Julio 15 del 2022
cuatro-de-cuatro
Sucintamente dispararé de un compañero, vencido por la lluvia, por tantos sinsabores iniciales, tomó rumbo al naciente complejo de Casa de Campo, tratando de aventurarse con alguna turista; recuerdo que casi todos éramos menores de edad. Ahí dejó los 38 centavos que le acompañaban. Le alcanzó para una Coca-Cola, la bebida le costó 35 cheles colorados, y dejó los restantes tres como propina… en ese tiempo suficiente para comprar un sobre de café.
El sábado fue un día aburrido, húmedo, y después de almorzar un chico apellido Grullón, compañero de aulas, para más señas, dominico-boricua, grueso, pero increíblemente elástico, nos entretuvo haciendo piruetas que terminaron siempre con unos soberbios estrellones; el tipo siempre cayó de espaldas al asfalto que cubría la vía (Francisco Richiez Ducoudray), y aquello debió de doler. En la noche, nadie quería dormir, las hormonas solicitando permiso, y a don Miguel Ángel se le ocurrió ponernos a leer trozos de un clásico griego… caímos uno a uno, despacio, sin prisas, pero sin pausas.
El primero, Luis Mercedes (+) un negro altísimo que había sido becado por el colegio para jugar baloncesto, ya bien entrada la noche, tipo 3:00 de la mañana, salió de su casa de campaña, se desnudó por completo, y apareció en otra casa de campaña donde pernoctaba un compañero de finas maneras y trato delicado; empezó a gritarle, y ya no hubo más sosiego: «¡te voy a violar, maricón!... «¡te voy a violar, maricón!»… ese espectáculo duró poco menos de media hora. Uno corriendo detrás del otro, repitiendo Mercedes incesantemente: «¡te voy a violar, maricón!»… no estuve presente, pero de solo recordarlo me desternillo de la risa; me desbabo; se me desrabota el alma ante este pintoresco recuerdo.
| Mercedes, a la diestra de Osiris Duquela |
¡Ojo al Cristo!... tenemos todos un compañero que responde al nombre de Pedro José Isern Mejía, por cierto, extremadamente fervoroso, que se ha dedicado a la tarea de catequizarnos, después de adultos y adúlteros, pero también a integrar a “las fichas perdidas de la promoción”, quizás se anime a dar una vuelta por la capital mundial del mango, y traer al redil a nuestro compañero médico, de maneras delicadas, pero que aparentemente no ha superado el traumas de tantas cuerdas… ahora, en la modernidad, bullying (acoso escolar).
Rubén El Loco, convertido en un anónimo de solemnidad, llevó a los tribunales penales a La Chiva (este personaje, icono de la promoción tiene más de un mote), porque en uno de los tantos encuentros que hemos tenido recreó el Boletín Informativo, una hoja que le leía todas las mañanas, antes de la llegada del primer profesor, y se sintió ofendido. Es hijo de Ramón Tapia Espinal (Mar.29.1926 en La Vega; Mar.24.2002 en Santo Domingo), miembro del Triunvirato que siguió en el Palacio Nacional después del Golpe de Estado contra Juan Bosch Gaviño (Sep.25.1963).
Juan Nepomuceno Folch Pérez (coronel piloto, Fuerza Aérea Dominicana), posteriormente en dos ocasiones jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Dominicana, Feb.26.1966 a Sep.17.1966, y Jul.12.1971 a Abr.24.1974); Manuel María García Urbáez (general de brigada, Ejercito Nacional; le apodaban Billia), inspector de la Secretaría de las Fuerzas Armadas; Félix Hermida hijo (general de brigada, Ejercito Nacional), presidente del Consejo Superior de Guerra de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional; Renato Hungría Morel (general de brigada, Ejercito Nacional; nació 1919 en Santiago de los Caballeros), jefe de Estado Mayor Ejercito Nacional; Antonio Imbert Barreras (general de brigada, Ejercito Nacional; Antonio Cosme Imbert Barrera, Dic.03.1920 en Puerto Plata; May.31.2016 en Santo Domingo); Miguel Atila Luna Pérez (general de brigada, Fuerza Aérea Dominicana), jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Dominicana; Salvador Augusto Montas Guerrero (general de brigada, Ejercito Nacional; May.17.1920 en San Cristóbal; Nov.03.1996 en Santo Domingo), inspector Zona Norte del Ejercito Nacional; Neit Rafael Nivar Seijas (coronel, Ejercito Nacional), director de Entrenamiento Militar del Ejército Nacional; Manuel Ramón Pagán Montas (coronel Ejercito Nacional), Intendente General del Ejército Nacional,
El segundo, un grupo de alrededor de 15 muchachos decidió visitar la Barra El Torito, como para demostrarnos que ellos resultarían más hábiles que nosotros; primero entraron los cedulados, a manera exploratoria, y encontraron que había un discreto patio interior; y ahí empezó esa contingencia; ese jolgorio. Las zorritas estaban de lo más alegre, sabedoras que los muchachos estaban consumiendo, con la esperanza también de ligar algunos encuentros cercanos con implicaciones sexuales.
De repente, sin nadie volverse adolescente, porque todos los eran, la música se aquietó, como acallándose, las luces se volvieron tenues, revelando que se estaba en un antro de mala muerte, y el escenario lo tomó la Patrulla Mixta de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, quien estaba al mando señaló: «aquí hay mucho jolgorio para tan pocos parroquianos». Los muchachos habían tenido la oportunidad de refugiarse en un baño, maloliente, de un metro por un metro.
| Manuel Maza, S.J. |
Carl Gustav Jung (Jul.26.1875 en Kesswil, Suiza; Jun.06.1961 en Küsnacht, Suiza. Médico, psiquiatra, psicólogo y ensayista; figura clave en la etapa inicial del psicoanálisis; posteriormente, fundador de la escuela de psicología analítica, también llamada psicología de los complejos y psicología profunda) afirmaba que: «la intensidad del fanatismo es directamente proporcional a la duda: cuanto más trata de rechazar la duda, más fanática se vuelve la actitud consciente, de tal forma que ante el “paroxismo de la duda”, el sujeto recurriría a una “exagerada defensa”, es decir, al fanatismo». Erich Fromm (Erich Seligmann Fromm, Mar.23.1900 en Fráncfort del Meno, Alemania; Mar.18.1980 en Muralto, Suiza. psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista alemán, de origen judío) define el fanatismo como: «un intento de escapar de la soledad, el deseo de establecer vínculos afectivos con otras personas que creen iguales, disminuyendo así el miedo a la libertad y a la soledad al mismo tiempo».