viernes, 22 de julio de 2022

Indiscreciones lasallistas y otras levedades
Julio 15 del 2022
cuatro-de-cuatro
 
 
En este colofón, también dedicado a Pedro José Isern Mejía, con “el alma y el corazón”, porque si su boquita fuera de pan de azúcar yo me la pasaría chupa que chupa
 
Cierro. Debió ser para el año lectivo 1972-73, consulté y un compañero me sugirió que pudo ser también en el 1971-72. Se organiza una gira para La Romana, dormiríamos en la desolada playa Minitas, hoy parte del complejo mundialmente famoso Casa de Campo. Miguel Ángel Ortiz, era el profesor responsable, que después se integró a la industria farmacéutica, con notable éxito. La lluvia resultó tan pertinaz que tratamos de asaltar el edificio de la Gobernación Civil de La Romana (Teniente Amado García Guerrero a esquina Bienvenido Creales), en los frentes de la farmacia Angie Estrella (anteriormente Farmacia Central), y no se nos permitió acampar en los jardines. Terminamos en la estación del benemérito Cuerpo de Bomberos, aún en la Francisco Richiez Ducoudray, de ahí hay muchas historias para contar.

Sucintamente dispararé de un compañero, vencido por la lluvia, por tantos sinsabores iniciales, tomó rumbo al naciente complejo de Casa de Campo, tratando de aventurarse con alguna turista; recuerdo que casi todos éramos menores de edad. Ahí dejó los 38 centavos que le acompañaban. Le alcanzó para una Coca-Cola, la bebida le costó 35 cheles colorados, y dejó los restantes tres como propina… en ese tiempo suficiente para comprar un sobre de café.
 
Cinco nos aventuramos a recorrer las calles del pueblo más joven del este, El Pichón, Popota, Janeiro, quizás el primo de José Nelton (para no identificar a nadie por su nombre), y un servidor; pasamos por un local que se notaba de lo más discreto, una señora mayor en la puerta; se apreciaba inocente, familiar, limpio, y ella necesitada de clientes, quizás urgida de unos pocos pesos para librar el día (en 1969 salió al mercado la cerveza Criolla, innovación de la naciente Cervecería Cibao; en los lugares de dispendio se ofrecía la botella 750 mL en 35 centavos)…
 
Cuando supimos, aquello terminó llamándose Barra El Torito; creyéndonos más hombres de la cuenta, entramos, ordenamos cervezas, pero a Janeiro, que media una cuarta del talón al culo, lo sentamos en la barra, con un refresco de merengue… milagro: ¡apareció un refresco de merengue en un prostíbulo!... apenas solicitamos la consumición se apagaron las luces, la música empezó a escucharse sórdidamente, y el espacio se llenó de mujeres de faldas muy cortas, pelanduscas de sexo rápido y económico, hetairas seductoras de poco encanto.
 
Cuando me disponía a celebrar el primer sorbo de cerveza, el unigénito fuera de la mirada de mis padres, de manera tan expedita como aquel lugar se transformó, la música se silenció, las coloridas luces dieron paso a unas bombillas blancas, y sólo escuché: ¡la cedula, carajo… o van todos presos!... ¿cédula… cédula de identificación personal y electoral?... me faltaba un año para adquirirla, tenía apenas 15… y de momento nadie me la había exigido… ¿cédula para unos imberbes?

Popota
le dijo al que llevaba la voz cantante de esa Patrulla Mixta de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional: «vamos a dialogar». Cuando el sujeto le respondió: «¿dialogar?... ¿con qué mierda se come eso?... aquí lo único cierto es que tú y estos delincuentes que te acompañan van todos presos o no te ha quedado claro… ¡carajo!», sólo me cruzó por la cabeza el pensar que Popota estaba a punto de recibir un culatazo en el mismo hocico.
 
Janeiro permaneció sentado en la barra, quizás indiferente, quizás tomándose todo aquello con una discreta y comedida sonrisa; pues llegamos a la conclusión, posteriormente, que los militares pensaron que era hijo de una de las meretrices. Así de breve era la anotomía de ese compañero.
 
Las maripositas noctambulas le pidieron a los guardias ahí presentes que nos brindaran una oportunidad; el mismo grosero al mando del grupo apuntó: «daré una vuelta a la cuadra, y si los encuentro de nuevo irán presos»… acto seguido, apenas ese comandante nos dio la espalda, coloqué la primera, parecía Emerson Fittipaldi en su Lotus-Ford; sólo recuerdo que antes de aterrizar en la estación de bomberos pasé pitando por el Parque Central de La Romana; poco antes estuve por la esquina que hoy ocupa Farmacentro del Este (Eugenio A. Miranda a esquina doctor Teófilo Ferry), no giré la vista para observar la Iglesia Santa Rosa de Lima (Eugenio A. Miranda, entre la Trinitaria y la Ramón Bergés), y frente al mismo parque, hoy se encuentra la Farmacia Dinorah, ya sobre la calle Duarte.
 
En la Trinitaria, casi esquina Duarte funcionó el primer local del archifamoso restaurante Shish Kabab, ya vigente a esas alturas.

El sábado fue un día aburrido, húmedo, y después de almorzar un chico apellido Grullón, compañero de aulas, para más señas, dominico-boricua, grueso, pero increíblemente elástico, nos entretuvo haciendo piruetas que terminaron siempre con unos soberbios estrellones; el tipo siempre cayó de espaldas al asfalto que cubría la vía (Francisco Richiez Ducoudray), y aquello debió de doler. En la noche, nadie quería dormir, las hormonas solicitando permiso, y a don Miguel Ángel se le ocurrió ponernos a leer trozos de un clásico griego… caímos uno a uno, despacio, sin prisas, pero sin pausas.
 
Como el hombre es el único animal que comete el mismo error dos veces, el grupo que estaba en el curso B fue 15 días después a La Romana. Llovió ese fin de semana, pero decidieron quedarse en la playa. Pasaron dos hechos memorables.

El primero, Luis Mercedes (+) un negro altísimo que había sido becado por el colegio para jugar baloncesto, ya bien entrada la noche, tipo 3:00 de la mañana, salió de su casa de campaña, se desnudó por completo, y apareció en otra casa de campaña donde pernoctaba un compañero de finas maneras y trato delicado; empezó a gritarle, y ya no hubo más sosiego: «¡te voy a violar, maricón!... «¡te voy a violar, maricón!»… ese espectáculo duró poco menos de media hora. Uno corriendo detrás del otro, repitiendo Mercedes incesantemente: «¡te voy a violar, maricón!»… no estuve presente, pero de solo recordarlo me desternillo de la risa; me desbabo; se me desrabota el alma ante este pintoresco recuerdo.
 
Mercedes no se graduó en con el grupo, partió antes, cuando exhibía sus discursos dentro del aula siempre iniciaba con un: «con la potestad que me brindan mis derechos…»… ¡un perfecto loco!; llegó al Baloncesto Superior del Distrito Nacional con los Astros de Montecarlo, una estancia corta, y terminó sirviendo de guía turístico en los alrededores de la Catedral Primada de América. El compañero de maneras delicadas se hizo médico, jamás ha querido reunirse con sus compañeros graduandos, pese a que ya se cumplieron 48 años de la salida de las aulas. Lo último que supe de él es que está laborando en el Hospital Nuestra Señora de Regla en la ciudad de Bani, provincia Peravia, a unos 45 minutos de Santo Domingo.
Mercedes, a la diestra de Osiris Duquela

¡Ojo al Cristo!... tenemos todos un compañero que responde al nombre de Pedro José Isern Mejía, por cierto, extremadamente fervoroso, que se ha dedicado a la tarea de catequizarnos, después de adultos y adúlteros, pero también a integrar a “las fichas perdidas de la promoción”, quizás se anime a dar una vuelta por la capital mundial del mango, y traer al redil a nuestro compañero médico, de maneras delicadas, pero que aparentemente no ha superado el traumas de tantas cuerdas… ahora, en la modernidad, bullying (acoso escolar).
 
