrenada dirección de Rafael Uribe. Del otro lado, Eduardo Najri y José Miguel Bonetti, cabezas visibles de la empresa SouthGate, arrendataria del conjunto dominicano, jamás se han referido al tema de manera pública, lo que genera suspicacias.

Por lo menos, en una ocasión, el señor Najri señaló en este dilatado camino entre Mar del Plata y Caracas, que el señor Calipari recibió una modesta remuneración que iría a su fundación y nada más. Tal gesto de desprendimiento del entrenador no deja de asombrar, y el cinismo del otro adquiere ribetes insospechados, pero por lo menos reconoció que si se efectuó alguna transacción económica a lo largo de este deshojar de los pétalos.

La primera vez los partidos se efectuaron frente a un combinado de jugadores que habían militado en la Universidad de Kentucky donde ahora Calipari es entrenador, uno en Lexington y otro en Louisville, y por lo menos el primero a casa llena. Allí hubo venta de entradas a un mínimo de 40 dólares por asiento (sólo en Lexington la venta de entradas generó la nada despreciable suma de 720 mil dólares), venta de proventos y un generoso patrocinio de una cervecería norteamericana.

Esa vez, ante los beneficios recibidos, Calipari se mostró henchido de la emoción, rebosado de las mercedes, inflado por los acontecimientos, atiborrado de patrocinios, saturado de utilidades y publicó en los medios digitales: “gracias Kentucky, sólo nosotros podemos hacerlo”.

Antes de partir al Centro-Basket de Puerto Rico, este verano, se repitió la misma dosis. Un escenario más modesto, con un equipo de jugadores integrados a última hora, coordinados por las oficinas de Del Harris, asistente de Calipari en el equipo dominicano.

Hace un par de veranos, la Universidad de Connecticut y su entrenador Jim Calhoun reunió a un grupo de sus ex-alumnos que iban desde el mítico Ray Allen, ahora jugador de Miami Heat, el dominicano Charlie Villanueva, y un recordado Natambu Willingham, que se ha paseado por las más variadas ligas repartidas alrededor del mundo, entre otros, a beneficio de causas caritativas. Las ganancias fueron del orden de los 2.5 millones de dólares.

Los ejemplos se repiten por cientos. Se estima que el mínimo recaudado por las universidades que se encuentran en el ranking del 1 al 50 de cada año ronda la suma de 2 millones de dólares, en este tipo de actividades. Con Kentucky hay que tomar el añadido que se le considera “la crema de la crema”, “la realeza del baloncesto”, espacio donde apenas figuran unas 10 instituciones académicas dedicadas al deporte de los aros y las canastas. La Universidad de California en Los Angeles (UCLA) y Duke University, entre otras entran en ese escalafón.

Cada deporte tiene su realeza. Pasa en el complicadísimo mundo del football americano y un caso curioso que debería interesarnos a todos los dominicanos es el del atletismo. Félix Sánchez, el dominicano con dos medallas de oro olímpicas en su especialidad, los 400 metros con obstáculos, es egresado de la Universidad de California del Sur (University of Southern California), que también tiene su sede en la ciudad de Los Angeles. Ese sólo recinto académico ha producido 243 medallistas olímpicos.

Hasta ahora SouthGate ha callado sobre las ganancias producidas por esos topes en territorio de los Estados Unidos, no ha explicado a su socio, la Federación Dominicana de Baloncesto (FEDOMBAL) sobre ello y el tiempo pasa… antes el estorbo era Herasme, según se comentó en los medios locales, ¿y ahora?

Mientras los silencios se hacen cómplices, la selección dominicana absoluta en la rama masculina, deslumbra a todos, pero los programas formativos no se logran desarrollar. La semana pasada asistimos al triste espectáculo de ausentarnos del Centro-Basket masculino sub-15 que se efectuó en El Salvador, evento que ganó Puerto Rico.

No es la primera vez que República Dominicana se ausenta de un compromiso donde se pone en juego los ciclos para el desarrollo del baloncesto menor, el necesario tope que tienen que tener los jugadores para llegar con fluidez a los estratos más altos. Las razones de esta ausencia, en El Salvador, aún no están claras. Justo al lado, en Guatemala, fue precisamente la primera epopeya del baloncesto masculino. FEDOMBAL alega tras bastidores que no hubo invitación, pero existe la corazonada de que no se disponía de fondos para estar presentes.