En La Salle a todos se nos dio «cuerda», algunas veces con el suficiente metraje para atravesar el mundo entero por el mismo ecuador; yo recibí el mote de «Diminuto Dalton», tomado de la serie de televisión de dibujos animados Huckleberry Hound… ese apodo me lo colocó Luis Rafael Hernández Gómez, Puchi, de quien recordaré, su abuelo F. Humberto Gómez Olivier tenía la Farmacia Gómez en plena calle El Conde, siempre muy vinculado con la actividad deportiva, fue presidente de la Liga Dominicana de Beisbol (LIDOM); teníamos un Yeyo, El Hombre Lobo (+), Maguila Gorila, El Billetero, El Conejo, Careta (+), el ya señalado Puchi (vive en Miami), El Hombre del Rifle (vive en Miami), Pintalabios Tapia (+), Tina (como la negrita de los comerciales animados de la pasta de tomate Victorina), Patilla e’ Guardia, El Caballo (quien lleva este apodo a estas alturas aún no le gusta que lo usemos), La Chiva, El Cometa (+), El Alemán (+), Pompón (+), El Lagarto (vive en Miami), Nacho, Rubén El Loco, para terminar después con El Chico C, El Abuelo, y El Arquitecto Rosado.

Rubén El Loco, convertido en un anónimo de solemnidad, llevó a los tribunales penales a La Chiva (este personaje, icono de la promoción tiene más de un mote), porque en uno de los tantos encuentros que hemos tenido recreó el Boletín Informativo, una hoja que le leía todas las mañanas, antes de la llegada del primer profesor, y se sintió ofendido. Es hijo de Ramón Tapia Espinal (Mar.29.1926 en La Vega; Mar.24.2002 en Santo Domingo), miembro del Triunvirato que siguió en el Palacio Nacional después del Golpe de Estado contra Juan Bosch Gaviño (Sep.25.1963).
 
El Triunvirato contó con cuatro etapas: Sep.26.1963 a Dic.23.1963, presidido por Emilio De Los Santos, y como miembros figuraban Manuel Enrique Tavares y Ramón Tapia Espinal; continuó  Donald Reid Cabral, como presidente desde Dic.23.1963 hasta Abr.08.1964, teniendo como segundos a Manuel Enrique Tavares y Ramón Tapia Espinal; después, Donald Reid Cabral se mantuvo como presidente, acompañado de Manuel Enrique Tavares y Ramón Cáceres Troncoso, Abr.08.1964 a Jun.27.1964; finalmente, quedó Donald Reid Cabral, acompañado únicamente por Ramón Cáceres Troncoso, desde Jun.27.1964 a Abr.25.1965.
 
El panegírico de Tapia Espinal, en el cementerio Cristo Redentor (Mar.26.2002) su fue leído por Marino Vinicio Castillo Rodríguez, Vincho, uno de los personajes más funestos de toda la historia nacional.
 
Abro paréntesis, por tercera ocasión; abro paréntesis, como decía José Francisco Peña Gómez. De Sep.25.1963 a Sep.26.1963 reinó en el Palacio Nacional, por sólo un día, la Junta Provisional de Gobierno, conformada por oficiales superiores de las Fuerzas Armadas, estos fueron: Víctor Elby Viñas Román (mayor general, Ejercito Nacional; falleció Sep.04.2004), a la sazón secretario de Estado de las Fuerzas Armadas; después, por orden alfabético: Braulio Álvarez Sánchez (coronel Ejercito Nacional), comandante del Batallón de Transportación, Ejercito Nacional; Luis Amiama Tió (general de brigada, Ejercito Nacional; se le concedió el grado por su participación en el asesinato de Rafael Leónidas Trujillo Molina. Que un servidor recuerde, nunca vistió con galas militares; Nov.09.1915 en San Pedro de Macorís; Dic.06.1980 en Estados Unidos); Librado Andújar Matos (capitán de navío, Marina de Guerra), sub-secretario de las Fuerzas Armadas; Ramón Eduardo Cruzado Piña (coronel piloto, Fuerza Aérea Dominicana), sub-secretario de Estado de las Fuerzas Armadas; Sergio de Jesús Díaz Toribio (capitán de fragata, Marina de Guerra), subjefe de Estado Mayor.

Juan Nepomuceno Folch Pérez (coronel piloto, Fuerza Aérea Dominicana), posteriormente en dos ocasiones jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Dominicana, Feb.26.1966 a Sep.17.1966, y Jul.12.1971 a Abr.24.1974); Manuel María García Urbáez (general de brigada, Ejercito Nacional; le apodaban Billia), inspector de la Secretaría de las Fuerzas Armadas; Félix Hermida hijo (general de brigada, Ejercito Nacional), presidente del Consejo Superior de Guerra de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional; Renato Hungría Morel (general de brigada, Ejercito Nacional; nació 1919 en Santiago de los Caballeros), jefe de Estado Mayor Ejercito Nacional; Antonio Imbert Barreras (general de brigada, Ejercito Nacional; Antonio Cosme Imbert Barrera, Dic.03.1920 en Puerto Plata; May.31.2016 en Santo Domingo); Miguel Atila Luna Pérez (general de brigada, Fuerza Aérea Dominicana), jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Dominicana; Salvador Augusto Montas Guerrero (general de brigada, Ejercito Nacional; May.17.1920 en San Cristóbal; Nov.03.1996 en Santo Domingo), inspector Zona Norte del Ejercito Nacional; Neit Rafael Nivar Seijas (coronel, Ejercito Nacional), director de Entrenamiento Militar del Ejército Nacional; Manuel Ramón Pagán Montas (coronel Ejercito Nacional), Intendente General del Ejército Nacional,
 
Carlos María Paulino Asiático (teniente coronel, Ejercito Nacional), ayudante del secretario de las Fuerzas Armadas; Belisario Peguero Guerrero (general de brigada, Policía Nacional), jefe de la Policía Nacional (ocupó el cargo entre Mar.08.1962 a Ene.18.1965); Julio Alberto Rib Santamaría (comodoro), jefe de Estado Mayor de la Marina de Guerra ; Marcos Aníbal Rivera Cuesta (coronel Ejercito Nacional), sub-secretario de las Fuerzas Armadas; Ismael Emilio Román Carbuccia (coronel piloto, Fuerza Aérea Dominicana), sub-jefe de Estado Mayor; Rafael Emilio Saldaña Jiménez. (teniente coronel, Fuerza Aérea Dominicana), consultor jurídico de la Secretaría de las Fuerzas Armadas.
 
José María Sánchez Pérez (coronel piloto, Fuerza Aérea Dominicana); Andrés Gerónimo Sanz Torres (capitán de navío, Marina de Guerra; papá de Miguel Gerónimo Sanz Jiminian, que casó con una hija de Jacinto Peynado, y fue diputado por el Partido Reformista, y de José Aníbal Sanz Jiminián, quien fuera jefe de la Policía Nacional entre May.20.1997 a Feb.27.1999, alcanzó el rango de mayor general; actualmente es asesor del Consejo Nacional de Drogas [CND]), Inspector General de la Marina de Guerra; Rubén Antonio Tapia Cessé (coronel, Ejercito Nacional), subjefe de Estado Mayor; y Elías Wessin y Wessin (coronel, Fuerza Aérea Dominicana; Jul.22.1924 en Bayaguana, hoy provincia de Monte Plata; Abr.18.2009 en Santo Domingo), director del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA).
 
El segundo, un grupo de alrededor de 15 muchachos decidió visitar la Barra El Torito, como para demostrarnos que ellos resultarían más hábiles que nosotros; primero entraron los cedulados, a manera exploratoria, y encontraron que había un discreto patio interior; y ahí empezó esa contingencia; ese jolgorio. Las zorritas estaban de lo más alegre, sabedoras que los muchachos estaban consumiendo, con la esperanza también de ligar algunos encuentros cercanos con implicaciones sexuales.

De repente, sin nadie volverse adolescente, porque todos los eran, la música se aquietó, como acallándose, las luces se volvieron tenues, revelando que se estaba en un antro de mala muerte, y el escenario lo tomó la Patrulla Mixta de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, quien estaba al mando señaló: «aquí hay mucho jolgorio para tan pocos parroquianos». Los muchachos habían tenido la oportunidad de refugiarse en un baño, maloliente, de un metro por un metro.
 
Apiñados, algunos temblorosos, en esas nada favorables circunstancias, uno que vive a unos 150 metros de donde estoy residiendo, actualmente, que quizás se ha dejado ver una o dos veces en 48 años, lanzó la simpática ocurrencia: «¡coño!... mi papá que tantas me advirtió muy bien que no me metiera en estos sitios; cuando se vayan los policías, yo me voy, y el que quiera se puede ir conmigo en mi cohete de pan».
 
Mi «Cohete de Pan» es un merengue, cadencioso, bueno para bailar, que primero lanzó al mercado Jesús Abreu Martínez, por el año de 1960, estando en las aulas De La Salle lo convirtió en hit Panchito Martin Mena.

Cuando el curso B regresó a Santo Domingo, más de la mitad de los asistentes a la segunda vuelta de
El Torito, pasaron por mi pupitre, sólo para decirme que todas las fulanas de ese local me recordaban con ahínco y evocación. ¡Estilo y elegancia!
 
Todo fanático religioso, y estamos plagados de ellos, de todos los colores, se cree dueño de una verdad absoluta y atemporal, de la cual no se puede hacer la más mínima crítica o reflexión. Dios, independientemente de su confesión, avala todos sus despropósitos.
 
Si necesitara una renovación dentro del catolicismo me buscaría a Manuel Pablo Maza Miquel, S.J. (La Habana, 1945), Manolo, para sus íntimos, jesuita, que todos los sábados escribe de religión en el Hoy, muy acertadamente, sin imposiciones; dudo que Manolo, muy amigo de mis tres hijos, venga con un látigo en la mano para hacerme cambiar de ideas. Si necesitara un confesor entonces asistiría a donde Héctor Sánchez Solimán (Sch. P), escolapio, dominicano, que ahora mismo está en León, Nicaragua. A mí me impactó muchísimo Jesús José Santiso Barreiro, jesuita (Abr.26.1932 en Larazo, Pontevedra, España; Jun.25.2020); conocí también a un santo caminando por las calles de Santo Domingo, Benito Blanco (Ene.15.1928 en Santillán de la Vega, Palencia, España; Ago.25.2011 en Santo Domingo), también jesuita; o alguien más entregado a las causas sociales que José Sánchez (Mar.29.2014 en Santo Domingo), también jesuita; entre los vivos, Rafael Paulino, destinado en el 2020 a España, a quien mientras esperaba su ordenamiento sacerdotal traté un millón de veces de que no aceptara los hábitos bajo promesa de francachelas interminables, o un siempre resuelto Melvin Arias, actualmente coordinador de la Pastoral Juvenil en República Dominicana.
Manuel Maza, S.J. 


Hay santos (en mi escasa religiosidad el más elevado Ceferino Namuncurá, seguido de José Gregorio Hernández Cisneros, y Alberto Hurtado, los tres nacidos en esta América morena, golpes de aire fresco, de esperanzas y de una nueva visión social para nuestras comunidades; cercanos), pero también muchos demonios dentro de la Iglesia Católica, personalmente incluyo a nuestra eminencia reverendísima Nicolás de Jesús López Rodríguez… ¡debajo de esta sotana hay un hombre!... dijo, le faltó, incluir, un sujeto eyaculante que se aprovechó de mujeres de buena posición económica, depresivas, buscando llegar a los cielos de manera expedita [una de ellas cobró hasta agosto del 2020 en el ministerio de Relaciones Exteriores]); de los evangélicos, en mi escala, peor que los curas.
 
El fanático renuncia a su propia identidad y asume identidad de rebaño; fuertemente identificado con la manada de energúmenos que comparte nuevas imposiciones. Pareciera que a nivel psicológico, se adhiere, motivo por el cual no le interesa contrastar estas ideas con la realidad. Las motivaciones van más allá de lo que se defiende. Se está, mediante este funcionamiento, cubriendo una necesidad interna insatisfecha. Cuando el maná no baja de los cielos, llegan las complicaciones.

Carl Gustav Jung (Jul.26.1875 en Kesswil, Suiza; Jun.06.1961 en Küsnacht, Suiza. Médico, psiquiatra, psicólogo y ensayista; figura clave en la etapa inicial del psicoanálisis; posteriormente, fundador de la escuela de psicología analítica, también llamada psicología de los complejos y psicología profunda) afirmaba que: «la intensidad del fanatismo es directamente proporcional a la duda: cuanto más trata de rechazar la duda, más fanática se vuelve la actitud consciente, de tal forma que ante el “paroxismo de la duda”, el sujeto recurriría a una “exagerada defensa”, es decir, al fanatismo». Erich Fromm (Erich Seligmann Fromm, Mar.23.1900 en Fráncfort del Meno, Alemania; Mar.18.1980 en Muralto, Suiza. psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista alemán, de origen judío) define el fanatismo como: «un intento de escapar de la soledad, el deseo de establecer vínculos afectivos con otras personas que creen iguales, disminuyendo así el miedo a la libertad y a la soledad al mismo tiempo».
 
A estas alturas, «confieso que a veces soy cuerdo y a veces loco / y amo así la vida, y tomo de todo un poco / me gustan las mujeres (machismo), me gusta el vino (no tantísimo)». César Santos Rivera, Cesarin, propietario de La Opera de El Conde, selección nacional de futbol para los Juegos Panamericanos de 1971, siempre ha dicho que yo soy mucho «terciopelo y piedra»… por eso no me pliego a que llegaré a sentarme a la diestra del Padre; quizás tampoco Luzbel me tenga reservado el más horno con mayor capacidad térmica.
 
Quizás me encuentre con algún marido aprehensivo que trate de «picarme» (refiérase al noveno mandamiento de la Ley de Dios), y si vamos a la verdad de los espaguetis (porque todos se cocinan sueltecitos, sueltecitos, pero los únicos vitaminados son los espagueti Rico’s): «mujeres en mi vida hubo que me quisieron / pero he de confesar que otras también me hirieron / pero de cada momento que yo he vivido / saqué sin perjudicar el mejor partido».
 
¿Y tú marinero, puedes hablarme del mar?... los míos llegaron en 1801 con Charles-Victoire-Emmanuel Leclerc (Mar.17.1772 en Pontoise, Francia; Nov.02.1802 en Isla de la Tortuga, Haití) imagino que los tuyos más recientemente, pero cuento un candidato a la Presidencia de la República, un miembro de la Suprema Corte de Justicia, un ministro de Relaciones Exteriores, el administrador del ferrocarril de Sánchez, el primer rector del Instituto Profesional de Santiago, un tesorero municipal de Santiago, un secretario de Estado de Justicia e Instrucción Pública, un Administrador de Rentas Unidas de Sánchez, dos Procurador Fiscal de la Provincia de Santiago, dos presidentes de la Corte de Apelación de Santiago, el primer médico dominicano graduado en la exigente McGill University (mi tío Tomas), el ganador de la Vaca de Oro al mejor estudiante de McGill University (mi tío Pablo)… ¿sigo?... mi tío Jaime ganó la Orquídea de Oro al mejor libro de texto extranjero utilizado en las universidades de China Popular. En su momento, el gobernador del Club Rotario más joven de todo el mundo. Si sigo jamás voy a terminar.
 