Para 1974, en medio de todo el furor que causó el boom del Palacio de los Deportes, la posibilidad de empezar a luchar contra cubanos, mexicanos y cubanos, Faisal Abel, Alejandro Abreu, Mayobanex Mueses y Rafael –Fey- Duquela condujeron un grupo de muchachos para ascender al podio con una medalla de plata. Aquel grupo lo formaban, entre otros, Antonio –Chicho- Sibilio (lasallista), Vinicio Muñoz (Evangélico Central), Rafael Hall Calá (lasallista), Froilan Tavares (lasallista), Leopoldo Ortíz, Pedro Hache (lasallista), José Amable Frometa (lasallista), Ramón De La Cruz, Julio César –Lulu- Arias e Ismael Cristóbal Tapia Japa (lasallista). Todos formados en el suelo nativo, todos de la mano de Abel, Félix Aguasanta y Alejandro Abreu, que eran los instructores más acabados de entonces.

En esa ocasión, el partido por el primer lugar se decidió por un juego impecable de los borincanos que en la primera mitad lanzaron sobre el 90 por ciento desde el campo.

SouthGate se llenó la boca señalando que aportaría al desarrollo de las categorías formativas. Contribuir, apoyar, auxiliar, asistir, coadyuvar, cooperar, favorecer es mucho más que dejar en las oficinas de FEDOMBAL los sobrantes de la vestimenta y las zapatillas que no encontraron otros dueños. ¿A qué muchacho le puede servir una franela 4-XL o un zapato número 18?

Los profetas que recogen los textos antiguos anunciaban paraísos o vaticinaban el propio Apocalipsis; habemos en estos tiempos los que no somos diferentes, pero la humanidad y el propio baloncesto viven a pasos agigantados, comparables quizás al paso de los primeros pobladores a la civilización.

Para volver sobre nuestros fueros, el baloncesto debe vislumbrar un esfuerzo inusual por la recuperación ética de la actividad. El vinculo entre ética y los parámetros de acción de FEDOMBAL brindarán los debates necesarios, estratégicos, que todos reclamamos, en mayor o menor grado.

Proyectar el baloncesto dominicano no será jamás una tarea simple, hay oportunidades y hay riesgos; aún asumiendo los riegos, vale la pena. Después, una de las raíces de la palabra riesgo es atreverse.

Mientras el hacha va y viene, sólo nos cabe preguntarnos, al mejor estilo de Álvaro Arvelo hijo… ¿dónde están los millones?

viernes, 31 de agosto de 2012


¡Cuando nadie nos ve!

La Federación Dominicana de Baloncesto (FEDOMBAL) tiene necesariamente que someterse a un profundo análisis con la finalidad de retomar sus objetivos, examinar su misión, su visión, sus objetivos, saber que requiere y que necesita. No se puede vivir eternamente de una selección nacional masculina absoluta con la posibilidad de colocarse entre las mejores del mundo, quizás sin un relevo efectivo, para después arrastrar los más inverosímiles resultados en las demás competencias, en ambas ramas.

Tristemente tengo que admitir que el IV Congreso del Baloncesto Dominicano, efectuado en diciembre pasado en las instalaciones del Club Mauricio Báez, fue un balde de agua fría al escuchar que ninguno de los objetivos trazados en el conclave anterior se había cumplido, con una diferencia de 4 años, todos en la administración del ingeniero Frank Herasme.

Los resultados del último Panamericano Sub-18 para damas efectuado en la ciudad de Gurabo, Puerto Rico (Ago.15/19.2012) deben ser la última alarma para los inicios de trabajos responsables sobre la disciplina. Perder los 5 encuentros disputados, 4 de ellos por un margen que duplicaba los tantos anotados abre enormes interrogantes. Las dominicanas anotaron 160 puntos (32.0 por partido) pero permitieron la friolera de 329 unidades (65.8); curiosamente la clasilla de rebotes (173) superó a la de anotación.

Se puede agregar infinidad de circunstancias. Ningún “entendido”, ¿ciertamente, los hay en el país?, ha escrito o mencionado sobre el particular, ni lo hará, ¿compromisos económicos?... el periodismo deportivo en el país dominicano es muy frágil, todos se cuidan de los señalamientos que se puedan hacer, pero siempre hay un dedo que puede levantarse ante una opinión contraria a ciertos intereses. Hay quienes no disimulan al tocar puertas y con pocas excepciones caen arrodillados ante un fajo de billetes; así son sus expresiones en los medios, apañadas, llenas de claroscuros. Convirtiendo a directivos y atletas en ídolos con pies de barro.