De mi bisabuelo Genaro Pérez Tavares (Sep.19.1845 en Santiago de los Caballeros; Nov.23.1938 en Santiago de los Caballeros), escribió Ángela Peña, Hoy (Mar.12.2018): «debió haber sido el asombro de su época pues pese a tanta entrega al trabajo, el estudio, el quehacer público, murió a los 93 años lúcido y prácticamente activo físicamente según testimonian las reseñas de su deceso». Los dos primeros productos de mi bisabuelo Genaro y mi bisabuela Elisa Adelaida Rancier Valverde fallecieron al nacer; él proclamó: «a mi casa no entrara jamás una comadrona»… recibió 13 muchachos, todos sanos; pese a su carga de trabajo se levantaba a las 4:00 de la mañana a hornear pan… ¿comprendes?
 
He repetido más de una vez que mi mamá atravesó la pista de baile del Centro de Recreo de Santiago, y El Jefe, El Generalísimo, El Benefactor de la Patria y Padre de la Patria Nueva, El Perínclito Varón de San Cristóbal, entre otros muchos títulos, levantó una ceja, pregunto: «y esas dos señoritas tan elegantes que puedo mirar en esta ocasión»… el caballero que le acompañaba le respondió solícitamente: «mi Jefe, mi Generalísimo, esas dos niñas son nietas de don Genaro, si usted no quiere ver su gobierno en el suelo, y Santiago levantado en armas, no se meta ahí; no pise ese terreno que podría resultar muy pantanoso».
 
Agregaban Ángela Peña: «Santiago siempre lo tuvo como un patriarca, manteniéndose siempre como espejo de virtudes ciudadanas y como ejemplo de las relevantes cualidades que adornaban a los padres de familia en la época feliz de nuestros abuelos. Y en él veneraba toda la nobilísima tradición de los hidalgos que fundaron esta urbe y que más tarde le dieron honra y prez (honor, gloria o prestigio que se gana por haber hecho una cosa que merece ser alabada), tanto en las lides abnegadas del sacrificio por la patria como en las empresas de levantado civilismo y en las luchas honradas del trabajo y el progreso».
 
Porque si tu boquita fuera de arroz con ñame, yo me la pasaría, de seguro, lame que lame… y besa que besa de mayonesa… y bate que bate de chocolate… y lame que lame, de arroz con ñame.. y chupa que chupa de pan de azúcar… y muerde que muerde de limón verde...
 
Que yo decida creerme un anónimo, un tipo poco brillante, es mi decisión… ¡pero hasta ahí!... a mí nadie me va a avasallar, ni a imponer criterios termocéfalos, incluyendo los religiosos, no estoy exento de ser chasqueado, decepcionado, engañado, sorprendido, no soy infalible, pero ni dignidad no está en juego. ¿Alcanzaste a estar en segundo de primera en las aulas De La Salle?... a mí me dio clases doña Tata, y el primer texto del libro de lectura hablaba del perro acicalado, pero esclavo, considérame su contraparte, el perro poco acicalado, pero libre.
 
«Yo me voy, y el que quiera se puede ir conmigo en mi cohete de pan… ¡el que quiera se puede ir conmigo en mi cohete de pan!... ¡el que quiera se puede ir conmigo en mi cohete de pan!... ¡en mi cohete de pan!... ¡en mi cohete de pan!... ¡en mi cohete de pan!...».

 

 

jueves, 21 de julio de 2022

 
Indiscreciones lasallistas y otras levedades
Julio 15 del 2022
tres-de-cuatro
 
 
Una tercera vez a Pedro José Isern Mejía, con ”toda mi alma”, porque si su boquita fuera de chocolate yo me la pasaría bate que bate
 
¿Y del aborto?... un tema médico convertido en la madre de todas las intolerancias. Los políticos no aprueban una ley sobre esa situación de salud en República Dominicana por temor al cacique ecuménico de su comunidad, seres generalmente, según nos hacen creer: virtuosos y esmerados ciudadanos, unos con sotana, y otros con una biblia en las manos. Sólo se han solicitado liberar tres vertientes, y eso ha desatado desde siempre las furias de nuestros castos, y virginales conciudadanos: cuando el embarazo sea producto de una violación sexual o incesto; si la vida de la mujer se encuentra en riesgo; o cuando el feto presente malformaciones congénitas incompatibles con la vida; pero esas son las lenguas vivas del infierno.

Escuché a una mamá con un producto adolescente, femenino, recientemente, estrujarle a su progenitora: «mi hija es fruto de tu inacción frente a las violaciones recurrentes de mi propio padre, es mi hija, pero también es mi hermana»… ¡durísimo es poco!... y uno se va creyendo que a estas alturas ya lo ha escuchado todo. Toda mujer tendrá siempre la oportunidad de volver a concebir, siempre y cuando no existan lesiones fisiológicas, después de una perdida; y los productos con malformaciones y retardos, tristemente, se convierten en una carga incosteable para familias de escasos recursos.
 
Aún estaba en las aulas del Colegio Dominicano de la Salle cuando me volví adicto al programa Letra & Música que producía el maestro Rafael Solano en RTVD (o como se llamara entonces, debió ser eternamente La Voz Dominicana), tipo 9:00 o 10:00 de la noche… entre otras simplezas muy zalameras y bien llevadas, captaba la atención de todos porque había una sección que se llamó La Silla Caliente, en ella participaba Patricia Solano, siendo apenas una niña, y el trompetista Armando Belitre; ahí escuché al maestro decir: «caminaba por el Metro de la ciudad de Nueva York, y en una de esas paradas había un cartel con la imagen de Cristo donde se leía: este puede ser tu hijo, no le quites la vida». El tema del aborto lleva más de 50 años entre los dominicanos, y nadie resuelve nada.

¿Por qué los temerosos políticos no dejan sus posiciones a los sacerdotes, a los pastores evangélicos?... sin lugar a dudas, tendremos más aleccionamientos, pero podría desaparecer grandemente la corrupción administrativa… para que no todo sea gris, ni piense el lector que voy siempre nadando contra la corriente, el Gobierno Dominicano debería entregar las administraciones de los hospitales públicos a la congregación de las Siervas de María; en tiempos pretéritos, en sus manos, no habían escándalos, no existían manos de pintura vendidas como remodelaciones totales de las plantas hospitalarias; las bataolas, aquelarres, galimatías, estrépitos, jaranas, por las pérdidas de medicamentos no se escuchaban; y la imposición de las enfermeras sobre las madres parturientas de que había de empezar con fórmulas lácteas antes de pegar el recién nacido al seno de la madre, resultaba inimaginable. No voy a hacer ninguna alusión a las clínicas privadas que se han nutrido de equipos que deberían estar en los centros públicos de salud.
 
A nadie he escuchado decir que el admirado Fidel Castro (Fidel Alejandro Castro Ruz,
El Comandante, El Compañero Fidel, Ago.13.1926 en Birán, Oriente, Cuba; Nov.25.2016 en La Habana, Cuba; compañero de aulas Alfredo Morales Mustelier FSC [Mar.13.1927 en Santiago de Cuba, Cuba; Feb.11.2012 en Santo Domingo, República Dominicana; de la Orden de los Hermanos de las Escuelas Cristianas] en el Colegio De La Salle de Santiago de Cuba), otro inquisidor, copió todo su arsenal ideológico de un dominicano: Julio Antonio Mella McPartland [Mar.25.1903 en La Habana, Cuba; Ene.10.1929 en Ciudad de México]. De él sólo he leído en la historiografía dominicana que una intelectual criolla, de esos personajes dueños de todas las verdades, apuntaba que estuvo en Francia, y el nietro de Ramón Matías Mella nunca visitó la nación gala… ¡ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!...

Mella McPartland, por cierto, tenía algo de
maderistico: estilo y elegancia… ha sido históricamente el estudiante mejor vestido que jamás conoció la Universidad de La Habana. ¡Insisto!... ¡mi país!... ¡qué país!... Mella McPartland fue hijo de Nicanor Mella Brea y Cecilia Magdalena McPartland Reilly, irlandesa. Pese a ser hijo de un prócer con todas las letras en mayúsculas, Mella Brea se vio en la necesidad de emigrar a Philadelphia, Pennsylvania, donde ejerció como sastre.

Abro paréntesis, por segunda ocasión, como decía José Francisco Peña Gómez. Abro paréntesis: hubo una amplísima migración dominicana a Philadelphia (también apodada coloquialmente Philly, The Athens of America, The Quaker City, The Birthplace of America, The Sixth Borough). A The City of Brotherly Love (la ciudad del amor fraternal), en la segunda mitad del siglo XIX, y que se extendió hasta las primera décadas del siglo XX; cuestione a un versado genealogista dominicano sobre este fenómeno, y su respuesta fue: «investíguelo usted»… ¡estamos plagados de salta pa´tras!... ¡salta cocotes de color verde!... de esos que se usan para asustar cuando uno es un párvulo... cierro paréntesis.
 
De acuerdo a Yanet Féliz (El Día, Oct.24.2013): «el saltacocote no “salta”, le huye a la gente». Lagarto gigante de la Hispaniola (Analis baleatus). «La creencia mal infundada por generaciones de que ese inofensivo reptil salte al “cocote” de la gente y se le adhiera de tal forma que su mordida provoque gusanos y se requiera de un tizón para despegarlo, todo un mito que ha contribuido a la extinción de este».
saltacocote


Por suerte, los diccionarios en todas las lenguas también exhiben una palabra más coherente, que algunas veces tratamos de olvidar, un servidor la inscribe entre los vocablos más hermosos de la lengua castellana: equilibrio.
 
Yo respeto, o trato de hacerlo, inclusive soy un buen cristiano (confesaré aquí, ni mi familia lo sabe, que harán unos 40 años tenía una novia, y esta chica me hizo tener una reunión con el sacerdote del pueblo, por mi inasistencia al culto dominical… su familia se había llevado por tres años seguidos las palmas en eso que se denominaba Familia Católica de tal lugar… el tipo terminó imputándome: «usted es un excelente cristiano no lo imagine así, sólo le recomendare que trate de acercarse más a su iglesia»), porque más o menos llevo 8 mandamientos, no robo, no mato, no tomo la palabra de Dios en vano, cualquiera que sea su concepción sobre este caballero, pero el sexto, y el noveno ya deberían estar excretados de ese listado de buenos propósitos, o por lo menos actualizados, para ser generosos.
 
No lanzo una primera piedra, ladrillo, guijarro, adoquín, ni siquiera una cascara de china (naranjas en otras latitudes) pero el que me tira un peñón, tendrá que matarme porque tarde o temprano sucumbirá. Alfredo Morales Mustelier, un santo entre nosotros, ya mencionado, después de casi hacer peligrar mi graduación en 1974 terminó diciéndome: «Madera, usted es una persona altamente vengativa».
 
Todos saben que no soy un ser fervoroso; más de una vez lo he señalado. Creo más en las manos que dan que en las bocas que oran; como dijo una vez un compañero de aulas, y no me cansaré de replicarlo: «necesitamos más espiritualidad y menos religión».
 
No le preguntaré a mi amigo y compañero de aulas, sobre su anotación: «más que una avalancha religiosa, me parece que lo expuesto fue una "avalancha craneal"». Insiste en llamarme bruto… ¡un borrico!... ¿cuántas veces me colocaron de pie, en un rincón, mirando la pared, en las aulas que tantas veces compartimos en la avenida Bolívar?... recuerdo quizás una, si hubo una segunda se desvaneció, se evaporó, o quizás yo mismo la eclipsé.
 
Lo que si voy teniendo más claro cada día es que hace tiempo pacté con mis demonios internos, o elegantemente debería llamarlos distorsiones cognitivas. No hay dolor que exista que con un Glenfiddich de 18 años no se logre arrancar(Glenfiddich: valle de los ciervos en gaélico, para los que llevan anotaciones), pero mis dolores son físicos, únicamente… de pensar que el doctor P me apuntó que tengo posibilidades de alcanzar los 130 años, ya solicité cotización para una barrica de la destilería situada en Dufftown, Escocia, en la región de Speyside, que siempre ha pertenecido a la firma William Grant & Sons, para nocturnamente embalsamarme en ella; las injusticias me saben a retama, y nuestra Iglesia Católica, como la justicia dominicana quedan siempre a deber…

¿Cómo yo, con mis cinco sentidos de frente me atrevería a recibir una hostia de las manos de Luis José León Estévez (Ago.16.1931 en Licey, Santiago; May.07.2010 en Santo Domingo; se pegó un tiro), a quien todos conocimos como Pechito?... siempre vinculado a grandes crímenes y torturas durante la tiranía de su suegro de entonces, Rafael Leónidas Trujillo Molina (búsquese La Muerte de un Pimpollo, El País, Madrid, May.25.2010 de la autoría de Mario Vargas Llosa), o más recientemente de un José Patricio Monegro Muñoz, diacono del catolicismo, director del matutino El Día, presidente del Comité Organizador de los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe a celebrarse en el año 2026, entre otros títulos… ¡un comerciante del periodismo!... y, en mi íntima convicción, un hombre que a lo largo de su vida debe haber recibido muchísimos cortocircuitos.
 
Recuerde que los lasallistas fuimos educados para vivir en libertad, tratando de que lográramos nuestros desarrollo integral en las dimensiones individual, social y trascendente, que nos facilitara una inserción crítica, creativa y eficiente en la sociedad, sin ningún tipo de libertinaje. Pero habrán siempre ovejas descarriadas.
 Miguel Efraín  Domínguez


No podemos olvidar jamás que la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina (1930 a 1961) estuvo acompañada, forzosa o voluntariamente, por la jerarquía católica. Desde siempre hemos corrido dentro de nuestras fronteras con una iglesia siempre cercana (usted como yo conoció, y recibió castigos del hermano Antonio [Raúl Antonio Peguero], como muestra de un favorecido) al poder político, y una Iglesia militante, llena del polvo de los caminos de la utopía social; pero entre tantas cosas que hemos vivido en julio de 1970, su vecino, no sé si su amigo, Joaquín Amparo Balaguer Ricardo deportó a nuestros guías Miguel Efraín  Domínguez y  José Antonio Cabezas, bajo la acusación de «promover la subversión entre campesinos». Lo mismo pasó con el sacerdote jesuita Sergio Figueredo (en Oct.25.2020 celebró en Miami, donde ha continuado su labor pastoral, los 60 años de ordenación sacerdotal).
 