Quizás las chicas del sub-18 asistieron allí con la mejor buena fe del mundo, se entrenaron, trataron de dar lo mejor de si, pero se necesita más; más integridad, más formación, más trabajo técnico, mejoramiento del aspecto físico y mental de las chiquillas. Todo el cuerpo técnico era enteramente masculino… creo que nadie estaba en capacidad para manejar situaciones conflictivas, de cualquier índole…

Las estadísticas son demoledoras, para rascarnos la cabeza, las jóvenes lanzaron para un 19.8 por ciento desde el campo (insólito, impensable, pasmoso), 14.5 detrás del arco (inimaginable, extravagante, indigerible, trastornado) y 47.5 por ciento desde la línea (escandaloso, inaudito, paradójico, estrafalario, humorístico). Números para reflexionar, para imbuirse dentro de ellos y si alguien quiere cortarse las venas, pues adelante, pero en este país lleno de irresponsabilidades e insensatos, seres estólidos, pánfilos, nadie lo hará. Estadísticas bajo las cuales ningún equipo pueda tener la mínima capacidad de imponerse en tope alguno. Apenas se concedieron 21 asistencias pero hubo la friolera de 112 balones perdidos.

De los 32 puntos marcados por partido, Cheisy Hernández se quedó con 10.4 y Yamel Abreu con 8.4; dos jugadoras marcaron el 59 por ciento de los escasos tantos logrados. No había artillería con que contrarrestar las defensas contrarias, burlar un sólo sistema del oponente. Para peor, antes de partir el entrenador Juan Matos realizaba las prácticas a puertas cerradas, como si las ordenanzas a emplear fueran misterio a develar. Aquí, salvo contadas excepciones, todo el mundo conoce del poco arsenal táctico de nuestros entrenadores.

Pero más allá de las capacidades técnicas de los entrenadores dominicanos, todos sabemos que nos engañamos con gente que ni siquiera puede escribir correctamente su nombre, que han aprendido por la observación, que jamás han tenido en las manos un manual de instrucción básica, que no saben leer un sistema en un cuadernillo, que son analfabetos funcionales; en el caso de las damas, más de uno ha tratado de hacerse el gracioso con las propias chicas y para peor, se niegan a escuchar y superarse no importa la calidad del interlocutor que se presente. Hay un archifamoso entrenador dominicano que se ha robado, repito, robado, los álbumes de sistemas de los entrenadores extranjeros con los que ha trabajado.

Se me garantizó que Colombia y Argentina eran nuestros obstáculos para llegar al Mundial de la especialidad y que no se iba a defraudar a la nación dominicana; las colombianas nos ganaron (47-40) y las argentinas nos derrotaron con autoridad (51-26). En el tramo de consuelo, Puerto Rico dispuso de las chicas (68-35) y en la jornada final México (64-33). Todo ello sin contar con el desmoralizante debut frente a Estados Unidos (99-26).

Pero si se quiere más del agrio zumo de limón sobre las llagas, este fue el mismo grupo que asistió hace tres años al Sub-16 Panamericano efectuado en México y donde se conoció la derrota más humillante que haya vivido jamás el baloncesto dominicano, 128-17 frente a Estados Unidos (Ago.10.2009). Una diferencia de 111 tantos. ¡Y nadie dijo nada!

Sobreviven de aquella amarga experiencia Yamile Rodríguez, Cheisy Hernández, Frabel Fernández, Yamel Abreu y Rosa Ysabel. Esa vez también las argentinas dispusieron de nosotros (90-33) y dos días después las mexicanas hicieron otro daño inconmensurable (121-38).

Tiempo atrás, el baloncesto femenil brindó las primeras medallas de la disciplina. De ese grupo hay que señalar que se vivía la experiencia que aportaban Máximo Bernard Vásquez y Mayobanex Mueses, pero también se consagraba el espacio del desarrollo académico. Así se hicieron profesionales Josefina Copplind (odontóloga y vice-rectora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo), Luz del Alba Hernández (médico), Cristina Montilla (médico), Scarlett Sánchez (médico), Heyda Joaquín (médico), Silvia Espinal (bioanalista), Vilma Guerrero (farmacéutica), Mayra Paulino (arquitecta), Sarah Lebron (ingeniero civil); de las vidas de Nilcia Reyes, Altagracia Zapata, Áurea Desangles, Rosa Núñez, Jeanny Astacio, Cecilia Reyes, Nancy Willmore, Casilda Clemente, entre otras, no tengo mayores detalles.