Nuestra comunidad lleva impregnada en su menoría y en su propia carne los signos de las guerras y de los conflictos que se han producido, presentes sobre la faz de la tierra desde que hubo dos dispuestos a no escucharse, con una capacidad destructiva creciente, y que no dejan de afectar especialmente a los más pobres, a los más carenciados, a los más débiles. Todo el mundo de buen hacer se afana también por liberarse de las cadenas de la explotación y de la corrupción, que alimentan el odio y la violencia. Todos los gobiernos, de todas las banderías, niegan la dignidad, la integridad física, la libertad, incluida la libertad religiosa, la solidaridad comunitaria, la esperanza en el futuro; así en la Nicaragua de hoy Daniel Ortega, pseudo-revolucionarios, es lo más parecido a Anastasio Somoza; aquí Leonel Antonio Fernández Reyna era más Balaguer que su formador Bosch; de Danilo Medina Sánchez, mejor ni hablar.
Daniel Ortega y Rosario Murillo

Como país aún no hemos tenido tiempo para evaluar los traumatismos resultantes del ensañamiento sistemático contra el ciudadano de a pie. Por ello también, todo fanatismo destruye el proyecto de fraternidad, inscrito en la vocación de la familia, como primera célula social. El egoísmo y la soberbia, por el odio instigante tiene por condición destruir, a encerrar al otro en una imagen negativa, a excluirlo y eliminarlo. Las guerras, los fanatismos, los despropósitos, se nutren  de la perversión de las relaciones, de las ambiciones hegemónicas, de los abusos de poder, del miedo al otro y la diferencia vista como un obstáculo; y al mismo tiempo alimenta todo esto.
 
Aquí hay muchísima gente que como a Timoteo la carne los está matando, y no quieren darse la mínima cuenta… este bitercio insular como dice un desfasado Bienvenido Rojas (cronista deportivo lejos de mis altares) deja ganas de que uno termine empedrado, con la razón perdida, pero el perdón no es lo mío. Sólo sugeriré que cada quien revise sus pensamientos dicotómicos; la sobre generalización; las abstracciones selectivas; las inferencias arbitrarias; y las siempre muy peligrosas anticipaciones a desastres existenciales sin datos que no lo sugieran.

martes, 19 de julio de 2022

Indiscreciones lasallistas y otras levedades
Julio 15 del 2022
dos-de-cuatro
 
 
También a Pedro José Isern Mejía, con el mismito sabor del Conjunto Quisqueya, porque si su boquita fuera de mayonesa yo me la pasaría besa que besa
 
«A ver si usamos más el cerebro que tenemos, e indagamos más sobre las preguntas que todos internamente nos hacemos», fue la recomendación final de mi amigo y compañero de aulas. ¿Debo bendecirlo con un cabeza de chorlito?... piropo que lanzaba el hermano De La Salle que nos acompañaba en el autobús escolar.

En la guagua, por lo menos en la salida del mediodía, cuando en el colegio existía la modalidad de semi-internado (un grupo de alumnos almorzaba en las instalaciones educativas), mi compañero de asiento era Eduardo D’Alessandro Lefeld (Guido Eduardo Martin D’Alessandro Lefeld… me apareció en las redes sociales), con quien tengo una lejana consanguinidad (lo supe después de yo contar con más de 50 años en las costillas, buscando veleidades genealógicas), y más de una vez nos lanzó esa broma, porque ahí sentados éramos dos parlanchines. “¡Hey… cabezas de chorlito hagan silencio o absténganse a los castigos que recibirán!

La última vez que recuerdo me encontré con Eduardo fue en el aeropuerto de Miami (año 2005), yo regresaba de Cincinnati, Ohio, de la graduación de la escuela secundaria de mi hijo mayor.

 De Eduardo anoto que es hijo de Armando Guiseppe D'Alessandro Tavarez y Judith Dolores Lefeld Saleta, Dolly, hermano de Brenda (Brenda Isabel Del Rosario), Deborah (Deborah Martina), y Armando Erwin Manuel, este último, siempre muy elegante. Brenda llevaba embelesados a la mitad de la promoción de los lasallistas que nos graduamos en 1974.

 Es también primo de Guido (Guido Adolfo D'Alessandro Ricart), también graduando en 1974, hijo de un inolvidable Yuyo D'Alessandro (Guido Emilio D'Alessandro Tavarez), que coincidió con mi mamá en la Corporación de Fomento Industrial, y hermano de Gina (Gina Alessandra), a quien recuerdo con muchísimo cariño, porque vivía en el mismo edificio de mis viejos en Los Jardines de El Embajador… más de una anécdota tengo con ella; a Guido no le he tratado, pero por el apartamento de Gina seguro pasaban sus hermanos, Giuseppe, Giovanni, Giancarlo, y Josefina; creo que con Giovanni hice un curso de biotecnología en lo que era el Instituto Dominicano de. Tecnología Industrial, hoy reconvertido en el Instituto de Innovación en Biotecnología e Industria (IIBI)…. tiempos en que la biotecnología era una palabra desconocida en República Dominicana; el curso lo impartió un mexicano que se especializó en el Reino Unido.

Yuyo D'Alessandro 

De Gina sólo diré, que en su incursión como cantante decide grabar un video-clip donde Cambumbo (Tony Echavarría, un dominicano con los cojones bien puestos, a pesar de ser un reconocido homosexual, personaje emblemático de la farándula vernácula en los años setenta y ochenta)… cuestionó a mi papá: «don Rafael, don Rafael… ¿usted conoce a Cambumbo?». Terminaron ambos en la calle Paraguay a esquina Juan José Duarte (antigua calle 27; frente a ese local vivía un jugador de baloncesto que después pensaba que había nacido en cuna de oro, y con la sangre transfundida a cerúleo), de mi querido ensanche La Fe. Después de aquello el viejo sólo me comentó: «ya no estoy para trotes nocturnos».

 Mi viejo también fue el responsable de que la cerveza Bohemia lograra un nicho en el negocio de Cambumbo… mi hermano mayor, Rafael Benjamín Madera Ramos (+), era representante de la Cervecería Bohemia, y no había podido penetrar en ese círculo; se apareció en mi casa, y le bombeó: «viejo (¡irreverente total!), ¿conoces a Cambumbo?». Fue donde Tony, en plena jornada laboral, ya maquillado, saco de lentejuelas, y con la linterna a pilas que usaba para los shows, y este le respondió: «este es mi lugar de trabajo, aquí yo no hago negocios, si usted quiere venderme su producto vaya a mi casa, que también es mi oficina, a las 12:00 de cualquier día». Por supuesto que fue, con más miedo que vergüenza, pero logró su cometido.

Obsérvese también, que los cibaeños abundamos con los nombres… Guido Eduardo Martin, Brenda Isabel Del Rosario; en mi casa, Luis Rafael Tomás Demetrio (un servidor), Dora Elisa del Santo Tomás, Francisco Manuel Bernardino; tengo un primo que responde al nombre de Juan Manuel Martin; mi mamá fue Dora Altagracia Gertrudis; mi tío abuelo, El Hombre del Cristo: Juan Bautista Victoriano… en su honor lo que llaman Parque Nacional de Valle Nuevo es correctamente Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier; un ancestro de nombre Pablo Tomás Rancier Valverde bautizó a su hija como Berminda de Jesús (nacida en Altamira, Puerto Plata, mediados del siglo XIX); y una compañera en las aulas universitarias, aún entre nosotros, responde a Zoila Santa Teresita del Niño Jesús.

Abro paréntesis, como decía José Francisco Peña Gómez (José Francisco Antonio Peña Gómez, Mar.06.1937 en Santa Cruz de Mao; May.10.1998 en Cambita Garabitos, provincia de San Cristóbal), el más grande líder de masas que jamás conocerá República Dominicana, gústele a quien le guste. Abro paréntesis, justo en este momento recibo una llamada desde España, para comentarme la gracia mohosa de que un policía de tránsito detuvo a Josetxu Aristeguguicorteneindiagirre de Urrutxomengasakaberria y Mendiagorrialbizu de Gurruichagagoitiaga… ¡errrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr pipo!... dirían en mi cibaeño campo; sólo dijo el Guardia Civil: «prosiga su camino, pero por favor, no se vuelva a saltar otra luz roja». Cierro paréntesis.

cerebro con deficiencias
¿Cómo puedo usar más y mejor un cerebro con lagunas y deficiencias?... ¿indagar más?... ¿escudriñar más?... ¿de qué?... ¿para qué?... este país castiga a quienes piensan y critican, «por eso estamos como estamos… por eso nunca progresamos».