Teresa Duran y Matilde Guerrero asistieron a 6 torneos Centro-Basket; Mayra Paulino y Silvia Espinal a cinco; Casilda Clemente, Nilcia Reyes, Carmen Dilia Santana y Yerda Trinidad a 4; según el libro Fiebre bajo los aros. La Guerrero estuvo en 6 versiones de los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, la Duran en 5 y la Espinal en 4. Consistencia.

Ese ciclo se cerró con la participación dominicana en el Pre-Olímpico de 1992, previo a los Juegos Olímpicos de Barcelona. ¡20 años!

Desde entonces, las tinieblas nos han colocado al borde del abismo, nadie quiere sumergir su mano más allá de lo que puede ver o palpar, quizás negándose a probar el sabor de la fruta que nadie quiere tocar y donde quizás podemos encontrar la más gloriosa satisfacción.

Hemos caído en las garras de la mediocridad, del inmediatismo, de la imperfección, de la insuficiencia, de la pequeñez, de la vulgaridad, del fallo reiterado, del desperfecto validado. Las vidas tienen que tener algún sentido y las vivencias del baloncesto femenino dominicano las dejaron de tener hace tiempo. Nunca es tarde para cambiar, se necesita empezar a aplicar políticas acertadas después de la admisión de los errores. La limpieza ordenada del pasado y el reforzamiento de la capacidad futura constituyen los requisitos primordiales para el saneamiento que nos ayude a resolver la situación de fondo.

A principios de este mismo año, ya entrados en la administración del ingeniero Rafael Uribe, FIBA-Américas, de mano de su secretario general Alberto García, ofreció su versión para un mejoramiento de la estructura del baloncesto dominicano en general que pasa por una reorganización administrativa, la regionalización del mapa deportivo y un profundo cambio en la filosofía de las categorías formativas, saber o no si la Federación Dominicana de Baloncesto (FEDOMBAL) trabajará en ese sentido está aún pendiente.

viernes, 24 de agosto de 2012


Quique Nocent, exquisita pluma de La Nueva Provincia, diario de Bahía Blanca, Argentina, publicó el pasado 16 de agosto estas lineas para el deleite de todos.

ENFOQUE
¿El único Dream Team?
     "Dream Team fue el de Barcelona. No hubo otro igual".
     En el tema básquetbol, es una de las frases más escuchadas en los últimos cinco Juegos Olímpicos, desde Barcelona para acá. En consecuencia, aparece obvio que lo comparte una gran mayoría de opinantes.
     Las líneas que siguen pretenden dar otra óptica, aclarando que no lleva la menor intención de formar parte de una inútil controversia.
     Veamos.
     Es posible oir que Pete Sampras fue el tenista más grande de la historia. Otros se inclinarán por Roger Federer o Rafael Nadal. También que Joe Louis resultó el mejor peso completo. A lo que se opondrán los sostenedores de Rocky Marciano o Muhammad Alí.
     La lista puede seguir y la (estéril e impropia) discusión prolongarse hasta el infinito. ¿Por qué? Porque tanto en tenis como en el boxeo no hubo (no hay) un metro ni un reloj para medir las performances. Lo mismo ocurre con el básquetbol, el fútbol y algunos otros deportes.
     Nótese que no hay sitio para disentir en atletismo, natación o ciclismo, por citar, donde también brillaron formidables exponentes y, sin embargo, sus marcas resultaron pulverizadas.
     Fuera de duda queda claro que el deporte --así, en general-- evoluciona, algunos más rápido que otros pero la superación se da en todos los órdenes. Es inapelable.
     Volviendo a la selección de los estadounidenses, ¿Kobe Bryant,
Carmelo Anthony, LeBron James, Kevin Durant, Chris Paul y Kevin Love no están a la altura del Dream Team de 1992?
     ¿Tenemos que aceptar, entonces, que el básquetbol es un deporte que no ha avanzado?
     Tengo la fuerte sensación de que este presente sólo es superado por los recuerdos...