Estudié química, he vivido desde que tengo uso de razón de la industria farmacéutica, tengo una ligera vocación periodística, en esas mismas aulas lasallistas Manuel Quiterio Cedeño, que nos ofreció la materia de economía, aún activo en los medios de comunicación, proclamó: «aquí hay alguien que sabe redactar, y muy bien»… se refería a mí, a este cibaeño que aún viste y calza, con las hojas verdes detrás de las orejas; aunque no publique, escribo copiosamente todos los días, quizás por ello nunca he podido contar más de dos neuronas en mi cavidad craneal.

Lo que tengo clarísimo es que no soy fanático; me gustan muchísimas cosas, la mayoría sacrificables, hasta la refrescante, burbujeante y siempre sabrosa Coca-Cola; uno de mis tantísimos vicios; para la paz de los míos, y de mí mismo, ningún narcótico. «Nos faltó descaminar Madrid / desencallar el fin y reservar la fecha / y sobraron los cuatro disparos / que con tanto descaro nos dio el corazón / y sobraron los veinte puñales / y es que a veces la vida no atiende a razón / y entre sobras y sobras me faltas / y me faltan las sobras que tenía tu amor / y sobraron las quinientas veces que dijimos que no / nos faltaron un par de señales / unos cuantos rivales / y un trocito de adiós / nos faltó despertar con abrazos / nos faltó una deriva por dos / Y sobraron los cuatro finales / Que con tanto detalle nos dio el corazón / Y sobró lo de ser incapaces / Y es que a veces no afina ni rima el valor / Y entre sobras y sobras me faltas / Y me faltan las sobras que tenía tu amor», Orozco.

Tony Echavarría recreado por Franklin Soto

Los fanatismos no conducen a nada bueno; siempre superan la racionalidad, la ceguera que producen estos apasionamientos llevan a crímenes inconfesables. Si vamos a los entusiasmos religiosos exacerbados, de los más antiguos sobre la faz de la tierra, siempre muy controvertidos. En ellos no hay cuestionamientos, se transforman en practicantes ortodoxos, píos, y aceptan los dogmas a un punto extremadamente resbaladizo y peligroso.

Hoy en día las idolatrías religiosas son vistas como uno de los grandes males a los que debe enfrentarse la humanidad. En nuestro ardoroso credo judeo-cristianismo, copy & paste de Zoroastro, existe La Santa Inquisición, crímenes de lesa humanidad frente a gente que piensa diferente, amparándose en el simplismos de «supresión de la herejía». Estoy seguro que entre las tantas brujitas quemadas en la hoguera había chicas de muy buen ver, de esas con las que me hubiera gustado pecar. Entre 1266 y 1586 esa misma institución, casta, cumplidora, incólume, incorruptible, inalterable, íntegra, pundonorosa, recta, virtuosa (he colocado los adjetivos alfabéticamente), solo en Francia, llevo por lo menos sesenta juicios contra animales en los tribunales inquisitorios. ¡Nada más que decir, magistrado!

Quizás la única acción aplaudible en los tiempos que corren de esa vigentemente discreta Santa Inquisición haya sido la desaparición física de Józef Wesołowski (Jul.15.1948 en Nowy Targ, Voivodato de Polonia; Ago.27.2015 en Ciudad del Vaticano; nuncio apostólico en República Dominicana, Ene.24.2008 a Ago.21.2013)… que como todo cobarde huyó de Santo Domingo después que investigaciones revelaron abuso a menores de edad, siendo coincidencia que eran todos chicos desposeídos; los buscaba preferentemente entre los que viven en las cuevas del malecón de Santo Domingo… ¡un sucio pernicioso y perverso!

 

lunes, 18 de julio de 2022

Indiscreciones lasallistas y otras levedades
Julio 15 del 2022
uno-de-cuatro
 
 
A Pedro José Isern Mejía, con muchísimo cariño, porque si su boquita fuera de limón verde, yo me la pasaría muerde que muerde
 
Aunque la expresión «ponerle la guinda» es sinónimo de dar por finalizada una actuación de forma placentera por ahí precisamente vamos a iniciar las líneas de esta fecha, «poniendo la guinda». Mientras he quedado rumiando por un salcocho de habichuelas rojas (sopión, sopón o zambumbio, si usted prefiere otras denominaciones menos vernáculas) al que había sido invitado en Bonao, La Villa de las Hortensias, y que no degustaré, porque el juego se suspendió a causa de la indisposición de algunos peloteros (comensales).
Guinda (Prunus cerasus)

 
Aquí les dejo una receta, para que prepare el suyo, no es de mi autoría, por si las moscas: una cucharada aceite (15 mL); una libra (450 gramos) de longaniza rebanada (preferiblemente picante, ¡que tenga sabor!); una libra (450 gramos) de chuletas con hueso cortada en trozos pequeños; un diente de ajo, majado; un ají cubanela cortado en cuadritos; cuatro tazas de habichuelas rojas hervidas, muy blandas (¡donde la señora Cuqui hay habichuelas hervidas, blanditas!... ¡donde la señora Cuqui hay habichuelas hervidas, blanditas!... recuerde usted el anuncio de ron Barceló, mitad de la década de los años de 1980); un litro de agua, puede incluir el agua donde se hirvieron las propias habichuelas); un cuarto de cucharadita orégano, fresco; una cucharadita de cilantro, fresco, picado; una libra (450 gramos) de batata (camote, en otras latitudes) pelada y picada; dos plátanos pintones, pelados y rebanados; una taza salsa de tomate (240 mL); sal al gusto; una cucharadita de pimienta, al gusto.
 
La habichuela​ (Phaseolus vulgaris), es también llamada frijol, frejol, judía,​ poroto, chingadilla, grano, pocha, faba, chícharo, caraota o alubia. La habichuela​ (Phaseolus coccineus), se conoce como ayocote, ayecote o judía. Para el dominicano la caraota es la habichuela negra.
 
No importa lo satisfecho que usted haya quedado después de ingerir su plato de salcocho de habichuelas, rojas o negras (caraotas en Venezuela), los dominicanos estamos condenados a ser borrados de la faz de la tierra, más temprano que tarde. No nos tocará ningún cataclismo, no nos besará un meteorito que termine hundiéndonos en las azules aguas del mar Caribe; este país que nunca se ha vestido de nación, a pesar de contar con 187 años de vida independiente, supuestamente, pese a tan emotivas frases: «soy un lacayo del gobierno de los Estados Unidos», proclamó Rafael Hipólito Mejía Domínguez (Presidente de la República, Ago.16.2000 a Ago.16.2004), nosotros mismos lo estamos engullendo a cada instante.
salcocho, en dominicano: sancocho


 Hoy, sin querer, pero queriendo se conmemoran 146 años de la visita de la invicta guadaña a Juan Pablo Duarte y Diez (Ene.26.1813 en Santo Domingo; Jul.15.1876 en Caracas, Venezuela), el único y verdadero Padre de la Patria, el alma más elevada de la dominicanidad, pero no el dominicano más influyente en nuestro devenir histórico, por ligerezas, frivolidades, caprichos e inestabilidades de los políticos y la clase dominante. Francisco del Rosario Sánchez, de quien no negaré su accionar histórico, muchas veces sobrevalorado, contó con la suerte de dejar una descendencia abundante, que con los años escaló posiciones fundamentales en la estructura del país. Duarte murió lejos del terruño, sin vástagos, olvidado, y en la más abyecta pobreza.
 
A este país le está faltando, y se hace tarde, como dice mi admirado Antonio Orozco: «un día remolón y una caricia vieja… un vámonos pa’ allá y un sea donde sea… le faltó una noche sin dormir… y un baile de salón en una calle estrecha».
 
Ningún diario de circulación nacional recordó a Duarte; la Comisión Permanente de Efemérides Patrias lo mencionó en un escueto mensaje en su página digital: «el Presidente de la Comisión de Efemérides Patrias, resaltó la vida y obra de Juan Pablo Duarte, cuando hoy 15 de julio, se cumplen 146 años de su fallecimiento en la ciudad de Caracas, Venezuela, en el año 1876, “es el más profundo y puro ejemplo de amor personal, político y psicológico por el pueblo dominicano, porque su pasión dominicanista (se la inventó el orador, que algunas veces me recuerda a Junior Arias Noboa) nunca fue afectada por intereses materiales o mezquinos sectarismos, al contrario él y su familia lo entregaron todo, lo sacrificaron todo por la causa liberadora de la patria”», afirmaba el funcionario. ¡Señor Uribe, señor Uribe!... revise la redacción de quienes escriben por usted.

Agregaba: «Juan Pablo Uribe, dijo que el ideario de Duarte, tiene plena vigencia en esta época y por tanto es un estímulo moral para trabajar por la regeneración nacional imponiéndonos a los desafíos externos e internos de la coyuntura global e insular. Una acción que honra el legado histórico de Duarte, es la emprendida por el Presidente Luis Abinader (presidente aquí debió ser escrito en minúsculas) con la construcción del muro fronterizo de seguridad para la soberanía territorial de la dominicanidad». Palabras por donde cortar, podríamos iniciar con «la construcción del muro fronterizo»… ¡una babosada mayúscula!
 
Un muro sugerido por el clan de los Vincho, esos que a base de poses y mentiras han desfigurado la dominicanidad (recuérdese que el macho alfa de esa manada llenaba autobuses de meretrices para recorrer la campiña cibaeña), creyéndose dueños de todas las verdades, aplauden esa barrabasada, sin jamás señalar los responsables de la silente invasión haitiana. A tales fines yo buscaría a José Ramón Peralta (José Ramón Francisco de Jesús Peralta Fernández, Oct.10.1959 en Concepción de La Vega), ministro Administrativo de la Presidencia (Ago.16.2012 a Ago.16.2020), y le solicitaría su mágica fórmula para impedir que a lo largo de esa extensa frontera, en ocho años, no pasara jamás un diente de ajo de contrabando, porque ahí si se actuó de manera expedita, sin importar que la Presidencia de la República se cruzó de brazos ante la llegada por miles de ciudadanos haitianos.

Este Uribe, se me está pareciendo a Junior Antonio Arias Noboa, vice-ministro de Deportes y Recreación, del 2004 al 2021, que llegó a la posición después de creer un movimiento que denominó Galleros con Leonel, mutó a Galleros con Danilo, pasado presidente de la Federación Dominicana de Esgrima, que pecaba de usar un verbo rebuscado, pretendiendo ser reconocido como «cervantino», pero terminaba, por lo menos dentro de mi percepción, como un hazmerreir. De paso, toda solicitud de información en la página de transparencia de la CPEF te remite al inicio de la misma… ¡wayyyyyyyyyyyyyyyyyyy… mamita llegó el obispo; llegó el obispo de Roma!
 
Para agrandar las cosas, la casa donde vivió la familia Duarte en Caracas, y donde murió el patricio, fue demolida en una de las administraciones del Partido de la Liberación Dominicana (PLD); lo de la bandería política es peccata minuta; nadie se preocupó jamás de ahondar en la prolongada etapa de Duarte en Venezuela, y su extensa estadía en San Carlos de Rio Negro, 12 años, en el hoy estado Amazonas, población fronteriza con Colombia (de acuerdo al censo del año 2011, la población existente era de 3,234 habitantes), es un enorme misterio. Nuestra historia es  hipócrita, triunfalista, misógina; Joaquín Amparo Balaguer Ricardo escribió El Cristo de la Libertad, pero tampoco fue más allá de rescatar la figura del más ilustre de los criollos.
 
Leonel Antonio Fernández Reyna proclamó su manida Constitución de la República, un 26 de enero, precisamente la fecha natalicia de Duarte… ¿qué buscaba este que hoy hace llamar El León?.. . La casa de Duarte en Caracas es una publicación de apenas 25 páginas, de la autoría de Manuel Antonio García Arévalo y Gabriel Zuloaga (Instituto Duartiano, Santo Domingo, 1977). El Banco Central de la República Dominicana en su serie de Ciencias Sociales público Juan Pablo Duarte en la Venezuela del siglo XIX: historia y leyenda de Cecilia Ayala Lafée, Werner Wilbert, y Ariany Calles (2014, 203 páginas; ISBN: 978-9945-582-02-4). García Arévalo en su visita a la casona, que presumo seria a inicios de los años de la década de 1970, encontró aun restos de los utensilios que usaban los Duarte en la fabricación de velas.
 
Muy temprano en este viernes (Jul.15.2022) les participé a los miembros de un grupo de WhatsApp del que soy contertulio, que ya no me tomaría más un café con ellos de manera virtual. Hubo una «avalancha religiosa» el día previo, y cuestioné tanto fervor, un desbordado entusiasmo católico, una excitación lisergica. Un compañero De La Salle, que de seguro conozco hace más de 50 años, me tildó de descerebrado, leve, ligero, insustancial, o como a mí me gusta soslayar: «unineuronal». A mi querido amigo le falta una mentira entera, con vuelta olímpica incluida… un «sofá con ducha fría y traicionera… con masaje, crema, una copita y velas», además de una demonia muy mala con abundante pelambre en su parte más intima, vestida con un pijama feo y calcetín multicolor, por fuera, para que sea algo más que un sujeto eyaculante.

El fanatismo religioso destroza el mundo



Después de cuestionar esa «avalancha religiosa», con vocación catequizadora, inquisidora,  propagadora, pero jamás sanadora, salí con mi hijo mayor; deje el teléfono cargando, y me desentendí. Cuando regresé Morfeo me llamaba con insistencia, aún no se alcanzaban las 10:00 de la noche; quizás no esperaba ninguna comunicación, pero cometí el error de revisar el aparato, poquísimos mensajes, entre ellos había una nota en privado, de lo más interesante, sugestiva, cargada de colores… por alguna razón Vicente Pimentel, recientemente condecorado por Senado de Francia, nos enseñó a dibujar y pintar, a unos más acertadamente que a otros… así, don Morfeo perdió su interés en mí.
 
Yo reconozco que de brillante tengo muy poco, pero no me gusta que me lo recuerden; suficiente tengo con saberlo. No tengo enemigos, pero elevo hasta la enésima potencia a mis admiradores confundidos. Por supuesto, los más incondicionales viven esperando que publique mis novedades, sabiendo que mis letras tienen senos generosos y un amplísimo nalgatorio, sólo para terminar masturbándose, deleitándose en mí y en mis trabajos. ¡Conste!... que me considero un anónimo. A todos les puedo enviar una fotografía, autografiada, con cuadritos abdominales, sugestiva sensualmente… sólo hay que solicitarla.
 
A mi reino entra quien me plazca, con la potestad de destutanar ipso facto a quien me dé la real gana, y ahí ya no perdono. Bajo mi mismo cielo duermen seis hombres a los que básicamente les acepto todo, hasta una puñalada, que se ninguno me dará: mi compadre Eric; mi hijo mayor; mi cardiólogo, que está entre los lasallistas de mi promoción, a quien le confieso todos mis pasos, excepto los jueves después del atardecer; Rolando Guante, un hermano que me regaló la vida; Guillermo de Jesús, también lasallista; y mi compadre Ionis Isidro Marte Quezada, El Cachete, que en nuestro tiempos más cercanos en el ensanche La Fe nos reconocían como Los Mañanitas. Allende los mares tengo otras figuras en mis altares, pero esos no viven mi cotidianidad.